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El equipo azul de la capital logró ayer la segunda victoria consecutiva en sus predios del Latinoamericano y la igualada en esta final de la 49 Serie Nacional de Béisbol. Hoy la tropa de Eduardo Martín deberá echar abajo el «maleficio azul» y así llegar al «Sandino» con el play off 3 a 2 a su favor.

Según mi ex-alumna Mayli Estévez, (ahora colega en el semanario Vanguardia), quien reporta directamente desde el estadio Latinoamericano, en Ciudad Habana, el nocao de 11 anotaciones por una la puso entones al borde del infarto.

La dirección del Naranja, como pocas veces sucede, «pecó de ingenua o de muy positiva, al utilizar como pitcher abridor al novato de 19 años Yasmany Hernández Romero ante más de 50 mil parciales de Industriales», afirmó.

Nada fácil para el Villa Clara soportar la presión de un coliseo repleto de industrialistas, envalentonados desde el primer inning y luego desaforados con los resultados del marcador azul en los consecutivos. La turba, enardecida y en momentos grosera, resultó abrumadora.

A la altura del séptimo episodio hice una «pintoresca croniquilla», que «subí» a esta weblogs, por estos días incondicional al team que representa a mi provincia, aunque debo confesar que el deporte nunca ha sido mi fuerte ni mi pasión, como tampoco, los cultos sincréticos ni el desearle mal a nadie. Pero la ¿suerte? Casi siempre camina del lado de los buenos. Y así será también en la pelota.

No tengo mucho más que decir. Solamente anexarme a lo que textualmente escribió la joven comentarista deportiva:

«El Villa Clara que llegó (ayer) al Latino, no existió nunca a lo largo de la clasificatoria, ni de la post temporada. La defensa anaranjada ha pifiado en estos cuatro juegos cinco veces, y de ellas solo en una ocasión no ha costado carreras. Como los centrales, Industriales lo aprovecha todo.»

Hoy la tropa de Eduardo Martín deberá echar abajo el «maleficio azul» para poder llegar al «Sandino» con el play off 3 a 2 a su favor.

Entonces, para el naranja Asiel, aché y ¡mucha precaución! Y para el azul Despaigne, ¿qué?: ¡Maferefún Orisha!