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Declaración de la Unión de Periodista de Cuba (UPEC)

En vísperas de la votación por decimoctava ocasión en la Asamblea General de las Naciones Unidas de la Resolución de Cuba sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, la Comisión Nacional de Ética de la Unión de Periodistas de Cuba, elegida por los afiliados de todo el país, expresa el sentir de todos los periodistas cubanos contra la no oculta obsesión imperialista de mantener clavado en el pecho de Cuba la daga del bloqueo con el propósito de matar de hambre y enfermedades a todo un pueblo.

Las pérdidas y daños ocasionados por el bloqueo a Cuba ascienden a más de 96 mil millones de dólares, y esa política criminal de Estados Unidos sigue siendo el principal obstáculo al desarrollo económico y social del país, con idéntico propósito con que lo mantuvieron diez administraciones norteamericanas, a pesar de que en Washington hay un gobierno que ha prometido cambios y hacer esfuerzos para fortalecer la cooperación entre los pueblos. 

Ninguna esfera de la vida de Cuba ha dejado de sentir los terribles efectos de este huracán destructivo permanente. Los medios de prensa y sus periodistas sienten además sus poderosos vientos que obstaculizan el ejercicio cabal de nuestra profesión, ejemplificado en la guerra ideológica que encabeza el gobierno de Estados Unidos y las grandes empresas mediáticas que siguen sus directrices. 

Es una verdadera cacería más allá de la competencia profesional y que rebusca en palabras e imágenes evidencias para desacreditar el ejercicio de un periodismo objetivo y no mercantilista, trasponiéndolo al mundo, por lo general, acompañado de epítetos que a modo de clichés se instala en las mentes de millones de personas sometidas a un mensaje hegemónico y manipulado que demoniza el tratamiento del tema Cuba. 

El bloqueo es por ello también una barrera a la comunicación, además de limitar nuestro derecho a disponer de modernas tecnologías para el desarrollo de la prensa impresa y digital, de la programación informativa de la radio y la televisión, e incluso impedir coberturas informativas de los periodistas cubanos en Estados Unidos, al no recibir visas de las autoridades de ese país.  

Con relación a este tema, a diferencia del caso de Los Cinco luchadores antiterroristas, no ha habido absoluto silencio en la prensa norteamericana ni en la gran prensa mundial. Pero sí permanece una constante manipulación de las palabras para deformar la realidad. Se ha querido presentarlo como un embargo, un asunto que implica solo a Cuba y Estados Unidos, con lo cual se ha pretendido ocultar que viola los derechos soberanos de muchos otros Estados por su carácter extraterritorial. 

El respeto a la verdad es uno de los principios básicos de los códigos de ética que norman la conducta profesional en casi todos los medios y organizaciones periodísticas. Si se cumpliera en el caso del bloqueo contra Cuba, la sociedad estadounidense pudiera conocer los detalles de una guerra contra una pequeña nación que no ha sido ni será enemiga de su poderoso vecino del Norte, a pesar del trato como tal que recibe del gobierno de ese país. 

Ejemplos sobran, pero veamos lo que ocurre con el tan traído y llevado tema del acceso a internet. Cuba solo ha tenido posibilidades de conexión a la red internacional a través de satélite, lo que es más costoso y menos operativo que el uso de la fibra óptica, limitando la capacidad de conexión a mayor número de usuarios. Además, los proveedores tienen prohibido el acceso a distintos servicios gratuitos o incluso abonados, en vista de la imposibilidad de efectuar los pagos. Sin hablar de que el bloqueo impide la compra de computadoras y componentes de fabricación o con piezas estadounidenses, muchas veces imprescindibles para equipos y servicios vitales destinados a salvar vidas. 

Lo único ético, en fin, es levantar el bloqueo, que se acerca al medio siglo de instaurado, considerado no solo anacrónico e injusto, sino inmoral e injustificable. Mientras eso no ocurra, los periodistas cubanos seguiremos trabajando con las limitaciones que nos son impuestas a nuestra misión, en la construcción de un periodismo digno y honesto, basado en el derecho del pueblo a recibir una información veraz, y sin desmayar en nuestra lucha contra la mentira y la manipulación. 

Como hasta ahora, habremos de permanecer siempre alineados junto a las fuerzas que aspiran a un mundo mejor, junto a los profesionales e instituciones que tienen un compromiso ético con los valores universales del humanismo. 

Esas banderas son nuestra más poderosa arma para alcanzar la victoria.

Comisión Nacional de Ética
Unión de Periodistas de Cuba
La Habana, 22 de octubre de 2009