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LA TECLA CON CAFÉ

PEG-Heberon: nuevo medicamento cubano contra la Hepatitis C

PEG-Heberon: nuevo medicamento cubano contra la Hepatitis C

 

6:39:09 a.m. 

El Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba (CIGB) presentará a mediados de octubre un taller nacional sobre hepatitis C los resultados en el uso del nuevo medicamento cubano PEG-Heberon. 

Durante el encuentro serán tratadas, asimismo, las perspectivas inmediatas de incorporación de novedosas tecnologías destinadas a mejorar la calidad del diagnóstico y tratamiento de los pacientes cubanos con esta enfermedad. 

El referido complejo científico productivo tiene experiencia en la producción de interferón alfa desde 1981 y cuenta con la tecnología necesaria para el proceso de pegilación de proteínas, abundó la fuente. 

Mediante ese proceder se realizó en 2005 la purificación del conjugado pegilado derivado del interferón alfa-2b cubano, que es comercializado con el nombre de PEG-Heberon y se presenta en forma farmacéutica de solución inyectable de un mililitro para ser administrado por vía subcutánea. 

Cada bulbo contiene 180 microgramos de principio activo y su nivel de distribución es hospitalario. En 2010 comenzó su introducción en el cuadro básico de medicamentos del sistema nacional de salud de Cuba. 

Hasta las fecha fueron distribuidos más de 90 mil viales en todo el país caribeño, para ser empleados en el tratamiento de aproximadamente dos mil pacientes con hepatitis C crónica. 

La introducción del PEG-Heberon en combinación con ribavirina en el tratamiento de esa afección permitió alcanzar más de 40 por ciento de respuesta virológica sostenida en pacientes con genotipo 1 del virus y sin tratamiento previo. 

Para el próximo año 2016, Cuba buscará un incremento significativo en la cantidad de viales suministrados al sistema nacional de salud, para duplicar el número de pacientes con acceso a este medicamento. 

(Fuente: Cubadebate)

 

 

China firma acuerdo para comprar 300 aviones Boeing

China firma acuerdo para comprar 300 aviones Boeing


6:33:57 a.m.

Un grupo de empresas chinas firmó este martes en Seattle un acuerdo con el fabricante estadounidense Boeing para comprar 300 aviones.

El pacto, sellado por el Holding Empresarial de Suministros de Aviación de China, la Corporación de Arrendamiento Financiero del ICBC y la Corporación de Arrendamiento del Banco de Desarrollo de China con Boeing, fue alcanzado durante la primera visita de Estado del presidente chino, Xi Jinping, a Estados Unidos, iniciada la mañana de este martes.

Además, la Corporación de Aeronaves Comerciales de China también firmó un documento de cooperación con Boeing para construir un centro de terminación de aviones tipo 737 en territorio chino.

Informaciones de prensa previas, citando fuentes de Boeing, afirmaron que sería la primera planta de aeronaves no estadounidense, encargada de la terminación y entrega de los aviones comerciales 737 de un solo pasillo a los clientes.

Esto además promoverá a las empresas chinas relevantes como proveedores de primer nivel de Boeing, según las fuentes.

También este martes, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China firmó un memorando de entendimiento con el fabricante de aviones estadounidense para promover la cooperación estratégica integral en la industria de la aviación civil.

De acuerdo con el memorando, en los próximos cinco años hasta 2020, las dos partes perfeccionarán la cooperación industrial, ampliarán la escala de producción y desarrollarán conjuntamente "tecnologías ecológicas para la aviación" y sistemas de transportación aérea de clase mundial.

Además, Boeing autorizó a la Corporación de la Industria de la Aviación de China a incrementar su producción de piezas de Boeing 747-8.

Mientras los expertos de la industria prevén un rápido y continuado crecimiento hasta 2020 del mercado del transporte aéreo en China, Boeing compite contra otros importantes fabricantes de aviones como el europeo Grupo Airbus por una mayor parte de los pedidos chinos.

El presidente chino, quien tiene una intensa agenda en Seattle antes de viajar a Washington D.C., visitará mañana miércoles la mayor fábrica de Boeing en Everett. 

