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Por Mercedes Rodríguez García

Manuel Zelaya, el presidente hondureño expulsado de su país, anunció el pasado mes ante la ONU que regresaría el jueves de esta semana a Honduras, pero en realidad se ha alargado hasta hoy domingo. ¿Sucederá sin mayores contratiempos? Hasta el momento el Golpe de Estado sigue su curso brutal: ¿Está presente la «mano siniestra» de Estados Unidos -entre bastidores- en la asonada militar de esa nación centroamericana?

El presidente venezolano Hugo Chávez, lo dijo directamente y exhortó a investigar si hubo intervención de la CIA, de modo que el problema de qué papel desempeñó EE.UU. en el Golpe de Estado no resulta descartable.

Aunque el presidente estadounidense Obama declaró el día 29 que «el Golpe de Estado es ilegal» y que Zelaya sigue siendo presidente de Honduras, la secretaria de Estado Hillary Clinton manifestó que su gobierno aún no ha definido el suceso como tal, de manera que el tema hace que los más suspicaces gente asociemos el Golpe de Estado con la intervención de Estados Unidos... ¡Será posible a estas alturas del siglo XXI!

Tal vez por ello, Robert Gibbs, portavoz de la Casa Blanca, dijo en términos duros que son falsos los rumores y las versiones de que su país tenga que ver de alguna forma en el Golpe de Estado. Precisamente Gibbs, inteligentemente, quiere intenta calmar las ¿falsas? murmuraciones.

No obstante, cuando el árbol prefiere la calma, el viento no amaina, dicen los chinos. Sus razones tienen.

Primero, siguiendo el curso de la historia, después de la II Guerra Mundial han tenido lugar en la región latinoamericana más de cien zarpazos militares en tanto que la gran potencia imperialista ha jugado un importante papel en repetidas ocasiones. Recordemos la última vez cuando Chávez frustró situación semejante, y antes, cuando fue sacado de Haití su presidente J. B. Aristi.

Segundo, para nadie constituye un secreto que la parte militar hondureña está vinculada de varios modos con Estados Unidos. En América Latina, la mayoría de los oficiales tienen antecedentes de entrenamiento en EE.UU. y los militares hondureños no serían una excepción. Por si fuera poco el Pentágono posee en Honduras una base militar, razón por la cual pudiera pensarse que detrás del Golpe yace la sombra de la CIA.

Y tercero, desde que Zelaya asumió al Poder, ha venido acercándose cada vez más a los «viejos rivales» de EE.UU como Cuba y Venezuela; así que la «expulsión» del verdadero mandatario, pudo constituir la vía de facto para asegurar que el país centroamericano no siga la línea de los gobiernos izquierdistas latinoamericanos o de los países socialistas.

Cuando es cosa hecha el retorno de Zelaya a Honduras, la situación política en el hermano país es un verdadero triller, sobre todo, si se prueban las hasta ahora suposiciones sobre la participación estadounidense en el Golpe de Estado.

Para la administración de Obama constituye una dura prueba al tratar por primera vez una crisis latinoamericana, y de las más fuertes.

Que Honduras no vuelva a la normalidad, sería funesto. Y quién sabe si la historia se repita en otra nación. ¡Ojo presidentes, estad alertas!

(Fuente: Pueblo en Línea)