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Los científicos llevaban varios días vigilándolo. Diversos satélites de la NASA, entre ellos el Landsat 7, Terra (EOS AM-1) y Aqua (EOS PM-1), lo tenían en el punto de mira desde el pasado 6 de julio, día en el que se observaron las primeras grietas. Todos estaban pendientes del Jakobshavn, uno de los mayores glaciares de Groenlandia... hasta que finalmente ocurrió: De la lengua del glaciar se desprendió un «cubito de hielo» de 7 kilómetros cuadrados.

El Jakobshavn es una inmensa mole de hielo que cada año arroja al océano unos 35 millones de toneladas de hielo. Aproximadamente un 10% de todos los icebergs que se desprenden de Groenlandia  tienen su origen en este glaciar.

Desde 1851 el Jakobshavn ha ido retirando sus hielos hasta 45 kilómetros, acelerando su deshielo en los últimos diez años a un ritmo de un kilómetro por año.

No obstante lo insólito de este desprendimiento no es sólo su tamaño (este mismo glaciar ya había arrojado al mar otros icebergs de similar envergadura), lo extraño son las circunstancias que rodean su deshielo.

El glaciar sigue derritiéndose a pesar de que, en conjunto, las temperaturas promedio globales de la zona han descendido estos últimos años. Este es el hecho que tiene sorprendidos a los científicos que han asistido en tan sólo unos días a la "botadura" de este enorme iceberg.

Entonces... ¿Si hace más frío por qué se derrite tan rápido?. La respuesta no es sencilla y aún no se sabe con certeza. Algunas fuentes indican que otro factor podría ser el causante de este rápido deshielo del glaciar: La temperatura del agua del océano.

Desde el Earth Observatory de la NASA se puede observar la rápida ruptura del hielo en tan sólo unos días. Algo realmente inusitado para los científicos que no están acostumbrados a que esta ruptura se produzca en tan pocas horas y con tal claridad.

Siete kilómetros cuadrados de hielo, algo así como una décima parte de menorca, flotando

Cuando un trozo de hielo no obedece las leyes de la bioquímica, normalmente se piensa que no es un bloque de hielo sino otra cosa. Si no es otra cosa, se deshiela por algún cambio de temperaturas en corrientes profundas. El trozo de hielo recibe calor del agua oceánica pero este hecho sólo puede explicarse por actividad sísmica o modificación de corrientes marinas.