Los jugadores hondureños despertaron esperanzas en los primeros minutos del partido, que después se tornó en pesadilla para los aficionados. Resultaba una presa fácil, eso no tenía discusión. A España aun le queda mucho que madurar para ser un equipo de la talla de los grandes campeones. Nos guste o no, esa es la realidad. Que haga buen o mal mundial, ya se verá. En principio no da muchas esperanzas de que vaya a hacer un buen papel, espero que den un cambio radical y me equivoque. Pero no me fio de España, en cualquier momento puede perder. España siempre termina defraudando a su aficción. ¡Lástima, porque estrella, ¡tiene! Vean a Xavi y Piké. ¡Este último aguantó golpes de todos los colores y no se rindió!