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Por Mercedes Rodríguez García 

Tremendo escándalo el último libro de Ignacio Ramonet. Se le ocurrió entrevistar durante cien horas a Castro, el llevado y traído presidente cubano, atacado por unos y defendido por otros. Por esta vez el director del semanario francés Lemonde Diplomatique, le ha puesto más de un punto a las íes despechadas de todos aquellos que razonan por lo que leen, ven y escuchan en los megamedios, que bien sabemos de lo que se preocupan y ocupan, pues, como dice mi tía, "el que paga, manda."

El libro, titulado para la edición cubana "Cien horas con Fidel",  pesa más de una libra, así que el "lanzamiento" provocó tremendo chichón para esos que nada quieren saber del carismático líder . Mas, para académicos y estudiantes de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas,  la ocasión devino agradable acontecimiento, sobre todo para los chicos y chicas que cursan la carrera de Periodismo y de Comunicación Social, acostumbrados a debatir en el aula y en los pasillos los polémicos artículos sobre propaganda y manipulación de este experto en política. Pues, tenerlo cerquita y poderlo escuchar, fue algo así como un sueño realizado.

Ramonet, bateó sin ambajes, sorteando todos los escollos con la verdad en la mano. Ya en el libro preguntó bastante al Jefe de Estado cubano, así que ahora le tocaba a él responder.

Fue extenso. Sin climatizar, el teatro parecía un horno. Pero a alta temperatura también se cocinó este texto de 26 capítulos.

Algo mítico el numerito por la asociación con el 13: Fidel nació el 13 de agosto 1926, y un 26 de Julio asaltó el Moncada. Bueno, en Cuba no se cree mucho en esas cosas, pero siempre atraen la curiosidad de la gente.

 

Aún no lo he leído. Tendré que disponer de tiempo, y, por su volumen, no se puede “saborear” encima de la cama. Más adelante, veremos qué comentar. Por ahora, mucha tela por donde deslizar las tijeras. 

Digan lo que digan, los del más allá y los del más acá, el cuestionario es de lujo y, las respuestas, ¡para qué hablar! Sin mucho protocolo, pero de salón, con aliento de caballero de increíble frac verde olivo.

Como siempre: el mismo Fidel golpeador desde las cuatro esquinas del ring. Porque, como dice el refrán: “Más sabe el diablo por viejo, que por diablo.”