(Fuente: SP/Xinhua)

 

Bill Gates: "El éxito de China evidencia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio"

Bill Gates: "El éxito de China evidencia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio"


6:32:06 a.m.

"Es un logro de China en sólo 30 años sacar a 600 millones de personas de la pobreza extrema, una de las proezas más notables de la historia", afirmó Bill Gates, fundador de Microsoft, en una entrevista exclusiva con el Diario del Pueblo.

"El éxito de China evidencia gran parte del progreso mundial en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio para la reducción de la pobreza", destacó Gates y agregó que "el compromiso del gobierno chino con el desarrollo agrícola, la ciencia y la tecnología son fuerzas para aliviar el flagelo de la pobreza".

"La asistencia de salud de China en África Occidental durante la epidemia del Ébola es un signo de voluntad creciente del país para asumir un lidezgo internacional en la lucha contra los problemas sanitarios de los países en desarrollo", aseveró Gates.

Sobre la visita del presidente Xi a Seattle, Gates la consideró como "una oportunidad para seguir desarrollando lo que ya es una relación fuerte entre China y la Fundación Bill & Melinda Gates".

Con la capacidad de China para la innovación, R&D y la fabricación de bajo costo de soluciones de salud, se ha convertido en "un socio importante en las iniciativas globales de la Fundación Bill & Melinda Gates, y estamos comprometidos en apoyar a China para que se convierte cada vez más en un socio del desarrollo para el resto del mundo", puntualizó Gates.

"La creciente participación china en política de desarrollo global y financiación son bienvenidas", enfatizó Gates. "China es protagonista en el establecimiento de instituciones financieras multilaterales como el Banco Asiático de Inversiones para Infraestructura y el nuevo Banco de Desarollo de China. Además, China tiene un ambicioso plan de cooperación internacional como las iniciativas "Un cinturón, una ruta" y su actuación -cada vez más prominente- en APEC, G-20 y otros foros mundiales, evidenciando que China da pasos para erigirse como líder del desarrollo global".

Gates señaló que China, como líder mundial en la investigación del arroz, presta ayuda a los investigadores agrícolas en África y Asia, donde los rendimientos de arroz son considerablemente más bajos.

También Gates precisó que su Fundación apoya el programa del super arroz chino, que impulsa el desarrollo y distribuye nuevas variedades de arroz adaptadas a las condiciones locales, con mayores rendimientos y capacidad para soportar las condiciones ambientales extremas.

"También estamos trabajando con socios públicos y privados canalizando más innovación china y redirigiendo esos conocimientos a países de África y Asia meridional, incluyendo transferencia de tecnologías agrícolas y vacunas de alta calidad y bajo costo", anunció Gates.

En cuanto al tema del cambio climático, Gates opinó que se deben tomarse medidas inmediatas para evitar peores realidades. "Los Estados Unidos, China y otras naciones necesitan gastar más recursos en la investigación de fase temprana y apoyar ideas realmente nuevas y creativas sobre cómo podemos generar energía segura, constante y que no contribuya al cambio climático".

"Necesitamos duplicar o triplicar los recursos a través de la innovación y proporcionar un montón de opciones a la gente", recordó Gates."Si hacemos eso, creo que podremos vencer los peores impactos del cambio climático."

(Fuente: El Pueblo en Línea

 

 

 

 

Tres puntos destacados en el primer día de la visita de Xi Jinping a EE.UU.

Tres puntos destacados en el primer día de la visita de Xi Jinping a EE.UU.

 

5:56:08 a.m.  

En el primer día de la visita de Xi a EE.UU., el presidente tuvo una agenda muy ocupada: asistir al Foro de Gobernadores de China y Estados Unidos, reunirse con dignatarios políticos locales, participar del banquete de bienvenida y pronunciar un discurso expresando "la actitud de China". 

En su discurso, Xi habló de las relaciones chino-estadounidenses, la lucha contra la corrupción en ultramar, la apertura de China, entre otros temas. Sus palabras han tenido una fuerte repercusión. 

