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El diario El Clarín publica este martes una entrevista con Cameron Díaz, titulada «Mi filosofía es dejar que la vida me sorprenda» a propósito del estreno en Argentina de la película «La decisión más difícil», en donde encarna a una madre que tiene una hija que sufre leucemia. La actriz, que perdió a su padre el año pasado, dice que hacer el filme, basado en un caso real, fue una experiencia muy fuerte y dolorosa.

Reproducimos un fragmento de la conversación con el diario argentino, donde Cameron Díaz habla de sus raíces cubanas:

El Clarín: ¿Irías a Cuba a visitar tus raíces ahora que el presidente Obama levantó la restricción para viajar a la isla?

Cameron Díaz: Me encantaría. No me queda familia ahí, al menos que     yo sepa. Todos mis parientes viajaron hacia Florida y California     hace ya mucho tiempo. Pero quién sabe, quizá quede alguno. Recuerdo mis veranos cuidando a mi abuela en la húmeda Florida. Los olores de esos platos llenos de grasa y sabores caribeños. Ella era muy cubana. Y yo la amaba.

Los fans de Cameron Diaz se van a sorprender cuando la vean interpretar uno de los roles más dramáticos de su carrera en La decisión mas difícil, de Nick Casavettes, que se estrena el jueves. Cameron interpreta a una abogada madre de un varón y dos nenas, una de las cuales está enferma de leucemia. La otra, que fue concebida para ayudar a su hermana con transplantes, decide emanciparse legalmente. Hay que preparar los pañuelos antes de ir al cine, pero la actriz dice que a pesar de que hubo días en que su rol la dejó exhausta emocionalmente, ella y sus hijas, Sofía Vassilieva y la adorable Abigail Breslin, no dejaron de reírse y bromear durante la filmación.

La actriz lleva su pelo rubio más largo que de costumbre aunque en la pantalla se la ve brevemente calva. «Lo mío fue fácil, me pusieron una gorra para que pareciera pelada y ya está; la que se jugó fue Sofía, ella decidió afeitarse la cabeza y en ese momento tenía 15 años, una edad en la que estás construyendo tu identidad. Pobre, me dio lástima verla lagrimear cuando le pidieron que también se afeitara las cejas, pero ya estaba jugada, qué iba a hacer. A esa edad yo era modelo y no creo que me la hubiera bancado tan bien».

Por entonces, Cameron iba a la secundaria de Long Beach, cerca de Los Angeles, y recuerda particularmente que aunque ella y su hermana eran las únicas latinas de la escuela, tenía unos amigos argentinos e italianos que siempre la invitaban a visitar sus respectivos países. «Los recuerdo fantásticos, llenos de vida, desde entonces que quiero visitar la Argentina, pero hasta ahora sólo pude ir a Chile y a Perú. Ya voy a ir, es una de mis asignaturas pendientes», aclara sonriente. Está bronceada y cuando ríe se le forman unas arruguitas de expresión al lado de sus ojos y de su boca, fruto probablemente de una gran adicción por el sol. Californiana, adora surfear, escalar montañas, correr. Cualquier actividad que la mantenga por unas horas al aire libre.

Su papá, Emilio Díaz, un cubano americano de segunda generación que trabajaba en una petrolera, le contagió el gusto por los deportes, como al hijo varón que nunca tuvo. Emilio murió de neumonía en abril de 2008, cuando Cameron estaba en plena filmación de esta película y eso le agregó un toque de realidad al drama de ficción. «Extraño horrores su sentido del humor», admite Cameron. «En casa todos lo extrañamos un montón».

http://www.clarin.com/diario/2009/08/04/um/m-01971106.htm