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Por Danny González Lucena (Estudiante de Periodismo, UH)

¿Quién le iba a decir a Limara Meneses que, después de estudiar en una escuela de deportes, se convertiría en la última mujer de Benny Moré, con tan solo 16 años? Actuar en la película sobre ese popular músico, considerada la más taquillera de la última década en nuestro país, le abrió a esta joven las puertas de un mundo diferente donde se enamoró perdidamente de este emblemático personaje cubano. Limara cuenta entusiasmada su historia, una historia en la que yo abro ventanas para preguntar. “Yo cursaba estudios en la Escuela de Deportes Girardo Córdoba Cardín, y no tenía nada que ver con el arte. Cuando quise actuar por primera vez, fui a pedirle una audición a Humberto Rodríguez, director del grupo de teatro aficionado de la Casa de la Cultura del municipio Plaza.  “No sé si fue cuestión de suerte, pero ese mismo día Ernesto Sánchez, asistente de casting de la película, estuvo allí. Quería buscar una muchacha para un papel que de hecho no sale en la película. Después de hacer la prueba no me escogieron. “Lo vi en la calle días más tarde y obstinada en el asunto le ofrecí mis datos personales. Al día siguiente el teléfono sonó, y a partir de ese momento, comenzaron a abrirse muchas puertas en mi vida: tenía que ir al ICAIC para ponerme al tanto sobre mi futura actuación.  “Terminé con el coprotagónico que interpreta a Aida porque la muchacha que lo iba a hacer tuvo un problema y comenzaron nuevas rondas de casting hasta que finalmente la elegida resulté ser yo. “¿Impresionarme?, lloré mucho. Yo no creía lo que me estaba sucediendo. Mientras más pienso en todo eso, menos me convenzo del inmenso salto que acabo de dar. Un día me levanté tomando clases en una escuela de deportes; y al otro día amanecí en una escuela de arte, con una película hecha, rompiendo récord en los cines. La vida te da sorpresas”. El Benny es una figura muy importante en la música cubana, pero muy poco popular entre los jóvenes. ¿Cuánto llegaste a acercarte a él? El Benny ya no es tan poco popular. Después de esta película yo puedo asegurarte que el Benny se siente en todos los rincones de La Habana. Lo mismo debe ocurrir en el país. Si te hablara de mí, para ser completamente sincera, debo confesar que yo no tenía ninguna relación con la figura del Benny. A la hora de prepararme para el rodaje me ayudaron mucho mis abuelas Margarita y Juliana, que sí vivieron esa época. También utilicé los quinescopios. Amé más a Benny Moré cuando terminó la película, porque en el período de rodaje tenía tanto miedo que espiritualmente no llegué a acercarme mucho a su persona; sin embargo, hoy estoy completamente enamorada de él.  Tu poca experiencia en la actuación tuvo como reto la presencia de actores de primer nivel en el proceso de rodaje… Cuando me dijeron que Olimpio, mi tío en la película, iba a ser Enrique Molina, comencé a llamar a todo el mundo para decirle. En ese momento yo no sabía si reírme o llorar…, lo mismo me ocurrió con Isabel Santos. Aunque nunca la vi en la filmación, actuar en una película donde ella estuviera, era sencillamente fantástico.  Tuve el gran apoyo de Mario Guerra, al cual le agradezco eternamente sus consejos, a Renny Arozarena, por enseñarme a amar ‘de verdad’ a Benny Moré, y a Enrique Molina, que para mí, después del Instituto Superior de Arte, es mi segunda escuela. Enfrentarse a una escena de sexo con 16 años de edad, supone un gran reto profesional, ¿Qué puedes decir al respecto? Cuando llegó la escena de sexo me preocupé mucho por las personas que me verían desnuda, pero no en el equipo técnico, sino en los miles y miles de espectadores de los cines; para una mujer se torna muy difícil. En aquella época lo pensé demasiado, ahora no me importa tanto. No creo que por haberme desnudado en la película, vaya a hacerlo en cada filme nuevo en el que actúe; pero si alimenta mi personaje y la historia, estoy completamente dispuesta. Aunque mucha gente me pregunta sobre ese asunto, yo desearía que tomaran más en cuenta otras características psicológicas del personaje. Limara actualmente estudia actuación en el Instituto Superior de Arte, donde ha obtenido excelentes resultados académicos,  gracias a muchos amigos, y sobre todo, a una fuerza de voluntad extraordinaria. La presión entre la escuela y los horarios de filmación, fue muy dura. A nadie le cae nada del cielo, los amigos únicamente. Eso lo comprendí cuando comencé a llegar a la escuela a las tres de la madrugada, y mis compañeros de aula me esperaban despiertos, con las clases copiadas, para no atrasarme ni un día. Ellos tenían ejercicio de actuación conmigo, y a esa hora comenzábamos los ensayos porque yo no podía suspender en los exámenes. Fue una prueba de amistad inolvidable. Te exige el profesor en la universidad, pero también te exige el director de la película. En esa paradoja me enfrenté a muchas personas, me impuse frente a un mundo que me caía encima, y esforzándome y llorando mucho llegué hasta el final… La cinta El Benny es la propuesta cubana a la categoría de mejor película extranjera en los premios Oscar. ¿Te imaginas en los Oscar? La crítica devora algunos filmes por detalles no perceptibles a primera vista en varias ocasiones; pero no ocurrirá con El Benny. Cuando me pongo en el papel de espectadora y la veo repetidas veces, más me convenzo del buen trabajo realizado, un trabajo transparente, limpio, muy completo en cuanto a contenido, a la fidelidad de la historia, a la música utilizada, y también al magistral nivel actoral. Renny se transformó en el Benny muy en serio; ver cómo bailaba, los gestos de la boca, el magnífico doblaje musical… Si la cinta llegase a ser nominada a los Oscar, la vida cambiaría por completo para mí; en primer lugar le daría la posibilidad a mi país de darse un lugar merecido en la lista de grandes producciones cinematográficas, y también porque me conocería mucha gente y podrían aparecer infinitas posibilidades. Y sí, creo que sí me gustaría hacer historia. ¿Imaginarme?, a todo el mundo le gusta imaginarse cosas buenas. Acabas de filmar Camino al Edén, una coproducción entre Cuba y España… Es una película muy linda, del director Daniel Díaz Torres. Mario Guerra actúa nuevamente conmigo, también está en el elenco Fernando Echevarría, y los españoles Álvaro de Luna y Pilar Punzano. En esta oportunidad soy uno de los papeles protagónicos. Mi personaje se llama Natividad, una mujer que vive muy malos momentos y termina completamente destruida, pero es un personaje lindo, fresco y muy a mi alcance. Vuelvo a la época en este filme, específicamente al año 1895. La historia refleja un poco las vivencias de las familias de aquellos tiempos, mientras transcurría la guerra de independencia y el país era sometido a la reconcentración de Valeriano Weyler. No te puedo decir más… Limara, has sido una joven que saltó de la nada, y caíste donde cualquier actor desea estar, en el cine. ¿Qué aspiraciones tiene una estudiante de actuación que recién comienza en ese maravilloso mundo?  Seguir haciendo cine, trabajar en televisión, pero más que todo teatro, me encanta el teatro. Quisiera hacer el papel de María Antonia cuando tenga treinta años, ese es mi gran sueño. Lo otro a lo que puedo aspirar es a lo que cualquier ser humano desea, mi familia es fundamental y sin el apoyo de ella no hubiese llegado a ninguna parte. Pero creo que realmente existe algo muy importante para realizarme como mujer y como actriz, y es gustarle a mi público toda la vida.