Pueblo en Línea entrevistó a diferentes expertos sobre la intervención del presidente Xi en su primer día de la visita oficial a Estados Unidos. Todos coinciden que el discurso ha revelado múltiples objetivos que se cumplirán durante la visita, por lo que los expertos presagian un diálogo abundante, diverso y profundo entre Xi y Obama. 

¿Pierde el hacha y sospecha de su vecino? China y EE.UU. deben juzgar correctamente las intenciones estratégicas del otro. 

"Hay que atenerse a los hechos, evitando que los rumores se convierten en motivo de conflicto y no sospechar ni malentender al vecino. Tampoco observarse uno a otros con gafas de colores", afirmó Xi Jinping el 22 de septiembre durante el banquete de bienvenida organizado por el gobierno de Seattle, el Estado de Washington y las asociaciones locales de amistad con China, precisando que China y EE.UU. deben conocer correctamente las intenciones estratégicas de las dos partes. 

Wu Xinbo, vicepresidente ejecutivo de Instituto de Asuntos Internacionales de la Universidad de Fudan, considera que las palabras de Xi están dirigidas a un grupo de personas. "En los últimos años, hay estadounidenses que han hecho una interpretación distorsionada de las intenciones y las estrategias chinas. 

Tal pareciera que sospechan que China va a desafiar el orden internacional existente para reinventar el suyo propio. Incluso han malinterpretado algunos de los discursos de los líderes chinos. Estas especulaciones negativas, a menudo afectan las políticas de Estados Unidos hacia China. Y deviene en círculo vicioso negativo en las relaciones entre China y EE.UU. " 

Su Ge, presidente del Instituto de Estudios de Asuntos Internacionales de China señaló que esta visita de Xi Jinping a EE.UU, utilizando la comunicación, el diálogo al más alto nivel y revisando el estado de la relación basado en los hechos y realidades, contribuirá a fomentar la confianza mutua entre China y EE.UU. 

La lucha contra la corrupción fuera de las fronteras de China será un tema importante durante la reunión entre Xi y Obama. 

Xi Jinping destacó en su discurso que China continuará promoviendo la lucha contra la corrupción, y que está dispuesta a trabajar activamente, junto con la comunidad internacional, en la lucha contra la corrupción y la persecución de los fugitivos. El pueblo chino quiere conseguir el apoyo y la cooperación de EE.UU. en este sentido para que los corruptos no permanezcan a salvo en el extranjero. 

Su Ge considera que el discurso de Xi Jinping sobre la lucha contra la corrupción en el extranjero promueve la idea de una acción combinada, nacional y internacional. "En un principio, la lucha contra la corrupción era un asunto doméstico, pero dentro del contexto de la globalización, aparecen nuevas características de la lucha anticorrupción, es decir, los corruptos que se refugiaron en países extranjeros. Por lo tanto, la lucha contra la corrupción se ha convertido en una tarea común para todos los países que respetan y se adhieren al Estado de Derecho. 

Wu Xinbo también señaló que los Estados Unidos es uno de los 3 destinos extranjeros donde se refugian los funcionarios corruptos chinos, después de haber transferido y escondido allí una enorme cantidad de dinero. Por eso, para promover la lucha contra la corrupción, la cooperación con los Estados Unidos es muy importante. 

Aún no se ha firmado ningún acuerdo de extradición. Esto frena y obstaculiza la lucha anticorrupción en el extranjero. Por lo tanto, el presidente Xi se ha referido este tema en particular, indicando que la manera de China luchar contra los corruptos refugiados en el extranjero podría convertirse en un tema muy importante durante el encuentro entre Xi y Obama. 

China siempre da la bienvenida a las inversiones multinacionales.

"China nunca cerrará la puerta que está abierta. Vamos a proteger los legítimos derechos e intereses de los inversores extranjeros para crear un entorno administrativo abierto, un ambiente legal y políticamente transparente y eficiente; además de un mercado competitivo y leal", destacó Xi en su discurso del 22 de septiembre durante el banquete de bienvenida.

