20090601024225-figura-2.png

«Lo único predecible de la gripe es su impredecibilidad», por lo que los países no deben bajar la guardia ni caer en la «complacencia» a pesar de los «excelentes» resultados obtenidos hasta la fecha en la contención del brote del H1N1 en el mundo, advierte el experto de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) Jon K. Andrus, en entrevista con la agencia DPA.

«Es el compromiso político, a un nivel nacional y global, donde tenemos que mantener el hierro caliente», subraya el principal asesor técnico en inmunizaciones del organismo panamericano.

Y es que, con una previsible bajada de casos al menos en el Hemisferio Norte debido a la llegada del verano boreal, para la OPS es «motivo de preocupación» la posibilidad de que las alertas y los sistemas preventivos instalados en las últimas semanas se relajen, admite. 

«En la situación actual, la complacencia es nuestro mayor riesgo, más que una sobrerreacción o una precaución extrema, deberíamos realmente monitorear cómo evoluciona»el virus, alerta. 

Aun así, considera, una "«oportunidad"»se abre: «Si bien el virus pasará suavemente en el Hemisferio Norte durante los meses de verano, los países del Hemisferio Sur verán un aumento de los casos, por lo que creo que tendremos una oportunidad de seguir (la evolución del virus) en todos los diferentes niveles y medios, para aprender». 

Y sigue: «Ojalá logremos la suficiente atención y estemos mucho mejor preparados» para su regreso en otoño. Algo que «repercutirá"»también en los países al sur del Ecuador ya que, alerta Andrus, «lo único predecible de un virus de la gripe es su impredecibilidad», por lo que sencillamente no se puede aventurar siquiera que pueda producirse una nueva recombinación genética del virus que lo pueda hacer incluso más virulento. 

El organismo panamericano ha estado trabajando las 24 horas del día desde que, en abril, se desatara la alarma por la aparición de una nueva gripe en México, que en poco tiempo registró casos en prácticamente todo el mundo. Y es que, señala el experto, la globalización ha traído consigo un peligro extra a la hora de tratar de evitar pandemias: su rápida expansión. 

«Con la globalización, las comunicaciones y capacidad de viajar, cuando uno puede estar en cualquier punto del mundo en 24 horas, la expansión de una enfermedad se convierte en una preocupación», explica Andrus. 

Para muchos, la palabra pandemia incluso sonaba a una cosa del pasado. Pero nada más lejos de la realidad, señala el experto, que recuerda cómo a comienzos de los años 90 se registró una epidemia de cólera «que se extendió virtualmente a todos los países de Sur y Norteamérica». Y hace menos de un lustro, el mundo entero entró en la máxima alerta a causa de la gripe aviar que se cobró numerosas vidas, sobre todo en Asia. 

«La discusión siempre fue no si iba a producirse una pandemia de influenza, sino cuándo», puntualiza Andrus. 

Al menos para la OPS, la cuestión no es tanto saber cómo se origina un virus nuevo -«hay muchos grandes científicos en todo el mundo ocupándose de eso», señala- como el grado de preparación de los países de los que se ocupa. 

En eso, al menos, el continente americano y el mundo en general han aprendido mucho, afirma complacido. En los últimos cuatro años, "«los países han tenido planes preparatorios, creo que el hecho de que haya más coordinación es el resultado de las actividades y trabajo que han redundado en más preparación, y la gripe aviar contribuyó a eso». 

«Creo que el mundo se está volviendo más consciente de los riesgos potenciales y está construyendo una infraestructura a nivel global, regional, nacional e incluso de comunidades. Para mí, ver lo que está ocurriendo ahora es totalmente extraordinario», asegura. 

En este sentido, subraya, América Latina no tiene tanto que envidiar a otras regiones con más medios ni considerar que un país que reciba ayuda de la OPS no lo está haciendo bien. «El hecho de que nos concentremos en determinados países no es un signo negativo, porque su actuación puede ser excelente», sostiene. 

Países considerados pobres por los criterios internacionales que usa la OPS como Honduras y Nicaragua tienen, sin embargo, «una de las inmunizaciones más altas del mundo», recuerda, «así que independientemente de los recursos con que cuentan, realizan un trabajo excelente», insiste. 

«He trabajado en África y en el sur de la India y ahí sencillamente no se ve el tipo de compromiso en materia de salud pública y de conocimientos y resultados que se ven en muchos países de América Latina», sostiene. «Si no, no habríamos sido capaces de erradicar la polio o el sarampión».

Fuente: www.losandes.com.ar/notas/2009/5/31/sociedad-427184.asp