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En noviembre de 1971 Milena Yankovic Kuscik, era apenas una niña de cuatro años. Su comuna, la más austral del mundo, abrazada al Estrecho de Magallanes y a la Antártida Chilena,  recibe a Fidel y al presidente constitucional Salvador Allende. Sostenida firmemente por las manos de su padre, la actual educadora especializada en trastornos del aprendizaje, alcanza el rostro del Comandante en Jefe y, campechanamente, le estampa un beso en cada mejilla.

Por Mercedes Rodríguez García. 

Es 24 de abril de 2006 y en el liceo «Luis Alberto Barrera» de la comuna de Punta Arenas, capital de la Patagonia chilena, Milena Yankovich Kuscik, recibe su título de Master en Ciencias de la Educación.  

Pero esta no es la historia principal, sino el hilo conductor que me llevó, a través del doctor Juan Virgilio López Palacio, a una joven maestra de adolescentes, hija de emigrados croatas. La primordial, según me escribe Milena vía correo electrónico, constituyó «sin duda un gesto simple pero que para mis padres fue de mucha emoción y alegría», y que «por diversas circunstancias de mi vida siempre ha estado presente», mucho más desde que el Profesor de Mérito de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas, enseñara en su primera clase el libro Cuba-Chile, como muestra de la solidaridad mantenida entre ambos países.

Cuenta López Palacio: «Yo impartía desde 2004 una maestría en coordinación con el Instituto Consultor Internacional en Materia de Educación y Salud.  Concluida mi primera conferencia, durante un breve receso, la señorita Yankovich se me acerca, abre el ejemplar en la en la página 313 y me pregunta que si conozco la niña de la foto. Y le digo: No, no sé, y usted, ¿la conoce? Me dio mucha alegría al verla retratada dándole un beso al Comandante en Jefe. 

Con especial cariño López Palacio, hombre de incansable y experto magisterio, me facilita el referido texto y, ¡sorpresa!, la fotografía en que la hace entrega de su título de estudios de postgrado.

Ya tenía la pista. De ahí en lo adelante comenzaría la pesquiza, el rastreo por Internet. El alcalde de Punta Arenas, señor Juan Morano Cornejo, me pondría en contacto con… 

LA NIÑA DE LA FOTO

 «Al saber que el Presidente Allende y el Comandante Castro visitarían Cerro Sombrero, en actitud muy espontánea y con gran expectación, se preparó un acto de bienvenida a ambos mandatarios. Yo era entonces una de las más pequeñas, y con tan solo cuatro años fui escogida para este gran honor.  En compañía de mi padre caminé hasta la mesa de honor y fue entonces cuando él me tomó en brazos, me alzó, y les entregué un ramo de flores al Comandante Castro y al Presidente Allende. Lo anecdótico de esta situación, y que varias personas recuerdan, fue como asalté los hombros  del Comandante cubano y le di un beso en cada mejilla.» 

Los nonos (abuelos) de Milena, llegaron desde Croacia a principios de 1910. Se casaron en Punta Arenas y formaron con mucho trabajo su linaje. A mediados de 1960, como funcionario de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) su padre, madre, hermano y hermana, van a residir a Cerro Sombrero, que en 1971 no pasaba de la categoría de campamento habitado por varias familias. Cerro Sombrero se ubica geográficamente en Tierra del Fuego, Patagonia Chilena, cruzando el Estrecho de Magallanes. En los años 1960-1965 la localidad cobra auge gracias a las exploraciones petroleras, lo que permitió reunir una importante cantidad de habitantes. «Ahí nací yo, fruto del amor, la tranquilidad y armonía.» 

LA CASTA DEL GALGO

—Cuéntame algo de tu familia. ¿Viven tus padres todavía?

 «Mis padres viven todavía, él se llama Milen Yankovic Arbunic y tiene 82 años. Militante Socialista desde los 13 ó 14 años, preso político exonerado de la ENAP en 1973, a raíz del golpe militar. Juana Kuscik Martinic, mi madre, trabajadora dentro y fuera del hogar. Ya cumplieron 50 años de matrimonio.

—Cuando Fidel visita Punta Arenas, ¿pertenecía tu padre al Partido de la Unidad Popular, o sea, el del presidente Allende? 