Su Ge, presidente del Instituto de Estudios de Asuntos Internacionales de China, distingue que "el presidente Xi expresó con franqueza y confianza que la reforma y apertura es nuestra política nacional básica.

En condiciones de economía de mercado, damos la bienvenida a las empresas multinacionales a invertir en China, bajo los principios de justicia, equidad y flexibilidad. En China vamos a proteger sus legítimos derechos e intereses".

Wu Xinbo también aseveró que en las palabras de Xi se evidencia que el ajuste de la política de inversión de China no sólo es para beneficio de las compañías estadounidenses, sino que se aplica para todas las empresas de capital extranjero, con el fin de crear un entorno de mercado más justo y más transparente. Aunque China seguirá dando la bienvenida a las empresas estadounidenses que quieran invertir en el país.

(Fuente: Pueblo en Línea)

 

 

 

 

 

Obama y Xi deben utilizar su reunión para acordar más que para desaprobar

Obama y Xi deben utilizar su reunión para acordar más que para desaprobar

 

5:45:32 a.m. 

Por Jimmy Carter 

China me ha fascinado desde mi primera visita a Qingdao en 1949, poco tiempo antes de que la República Popular fuera fundada el 1ro de octubre, cuando cumplí 25 años. 

Yo era gobernador de Georgia cuando el presidente Nixon hizo su histórica visita a China en 1972 y se decepcionó porque no hubo movimientos adicionales para establecer relaciones diplomáticas entre nuestros dos países. Este tema lo ubiqué como una alta prioridad cuando llegué a la presidencia e iniciamos negociaciones de alto nivel con líderes chinos. Estos esfuerzos lograron el éxito y el 15 de diciembre de 1978 el vice premier Deng Xiaoping anunció que el mutuo reconocimiento tendría lugar a principios del año siguiente. Tres días después, Deng anunció las dramáticas reformas que llevaría a cabo en su país, y que "abriría hacia arriba". Pocos anticiparon cómo estas dos decisiones determinarían en la comunidad mundial. 

Desde que dejé la oficina oval, hemos hecho varias visitas a China y he sido recibido por sus más altos líderes políticos, empresarios del sector privado y por los ciudadanos en muchas comunidades. 

El Centro Carter, a pedido del gobierno, llevó a cabo tareas importantes, incluyendo la implementación y evaluación de las elecciones en 600.000 pueblos de China, equivalentes a casi dos tercios de la población. Ahora nos concentramos en el trabajo para reducir errores de percepción sostenidas por una nación sobre otra, convocando foros anuales para mejorar la relación y encontrar maneras para que los Estados Unidos y China mantengan la paz y promuevan el desarrollo en otros países, especialmente en África. 

En los últimos años, durante mis cuatro encuentros con el presidente Xi Jinping , él ha subrayado, al igual que Deng Xiaoping, la necesidad de respetarnos mutuamente y cooperar en todo lo que sea posible, a pesar de las grandes diferencias de nuestra historia, cultura y sistemas políticos. 

Como los Estados Unidos, China enfrenta muchos retos internos. Lucha para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos que viven más lejos de la costa este, y quiere transitar de una economía -relativamente floreciente- basada en las exportaciones a una economía más orientada al consumo interno. A diferencia de ayer, hoy su impacto político y económico se hace sentir en casi todos los rincones del globo. 

Durante los últimos 35 años, China se ha mantenido en paz con sus vecinos y otras naciones, pero su extensión e influencia ha traído la contención, especialmente en relación a las disputas en sus mares del sur y del este. 

Aunque muchos de mis sucesores en la presidencia de Estados Unidos han expresado comentarios negativos sobre las relaciones con China durante sus campañas, casi todos ellos han actuado con moderación después de ser elegidos. Estoy seguro de que la misma situación ha existido en China. 

La primera visita oficial del presidente Xi Jinping a los Estados Unidos les ofrecerá a ambos presidentes, Xi y Obama, una oportunidad de explorar cómo nuestras dos grandes naciones pueden relacionarse pacíficamente, como iguales y con respeto mutuo. 

