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(Tomado de El Sentinel, de Orlando, EE.UU)

Marie Ramírez, de Weston, estaba perdiendo su español hasta que decidió practicarlo hablándolo y a la vez enseñándoselo a su hija Laura, de 5 años. Ramírez nació en Estados Unidos, pero su madre, cubana, le hablaba a ella en español. Ramírez, sin embargo, no habló mucho en español con sus tres hijos mayores. El resultado: ellos no aprendieron el idioma. Al casarse con su segundo esposo, Alan, de Guatemala, Ramírez decidió que hablar español se convertiría en una prioridad para ella.

Ahora, "mi hija habla mejor español que yo", dijo Ramírez. Cuando su hija le responde en inglés, Ramírez automáticamente le responde: "Dígamelo en español". 

Al igual que Ramírez, ahora que está aumentando la demanda por una fuerza laboral global, es cada vez mayor el número de padres en el sur de la Florida que están haciendo algo para que sus hijos aprendan un segundo idioma. Muchas madres y padres han declarado sus viviendas como "zonas libres del inglés". 

Algunos, incluso, han decidido enviar a sus hijos a escuelas en las que se les enseñe un segundo idioma. 

The Center for Applied Linguistics, con sede en Washington D.C., un centro dedicado al entrenamiento sobre la enseñanza del inglés como segundo idioma para instructores y negocios, está recibiendo cada vez más llamadas para que ofrezcan entrenamiento para enseñar un idioma extranjero a niños en edad preescolar. 

"Definitivamente hemos visto un aumento", dijo Nancy Rhodes, directora de educación de idioma extranjero en el centro. "Estamos en el siglo XXI. Estamos viviendo en una sociedad global. Tenemos que aprender dos idiomas si deseamos negociar con otros países y llevarnos bien con ellos". 

Desde pequeños

Los expertos coinciden en que es más fácil introducir a un niño a un segundo idioma cuando son bebés porque sus mentes son capaces de captar diferentes sonidos fonéticos con mayor rapidez. "Es una idea equivocada pensar que enseñarle a un niño distintos idiomas a una edad temprana va a retrasar su desarrollo lingüístico", dijo Mileidis Gort, experta en educación bilingüe en la Universidad de Miami. 

Pero no es fácil hacer que un niño sea bilingüe en un país en el que el inglés es el idioma que predomina. Muchas escuelas en el sur de la Florida, tanto públicas como privadas, ofrecen programas de inmersión de un idioma extranjero, es decir que las clases de las materias regulares se dan en el idioma extranjero. 

El condado de Palm Beach ofrece programas de inmersión de idiomas extranjeros en 22 escuelas. El condado de Broward ofrece programas similares en tres escuelas. 

Los desafíos que este tipo de enseñanza representa no ha sido obstáculo ante la creciente demanda por educar niños bilingües en la sociedad de hoy. La escuela elemental North Grade, en Lake Worth, por ejemplo, ha estado ofreciendo un programa de inmersión desde hace 10 años. 

"El número de clases de kindergarten que participan en el programa ha aumentado de dos a seis en ese tiempo", dice Diana Pérez, coordinadora del programa en la escuela. 

Y es tal la capacidad que tienen las mentes de los niños de captar nuevos idiomas que algunos padres, incluso, se han dedicado a fomentar que sus hijos sean no sólo bilingües, sino hasta trilingües y cuatrilingües. 

Bianca Herlory, de 9 años, puede mantener una conversación en francés, portugués, español e inglés, y recientemente ha expresado interés en aprender Mandarían. 

"Es una gimnasia para la mente", dice su madre, Stephani Herlory, quien hizo que su hija aprendiera otros idiomas desde muy pequeña. "Una vez que se sumergen [en los idiomas], estos les fluyen rápidamente".