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Por Mercedes Rodríguez García

Estoy obligada a declarar la verdad y solo la verdad. Fue absolutamente necesario y de mutuo acuerdo para no prescindir de su nombre y foto, cuando ella misma se convirtió en noticia. Por eso la crónica titulada La sede que disfrutamos (Vanguardia, sábado 24 de febrero, pág. 3) no debía llevar su crédito. Cuestión de ética. Entonces, como buenas colegas, conspiramos y pactamos. La firmé yo. Y muy a gusto porque saldría «al aire» bajo la misma inspiración con que ambas —y todos los demás colegas de la prensa villaclareña— .«no nos bajamos del ring» y trabajamos duro para obtener la sede del acto nacional por la efeméride. Pensamos entonces que la gente se daría cuenta por los modos diferentes de asumir el género. Yo, más lírica; ella, más informativa. «No importa, Rayma, cuestión de estilo. La semana que viene aclaramos a los lectores.»Daban casi las siete de la noche cuando llegué a la redacción, cámara fotográfica en mano. Allí estaba ella. frente al display, rastreando datos de última hora: De pronto: «!Eh, Mercy, mírame ahí!»Leyó con avidez el texto digital de la página web de la Unión de Periodistas de Cuba. Asombro y alegría. Al unísono devorábamos las líneas. La redacción se convirtió en un avispero. Me volví, busqué la cámara: ¡Click! Atrapada para siempre en el instante. «Vamos, Rayma, levántate, que yo acabo.»Y fue así como la Hernández García, plenamente convencida, con todo el peso de su modestia encima  —sin descartar la presión por la hora de salida del ómnibus a Placetas—, accedió a que yo revisara y asumiera el final del texto, precisamente aquellas últimas líneas que la constituían en juez y parte. De este modo quedaba registrada en letra impresa la Mención del Premio Anual Juan Gualberto Gómez:«Otra noticia llegó este viernes. Rayma Elena Hernández, ante todo, voluntad, trinchera:  ‘Se destaca la integralidad de su trabajo en el año 2006, que abordó temas locales e internacionales con originalidad y acierto, y mediante el uso de distintos géneros. Por desarrollar con eficacia un periodismo de alto interés público, signado por la inmediatez’. Los premios, constituyen solo una avanzada. El resto, se arraiga en la cotidianidad, y se afianza en la verdad. » Aclarado el asunto, dejo a Rayma ocupadísima en cuestiones organizativas de esta Jornada por el Día de la Prensa Cubana, que arrancó ayer y no parará hasta el día 14. Y como entre otras características de su personalidad figuran la capacidad de trabajo, fuerza de voluntad e inteligencia, La sede que disfrutamos, es toda tuya. ¿OK?