Los chinos deben comprender que a Estados Unidos les gustaría ver una China libre, próspera y pacífica y que no queremos socavar el ascenso de China. Del mismo modo, los estadounidenses necesitan entender que China es diferente a la Unión Soviética que enfrentamos durante la guerra fría. China debe ser animada a participar y defender el orden internacional, regido por las leyes y normas internacionales. 

Mientras que existen desafíos actuales que amenazan con hacer fracasar la relación de Estados Unidos y China, estoy seguro de que Deng Xiaoping estaría de acuerdo conmigo que ninguno de estos retos son más desalentadores que los que trabajamos en el pasado para conquistar juntos el futuro. 

Encontrar caminos hacia la paz y el desarrollo sostenible es la base de la misión del presidente Obama y del presidente Xi. 

Con muchos conflictos vigentes y la salud de la economía mundial aún frágil, ahora es el momento para que cada nación defienda un orden mundial favorable a la paz y al desarrollo. 

Los dos presidentes deben utilizar su reunión para acordar más que para desaprobar. Pueden forjar un consenso sob re cómo construir la confianza, y a través de la colaboración de Estados Unidos y China actuar para resolver nuestros desafíos comunes. Nuestro compromiso conjunto para tomar la iniciativa y resolver los problemas ambientales, establecería un ejemplo que otras naciones podrían seguir. 

(Fuente: Pueblo en Línea

 

Discurso completo del Papa Francisco ante el Congreso de EE.UU.

Discurso completo del Papa Francisco ante el Congreso de EE.UU.

 

5:18:55 a.m.   

Señor Vicepresidente, 

Señor Presidente, 

Distinguidos Miembros del Congreso, Queridos amigos: 

Les agradezco la invitación que me han hecho a que les dirija la palabra en esta sesión conjunta del Congreso en «la tierra de los libres y en la patria de los valientes». Me gustaría pensar que lo han hecho porque también yo soy un hijo de este gran continente, del que todos nosotros hemos recibido tanto y con el que tenemos una responsabilidad común. 

Cada hijo o hija de un país tiene una misión, una responsabilidad personal y social. La de ustedes como Miembros del Congreso, por medio de la actividad legislativa, consiste en hacer que este País crezca como Nación. Ustedes son el rostro de su pueblo, sus representantes. Y están llamados a defender y custodiar la dignidad de sus conciudadanos en la búsqueda constante y exigente del bien común, pues éste es el principal desvelo de la política. La sociedad política perdura si se plantea, como vocación, satisfacer las necesidades comunes favoreciendo el crecimiento de todos sus miembros, especialmente de los que están en situación de mayor vulnerabilidad o riesgo. La actividad legislativa siempre está basada en la atención al pueblo. A eso han sido invitados, llamados, convocados por las urnas. 

Se trata de una tarea que me recuerda la figura de Moisés en una doble perspectiva. Por un lado, el Patriarca y legislador del Pueblo de Israel simboliza la necesidad que tienen los pueblos de mantener la conciencia de unidad por medio de una legislación justa. Por otra parte, la figura de Moisés nos remite directamente a Dios y por lo tanto a la dignidad trascendente del ser humano. Moisés nos ofrece una buena síntesis de su labor: ustedes están invitados a proteger, por medio de la ley, la imagen y semejanza plasmada por Dios en cada rostro. 

En esta perspectiva quisiera hoy no sólo dirigirme a ustedes, sino con ustedes y en ustedes a todo el pueblo de los Estados Unidos. Aquí junto con sus Representantes, quisiera tener la oportunidad de dialogar con miles de hombres y mujeres que luchan cada día para trabajar honradamente, para llevar el pan a su casa, para ahorrar y —poco a poco— conseguir una vida mejor para los suyos. Que no se resignan solamente a pagar sus impuestos, sino que —con su servicio silencioso— sostienen la convivencia. Que crean lazos de solidaridad por medio de iniciativas espontáneas pero también a través de organizaciones que buscan paliar el dolor de los más necesitados. 

