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Por Mercedes Rodríguez García

Hoy la vida de los españoles y todos los que creemos en su excelente fútbol, quedará en suspenso durante 90 minutos. Veremos a una España joven, moderna, desinhibida y eficaz. Una España que inspira confianza y optimismo, porque va a acompañada por la perseverancia y el control, que la hacen más efectiva.  Hoy de julio de 2010  quedará señalado como una fecha imborrable en el imaginario de todos los fanáticos del futbol ibérico. Pase lo que pase, los integrantes de la selección han hecho historia.

¿Quiénes no hemos celebrado los pases mágicos de Xavi, el cabezazo histórico de Puyol, las carreras de Sergio Ramos o los increíbles paradones de Iker Casillas. ¿Volverán a suceder hoy? Ya, por mi parte España tiene La Copa, pues al quedar fuera Brasil, mi favorito, España quedó primerísima en mi corta lista de vaticinios.

Algunos amigos residentes en diferentes puntos de la geografía ibérica, me han comentado vía email que durante el partido esa nación será diferente y que «si la sobrevuelas de nuevo, en lugar de verla como un arcoíris lumínico», «la verás inundada de una marea roja», porque ese será el color que enarbolará y vestirá la gente celebrando en las calles, y «de la manera más escandalosa posible…

Así que, Mercedes, taponéate bien los oídos». No obstante —me aclaran— siempre existen los prefieren disfrutar el partido por la tele hogareña, incluso, otros que por diversas razones, no podrán verlo.

Para el colega Mariano Rajoy, a partir de esta Copa Mundial «cada vez que España participe en un Mundial lo hará sin urgencias históricas, los jugadores de hoy han marcado el camino de nuevos y mayores éxitos para el futuro… Eso ya está ganado y, pase lo que pase esta noche, nadie podrá arrebatarnos la satisfacción, la alegría y el orgullo que esta selección ha regalado a todos los españoles durante el campeonato.»

Gane o pierda, la Furia roja ha sobrepasado las expectativas, desterrado los fatalismos y superado los complejos para escribir una página memorable en la historia, no solo del deporte español, sino del fútbol internacional.

Mientras, permanezco tranquila. Claro, no tanto como el inmutable entrenador Guillermo Del Bosque (al menos por fuera), a quien ya se le pasó la euforia del paso a la final. Y  quien « gane o pierda, le festejen o le niengen, sigue siendo el mediocampista que te engañaba con su singular porte, como de alemán aterrador. Pero que en el fondo te la jugaba con la uña del dedo gordo del pie derecho.»

España—junto con Uruguay —, ha sido la gran defensora del fútbol en este Sudáfrica 2010. Así que hoy nada más se hablará castellano en el Planeta.

¿Y si perdiera? Nada: muy pocos son los elegidos que tienen la oportunidad de disputar una final de la Copa del Mundo. Ya España pisó la luna. Tengo fe en que la Naranja Mecánica vuelva a perder en la final. Tal y como le sucedió en 1978, se quedó a solo unos centímetros de la gloria.

¿Mis argumentos a favor de España? Aquí van:

1. El liderazgo está muy compartido en este equipo. Los jugadores se conocen desde hace mucho tiempo, aunque marca la pauta es el seleccionador.

2. España tiene una estructura definida, a lo largo de la fase de clasificación ha incorporado además elementos nuevos.   

3. Tiene velocidad por fuera, estrategia a balón parado, juego aéreo, tiro desde fuera del área... y posibilidades de juego directo con los delanteros.

3. La capacidad táctica de Del Bosque, que es mucho más variada de lo que se suele percibir, pero como lo hace de una forma calmosa a veces no destaca.

 ¡Y Ciao!, que la selección española tiene aroma propio, «huele a España, no a Barça», como dice Iker Casillas, portero y capitán de la selección, son diferentes. Y a veces los sueños se cumplen.

