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Por Mercedes Rodríguez García

 

Mientras ya sobrepasan los 13 mil casos del nuevo virus de gripe y el número de muertos se acerca al centenar, de ellos más de 4 mil 500 son mexicanos residentes en 32 estados del centro, este y oeste de la nación azteca, en el mundo del Imperio todo es vendido y vendible. Como decía mi tía al referirse a ciertos adeptos a las celebraciones alcohólicas: «lo mismo celebran un cumpleaños que un mortuorio.»

Lo triste del caso resulta que ahora el comercio prospera a costilla de los ya internacionalizados «nasobucos», a medicamentos como el Tamiflu (Roche) y Relenza (Glaxo), y por supuesto, a las «gentilezas» de los medios de comunicación masiva, los más fieles y eficientes aliados del Imperio a la hora de orquestar una campaña publicística e «inflar» los acontecimientos.

Acerca del aditamento que cubre la boca y la nariz, existen variadas texturas y coloraciones. Este medio protector es ¡añejo cantidad!, aunque no tanto como Matusalén. Ya en el Egipto antiguo los embalsamadores más expertos e influentes por pertenecer a la casta sacerdotal, recurrían a él como medio protector durante la manipulación de los cadáveres a momificar, pues además de rellenar sus cavidades con hierbas balsámicas debían sumergirlos en un baño de carbonato de calcio, cuya violenta reacción con el agua desprende hidrógeno.

Sobre medicamentos la historia es bien larga. En el mundo del Imperio se expenden también de los más variados colores, y por supuesto, olores y sabores. De los precios ¡ni  hablar! , casi siempre inalcanzables para los pobres de la Tierra. Pero ahora, como hace años con la llamada gripe aviar, vuelven las poderosas industrias farmacéuticas a ganar la competencia y embolsarse sumas millonarias.

¡Increíble! Cuando casi todos van al fondo, Glaxo y Roche suben en la bolsa ante la mayor demanda de los dos únicos fármacos eficaces. En medio de las caídas generalizadas, ambos laboratorios el suizo Roche y el británico GlaxoSmithKline (GSK), cerraron hace unos días con una subida del 3,51% y un 5,67%, respectivamente. Sus fármacos antivirales Tamiflu (Roche) y Relenza (GSK) son los dos únicos con posible eficacia actualmente contra la influenza.

La situación actual ha disparado las ventas de ambos productos. Un portavoz de Roche declaró que la capacidad de producción de Tamiflu es de 400 millones de tratamientos al año, y añadió que siempre han intentado «dejar claro que no se puede fabricar de la noche a la mañana y por eso es tan importante que los países estén preparados con antelación a la pandemia»

Plantee usted mismo la ecuación y saque sus conclusiones: a más enfermos, más ventas; a más pánico, más compras previsoras. ¿Y quienes son los encargados de crear el pánico? Obvio, los medios de comunicación masiva al servicio del Imperio. Bien lo saben los mercadólogos: creándose una necesidad que pueda ser satisfecha con lo que se oferta, se logra rendir el mercado a los pies del vendedor.

 Del Imperio sabemos muchas cuestiones: sus arsenales atómicos, la gran diversidad de armas de destrucción masiva e inconmensurable cantidad de armas convencionales; privatización, patentes, deudas impuestas e injusticia global; recursos ilimitados, terrorismo, narcotráfico, especulación, intercambio desigual y saqueo; su esencia opresora, intervencionista y genocida...

Sin embargo, poco o nada conoce el lector medio acerca de cómo el Imperio confecciona sus campañas de desinformación. De qué modo  las corporaciones seleccionan imágenes, palabras y videos, los sacan de contexto y los colocan en otro por completo diferente, con lo cual distorsionan la información, de manera total o parcial.

De tal modo, la mentira que transita a borbotones por la red de redes, cobra hoy dimensiones colosales. Prensa, radio, televisión, Internet en manos del imperio, ayudadas por sus correspondientes réplicas tercermundistas, la han llevado a niveles estratosféricos. Y un majestuoso modelo lo constituye la supuesta propagación natural del virus de la influenza humana, y no precisamente el dar a conocer que se trata de una creación de laboratorio.

¿Sabían que la pandemia de gripe aviar de hace unos años fue también inflada mediáticamente para elevar las ganancias producidas por la ventas del Tamiflu?

«Antes con los pollos y ahora con los cerdos», leo en una diapositiva que ha circulado por correo electrónico el doctor Carlos Alberto Morales Paitán, Pediatra del Hospital del Niño, en Lima, Perú. El médico, se pregunta y reflexiona:

« ¿Qué intereses económicos se mueven detrás de la gripe porcina? En el mundo, cada año mueren dos millones de personas víctimas de la malaria, que se podría prevenir con un mosquitero. Y los noticieros no dicen nada de esto. En el mundo, cada año mueren dos millones de niños y niñas de diarrea, que se podría curar con un suero oral de 25 centavos. Y los noticieros no dicen nada de esto. Sarampión, neumonía, enfermedades curables con vacunas baratas, provocan la muerte de diez millones de personas en el mundo cada año.  Y los noticieros no informan nada.