Me gustaría dialogar con tantos abuelos que atesoran la sabiduría forjada por los años e intentan de muchas maneras, especialmente a través del voluntariado, compartir sus experiencias y conocimientos. Sé que son muchos los que se jubilan pero no se retiran; siguen activos construyendo esta tierra. Me gustaría dialogar con todos esos jóvenes que luchan por sus deseos nobles y altos, que no se dejan atomizar por las ofertas fáciles, que saben enfrentar situaciones difíciles, fruto muchas veces de la inmadurez de los adultos. Con todos ustedes quisiera dialogar y me gustaría hacerlo a partir de la memoria de su pueblo. 

Mi visita tiene lugar en un momento en que los hombres y mujeres de buena voluntad conmemoran el aniversario de algunos ilustres norteamericanos. Salvando los vaivenes de la historia y las ambigüedades propias de los seres humanos, con sus muchas diferencias y límites, estos hombres y mujeres apostaron, con trabajo, abnegación y hasta con su propia sangre, por forjar un futuro mejor. Con su vida plasmaron valores fundantes que viven para siempre en el alma de todo el pueblo. Un pueblo con alma puede pasar por muchas encrucijadas, tensiones y conflictos, pero logra siempre encontrar los recursos para salir adelante y hacerlo con dignidad. Estos hombres y mujeres nos aportan una hermenéutica, una manera de ver y analizar la realidad. Honrar su memoria, en medio de los conflictos, nos ayuda a recuperar, en el hoy de cada día, nuestras reservas culturales. 

Me limito a mencionar cuatro de estos ciudadanos: Abraham Lincoln, Martin Luther King, Dorothy Day y Thomas Merton. 

Estamos en el ciento cincuenta aniversario del asesinato del Presidente Abraham Lincoln, el defensor de la libertad, que ha trabajado incansablemente para que «esta Nación, por la gracia de Dios, tenga una nueva aurora de libertad». Construir un futuro de libertad exige amor al bien común y colaboración con un espíritu de subsidiaridad y solidaridad. 

Todos conocemos y estamos sumamente preocupados por la inquietante situación social y política de nuestro tiempo. El mundo es cada vez más un lugar de conflictos violentos, de odio nocivo, de sangrienta atrocidad, cometida incluso en el nombre de Dios y de la religión. Somos conscientes de que ninguna religión es inmune a diversas formas de aberración individual o de extremismo ideológico. Esto nos urge a estar atentos frente a cualquier tipo de fundamentalismo de índole religiosa o del tipo que fuere. Combatir la violencia perpetrada bajo el nombre de una religión, una ideología, o un sistema económico y, al mismo tiempo, proteger la libertad de las religiones, de las ideas, de las personas requiere un delicado equilibrio en el que tenemos que trabajar. Y, por otra parte, puede generarse una tentación a la que hemos de prestar especial atención: el reduccionismo simplista que divide la realidad en buenos y malos; permítanme usar la expresión: en justos y pecadores. El mundo contemporáneo con sus heridas, que sangran en tantos hermanos nuestros, nos convoca a afrontar todas las polarizaciones que pretenden dividirlo en dos bandos. 

Sabemos que en el afán de querer liberarnos del enemigo exterior podemos caer en la tentación de ir alimentando el enemigo interior. Copiar el odio y la violencia del tirano y del asesino es la mejor manera de ocupar su lugar. A eso este pueblo dice: No. 

Nuestra respuesta, en cambio, es de esperanza y de reconciliación, de paz y de justicia. Se nos pide tener el coraje y usar nuestra inteligencia para resolver las crisis geopolíticas y económicas que abundan hoy. También en el mundo desarrollado las consecuencias de estructuras y acciones injustas aparecen con mucha evidencia. Nuestro trabajo se centra en devolver la esperanza, corregir las injusticias, mantener la fe en los compromisos, promoviendo así la recuperación de las personas y de los pueblos. Ir hacia delante juntos, en un renovado espíritu de fraternidad y solidaridad, cooperando con entusiasmo al bien común. 

El reto que tenemos que afrontar hoy nos pide una renovación del espíritu de colaboración que ha producido tanto bien a lo largo de la historia de los Estados Unidos. La complejidad, la gravedad y la urgencia de tal desafío exige poner en común los recursos y los talentos que poseemos y empeñarnos en sostenernos mutuamente, respetando las diferencias y las convicciones de conciencia. 