 

 

 

ESPAÑA EN EL MUNDIAL: UN SUEÑO QUE PUEDE CUMPLIRSE

 

 

Por Mercedes Rodríguez García

Hoy la vida de los españoles y todos los que creemos en su excelente fútbol, quedará en suspenso durante 90 minutos. Veremos a una España joven, moderna, desinhibida y eficaz. Una España que inspira confianza y optimismo, porque va a acompañada por la perseverancia y el control, que la hacen más efectiva.  Hoy de julio de 2010  quedará señalado como una fecha imborrable en el imaginario de todos los fanáticos del futbol ibérico. Pase lo que pase, los integrantes de la selección han hecho historia.

¿Quiénes no hemos celebrado los pases mágicos de Xavi, el cabezazo histórico de Puyol, las carreras de Sergio Ramos o los increíbles paradones de Iker Casillas. ¿Volverán a suceder hoy? Ya, por mi parte España tiene La Copa, pues al quedar fuera Brasil, mi favorito, España quedó primerísima en mi corta lista de vaticinios.

Algunos amigos residentes en diferentes puntos de la geografía ibérica, me han comentado vía email que durante el partido esa nación será diferente y que «si la sobrevuelas de nuevo, en lugar de verla como un arcoíris lumínico», «la verás inundada de una marea roja», porque ese será el color que enarbolará y vestirá la gente celebrando en las calles, y «de la manera más escandalosa posible…

Así que, Mercedes, taponéate bien los oídos». No obstante —me aclaran— siempre existen los prefieren disfrutar el partido por la tele hogareña, incluso, otros que por diversas razones, no podrán verlo.

Para el colega Mariano Rajoy, a partir de esta Copa Mundial «cada vez que España participe en un Mundial lo hará sin urgencias históricas, los jugadores de hoy han marcado el camino de nuevos y mayores éxitos para el futuro… Eso ya está ganado y, pase lo que pase esta noche, nadie podrá arrebatarnos la satisfacción, la alegría y el orgullo que esta selección ha regalado a todos los españoles durante el campeonato.»

Gane o pierda, la Furia roja ha sobrepasado las expectativas, desterrado los fatalismos y superado los complejos para escribir una página memorable en la historia, no solo del deporte español, sino del fútbol internacional.

Mientras, permanezco tranquila. Claro, no tanto como el inmutable entrenador Guillermo Del Bosque (al menos por fuera), a quien ya se le pasó la euforia del paso a la final. Y  quien « gane o pierda, le festejen o le niengen, sigue siendo el mediocampista que te engañaba con su singular porte, como de alemán aterrador. Pero que en el fondo te la jugaba con la uña del dedo gordo del pie derecho.»

España—junto con Uruguay —, ha sido la gran defensora del fútbol en este Sudáfrica 2010. Así que hoy nada más se hablará castellano en el Planeta.

¿Y si perdiera? Nada: muy pocos son los elegidos que tienen la oportunidad de disputar una final de la Copa del Mundo. Ya España pisó la luna. Tengo fe en que la Naranja Mecánica vuelva a perder en la final. Tal y como le sucedió en 1978, se quedó a solo unos centímetros de la gloria.

¿Mis argumentos a favor de España? Aquí van:

1. El liderazgo está muy compartido en este equipo. Los jugadores se conocen desde hace mucho tiempo, aunque marca la pauta es el seleccionador.

2. España tiene una estructura definida, a lo largo de la fase de clasificación ha incorporado además elementos nuevos.   

3. Tiene velocidad por fuera, estrategia a balón parado, juego aéreo, tiro desde fuera del área... y posibilidades de juego directo con los delanteros.

3. La capacidad táctica de Del Bosque, que es mucho más variada de lo que se suele percibir, pero como lo hace de una forma calmosa a veces no destaca.

 ¡Y Ciao!, que la selección española tiene aroma propio, «huele a España, no a Barça», como dice Iker Casillas, portero y capitán de la selección, son diferentes. Y a veces los sueños se cumplen.