—Mi padre es un hombre de grandes convicciones y los ideales socialistas siempre han estado presentes en casa. En ella recibimos al presidente Allende durante la primera campaña que realizó sin buen término. Por eso, al saber que junto al Comandante Castro visitaría Cerro Sombrero, radiábamos  de contentura. 

«Siempre he manifestado que de mi padre aprendí que se puede vivir sin rencor pero conservando siempre los valores de la verdad y de la honestidad. Yo he sido socialista toda mi vida. Durante los años 1988-1989 ocupé la Secretaría de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Magallanes, cargo que compartí con una lista de (Izquierda Unida) conformación comunista y socialista. Estudié, por vocación, Educadora Diferencial con mención en Trastornos del Aprendizaje.

—¿Conservas fotos de aquel encuentro con Fidel, tal vez el libro Cuba-Chile, que recoge discursos, fotos, entrevistas, conferencias de prensa, encuentros, etc., de la visita del Comandante en Jefe a tu patria? Además del recuerdo que puedas tener, ¿cómo llega hasta ti el relato de los hechos?

—Registros fotográficos no guardamos pues mis padres los hicieron desaparecer, por temor, durante el régimen de Pinochet. No conservamos nada. Un par de años después del golpe detienen a mi padre. Luego, de acuerdo con la vida, fueron apareciendo situaciones, hechos, personas con las cuales uno podía disfrutar, al principio calladamente, y luego de manera abierta de estas cosas.

«Con la dictadura nuestra historia se marcó para siempre. Mi hermano desapareció en los años 80, en un accidente en el mar donde nunca se encontraron rastros. Era maestro, militante comunista,  protagonista del conocido Puntarenazo. (Hecho político relevante en contra de Pinochet, en donde un grupo de personas se refugiaron en la Catedral de Punta Arenas.) Al no encontrar trabajo como profesor se embarcó en un buque pesquero que no tuvo regreso. Siempre ha quedado en nuestros corazones esa pérdida y el dolor permanente que produce no saber qué pasó en verdad y sentir que fue la dictadura quien se lo llevó. 

FIDEL, MILENA Y EL TIEMPO… 

«Si tengo que decirte qué pienso de Fidel creó que mis palabras no alcanzan. Un poco en juego, pero de verdad: siempre he dicho que quiero conocer Cuba con Fidel pues para mi Cuba y Fidel son la misma cosa. Lo considero un gran hombre, un intelectual brillante, y más allá de las ideas y de las formas, un líder de los que la historia ya no posee.»

—El hecho de que un cubano haya sido de alguna manera tu profesor durante dos años, ¿qué te hace meditar sobre la Isla?

—Cuando uno escucha las diferentes opiniones de los cubanos, más allá de si están de acuerdo o no con la política, uno no puede dejar de admirar las ventajas que poseen ustedes en cuanto a salud y a educación, por ejemplo. Y ello permite que la persona se desarrolle con dignidad y se fortalezca en la experiencia. Se les siente contentos, sus ambiciones tienen que ver más con cosas del alma que con lo material. Eso sólo se educa con una cultura que pueda dignificar los valores primarios de la naturaleza humana.

Ya mujer, ¿qué opinas de Fidel?

Creo que Fidel Castro ha logrado ser, por encima de todo, un líder que piensa, trabaja y se esfuerza por su gente y sus ideales.

—Fidel cumple 80 años el domingo 13 de agosto. ¿Cuáles constituyen tus deseos para con él? 

—No puedo desear otra cosa  que no sean buenas venturas y una recuperación absoluta.

—Si pudieras hacerle un regalo, ¿qué le enviarías?

—Mucha energía positiva, y jugando con la imaginaría, una danza de velas para que las apague con la fuerza y la pasión de un león.

—¿Algún mensaje en especial para los cubanos? 

—Que cuiden lo que han logrado formar. Seguir siendo un pueblo de buen corazón. No pierdan su esencia que los convierte en únicos, no contaminados con el capitalismo que nos hace olvidar lo mejor de la vida: lo que no se compra. 

Posdata: Gracias profesor Dr. Juan Virgilio López Palacio. Una vez más me sirve y ratifico a través de usted las sabias palabras del Comandante en Jefe: «Solo la Educación podrá salvar la especie humana.»