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Hasta la Primera Dama, Michelle Obama, instaló un huerto en la Casa Blanca: cultivar las verduras en casa se ha vuelto muy popular en Estados Unidos, donde más de un tercio de los hogares, 19 por ciento más que el año pasado, prevé plantar tomates, pepinos y frijoles.

 

«Quiero estar segura de que nuestra familia coma sanamente y tenga acceso a verduras y frutas verdaderamente frescas», declaró la Primera Dama al cavar recientemente el primer surco de un huerto «bio» en el jardín de la Casa Blanca.

 

«Aunque el primer motivo que confiesa la gente para cultivar una huerta es el sabor de la comida (58 por ciento), también quieren ahorrar en las compras (54 por ciento) y apreciar la calidad y seguridad de los productos que ingieren (51 por ciento)», explicó a la AFP Bruce Butterfield, investigador de la National Gardening Association, que realizó un estudio sobre el tema.

 

Unos 43 millones de hogares, el 37 por ciento, cultivarán un huerto en el 2009, contra 36 millones el año pasado.

 

Uno de cada cinco jardineros que intentarán hacer crecer sus propias frutas y verduras este año será un novato, precisa la encuesta realizada por Harris entre 2,500 personas.

 

Hay que tener en cuenta que el 80 por ciento de los estadounidenses tiene un jardín o patio y quienes no lo tienen pueden alquilar por aproximadamente por año una parcela en un jardín comunitario, exclusivamente «bio», administrado por el servicio de Parques Nacionales.

 

Un millón de estadounidenses ya tienen un jardín comunitario y 5 millones sueñan con tenerlo. En Washington, donde hay una veintena de jardines comunitarios en la ciudad, a veces hay que estar hasta dos años en las listas de espera.

 

También han florecido las propuestas para compartir jardines, como «Sharing Backyards DC», donde gracias a internet un propietario poco adepto a la jardinería puede encontrar a un vecino dispuesto a hacer fructificar su terreno.

 

Nathan Seaberry, un padre de familia de 55 años, acaba de obtener un lote en el jardín comunitario de Blair, en la capital. Ya está plantando papas, coles y brócolis. El impacto de la recesión sobre la motivación es «fuerte» para el 34 por ciento de los jardineros, según el estudio, teniendo en cuenta que se invierten en promedio por año en la huerta, puede pasar cinco horas y la cosecha representa un equivalente a 0 por año.

 

«Con la crisis, la gente vuelve a las cosas simples y pasa más tiempo en su casa», estimó el investigador Bruce Butterfield.

 

Es lo que piensa hacer Michelle Obama, que promete que no cultivará remolachas porque su esposo las detesta, pero que toda la familia, incluido el Presidente, tendrán que quitar las malas hierbas, ¡les guste o no!