«Pero hace unos años, cuando apareció la famosa gripe aviar, los informativos mundiales se inundaron de noticias. ¡Chorros de tinta, señales de alarma! ¡Una epidemia, la más peligrosa de todas!... ¡Una pandemia! Sólo se hablaba de la terrorífica enfermedad de los pollos. Y sin embargo, la gripe aviar sólo provocó la muerte de 250 personas en todo el mundo. Unos 250 muertos durante una década, lo que da un promedio de 25 víctimas por año. La gripe común mata unas 36 000 personas cada año en el mundo. ¡Decenas de miles contra 25!»

Al final Morales Paitán saca como conclusión que de si atrás de los «pollos» había un «gallo», pues ahora detrás de los «cerditos'» debe haber un «gran cerdo.»

Mas, a contrapelo del despliegue mediático alrededor de la influenza AH1N1, surgen nuevas y numerosas preguntas e hipótesis sobre su origen y posible utilización económica. De momento conjeturo: ¿operaciones de aprovechamiento político y militar del virus? Una especie de cortina de humo para ocultar la crisis global? ¿Una estrategia orientada a crear un 11 de septiembre biológico que permita desatar nuevas invasiones y guerras antiterroristas? ¿Un plan maltusiano destinado a reducir a la población pobre sobrante o aplicar una maniobra comercial para aumentar masivamente la demanda tanto de medicamentos como de vacunas preventivas?

 Y aunque existen hipótesis válidas que mantienen que los virus patógenos causantes de la fiebre española en 1918, la gripe aviar o la gripe porcina, resultan derivaciones de la contaminación industrial, investigaciones muy fundadas, así como denuncias científicas, demuestran que originalmente los virus se programan recurriendo a la manipulación genética en laboratorios militares.

Sin restarle importancia a una futura pandemia, no es menos cierto que la campaña de prensa desatada en Europa y en los Estados Unidos así como en el propio México sirve entre otras cosas para hacer olvidar la crisis del capitalismo y sus consecuencias para la mayoría de la población. 

De conjunto, ¿qué ha logrado el imperio desatando una campaña mediática en torno a la influenza humana? Al menos por ahora, está sirviendo grandemente a esa persistente lógica del capital de

concentrarse en el fortalecimiento o salvación del poder de las empresas sobre las personas, máxime ahora que el sistema de libre empresa, globalmente, se está viendo cuestionado desde todos sus flancos. 

En definitiva, no es la gripe humana lo que en verdad amenaza de muerte a la humanidad. La única pandemia que puede ponerle fin a su existencia y a todo vestigio de vida sobre la tierra es el capitalismo que, desesperado ante la crisis que está zarandeándolo de raíz a escala global, trata de sobrevivir a costa de lo que sea. 

La influenza AH1N1 me pareció a primera instancia un esfuerzo de las transnacionales, pero tal vez mañana pueda convertirse en una pesadilla, tal y como lo hemos en las películas. Algo en verdad aterrador, sin nombre, y que muy bien pueda deberse al empleo de armas bacteriológicas capaces de cobrar la vida de una buena parte de la población mundial, o del uso de armas químicas en extremo letales, o de la materialización de la amenaza imperial de cañonear atómicamente a no pocos rincones de la Tierra..

Y aunque no exista una mano genocida de por medio, en reiterados foros mundiales Fidel ha advertido que tarde o temprano la destrucción de la vida planetaria puede sobrevenir como resultado del maltrato que el capitalismo ha dado a la tierra y sus recursos. 

Pónganse a pensar que cada cajita deTamiflu cuesta 50 dólares. De ahí que resulten válidas todas las medidas preventivas. Confío en el sistema de Salud cubano, pero no poseemos un escudo protector y económicamente el país atraviesa una situación económica difícil, agravada más allá del bloqueo -con quien ya nos acostumbramos a lidiar- por la crisis que afecta a todo el planeta. Y aunque somos una isla, no vivimos aislados y en varios renglones vitales dependemos del comercio exterior. 

Ante pandemia tan terrible, como difunden desmesuradamente los medios de comunicación -ni figurar yo entre quienes se dedican a interpretar el último libro del Nuevo Testamento conocido como Apocalipsis- bien podría aprovechar la Organización Mundial de la Salud para declararla como un problema de salud pública mundial, prescindir de las patentes de Roche y Glaxo, y distribuir medicamentos genéricos gratuitos a todos los países, especialmente a los pobres... 

Esa sería una buena solución para que la gripe humana AH1N1pase a ser una pandemia «normal», y no una pandemia de lucro.