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Naranjas cayeron con las botas puestas. Los villaclareños no pudieron anotar ninguna carrera en este último juego del play off. No obstante realizó una proeza al dejar en el camino de postemporada al equipo Santiago de Cuba, el clásico trabuco beisbolero en el país, y a Ciego de Ávila, la novena más ganadora de la actual serie.

 

Un nuevo y merecido campeón tiene la pelota cubana: el equipo de La Habana, quien en el quinto partido del play off final derrotó a Villa Clara 6-0. Miguel Alfredo González, quien había ganado a los anaranjados el domingo en San José, salió dispuesto a dar la estocada final a la 48 Serie Nacional, y lo consiguió con creces al tirar nueve sólidas entradas sin permitir carreras y tolerar apenas cinco inatrapables

De esta convincente manera, el  serpentinero habanero alcanzó su quinto éxito de la postemporada y se erigió como el pitcher sensación de los nuevos titulares del béisbol en Cuba.

Hasta el cuarto inning, el equipo naranja contó con un buen trabajo monticular de Yuliet López. Dos episodios después retornaron las lluvias, y entraron otras tres carreras habanistas. La ofensiva de La Habana totalizó 10 inatrapables.

En el noveno capítulo los campeones nacionales clavaron la puntilla con jonrones consecutivos a la pradera izquierda de Rubi Silva y Ernesto Molinet:, ambos al cascajelense Pérez Torres, y pusieron el marcador final de 6-0 con 10 inatrapables.

Hay que reconocer que donde hay pitcheo no hay bateo y Villa Clara volvió a confirmar la regla con una menguada cantidad de solo 23 jits en 45 entradas: incluidos, los cuatro de esta noche.

Tampoco aguantó el ya magullado cuerpo de lanzadores villaclareños, que llegó cansado a la discusión del título nacional de pelota. Todo lo contrario a los habanistas, con un  mejor staff monticular.

Como los grandes, Villa Clara cayó con las botas puestas... y mojadas, dueño de un destacado segundo lugar y el calificativo ganado en el terreno de ser los más combativos del país. Sin embago las caras de los aficionados a las naranjas se ve seria y afilada, y casi todos cuestionan a Martin Saura. A Lombillo y sus vaqueros les correspondió la gloria del triunfo. Felicidades.