En estas tierras, las diversas comunidades religiosas han ofrecido una gran ayuda para construir y reforzar la sociedad. Es importante, hoy como en el pasado, que la voz de la fe, que es una voz de fraternidad y de amor, que busca sacar lo mejor de cada persona y de cada sociedad, pueda seguir siendo escuchada. Tal cooperación es un potente instrumento en la lucha por erradicar las nuevas formas mundiales de esclavitud, que son fruto de grandes injusticias que pueden ser superadas sólo con nuevas políticas y consensos sociales. 

Apelo aquí a la historia política de los Estados Unidos, donde la democracia está radicada en la mente del Pueblo. Toda actividad política debe servir y promover el bien de la persona humana y estar fundada en el respeto de su dignidad. «Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que han sido dotados por el Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos está la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad» (Declaración de Independencia, 4 julio 1776). Si es verdad que la política debe servir a la persona humana, se sigue que no puede ser esclava de la economía y de las finanzas. La política responde a la necesidad imperiosa de convivir para construir juntos el bien común posible, el de una comunidad que resigna intereses particulares para poder compartir, con justicia y paz, sus bienes, sus intereses, su vida social. No subestimo la dificultad que esto conlleva, pero los aliento en este esfuerzo. 

En esta sede quiero recordar también la marcha que, cincuenta años atrás, Martin Luther King encabezó desde Selma a Montgomery, en la campaña por realizar el «sueño» de plenos derechos civiles y políticos para los afro-americanos. Su sueño sigue resonando en nuestros corazones. Me alegro de que Estados Unidos siga siendo para muchos la tierra de los «sueños». 

Sueños que movilizan a la acción, a la participación, al compromiso. Sueños que despiertan lo que de más profundo y auténtico hay en los pueblos.

En los últimos siglos, millones de personas han alcanzado esta tierra persiguiendo el sueño de poder construir su propio futuro en libertad. Nosotros, pertenecientes a este continente, no nos asustamos de los extranjeros, porque muchos de nosotros hace tiempo fuimos extranjeros. Les hablo como hijo de inmigrantes, como muchos de ustedes que son descendientes de inmigrantes.

Trágicamente, los derechos de cuantos vivieron aquí mucho antes que nosotros no siempre fueron respetados. A estos pueblos y a sus naciones, desde el corazón de la democracia norteamericana, deseo reafirmarles mi más alta estima y reconocimiento. Aquellos primeros contactos fueron bastantes convulsos y sangrientos, pero es difícil enjuiciar el pasado con los criterios del presente. Sin embargo, cuando el extranjero nos interpela, no podemos cometer los pecados y los errores del pasado. Debemos elegir la posibilidad de vivir ahora en el mundo más noble y justo posible, mientras formamos las nuevas generaciones, con una educación que no puede dar nunca la espalda a los «vecinos», a todo lo que nos rodea. Construir una nación nos lleva a pensarnos siempre en relación con otros, saliendo de la lógica de enemigo para pasar a la lógica de la recíproca subsidiaridad, dando lo mejor de nosotros. Confío que lo haremos.

Nuestro mundo está afrontando una crisis de refugiados sin precedentes desde los tiempos de la II Guerra Mundial. Lo que representa grandes desafíos y decisiones difíciles de tomar. A lo que se suma, en este continente, las miles de personas que se ven obligadas a viajar hacia el norte en búsqueda de una vida mejor para sí y para sus seres queridos, en un anhelo de vida con mayores oportunidades. ¿Acaso no es lo que nosotros queremos para nuestros hijos? No debemos dejarnos intimidar por los números, más bien mirar a las personas, sus rostros, escuchar sus historias mientras luchamos por asegurarles nuestra mejor respuesta a su situación. Una respuesta que siempre será humana, justa y fraterna. Cuidémonos de una tentación contemporánea: descartar todo lo que moleste. Recordemos la regla de oro: «Hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes» (Mt 7,12).

Esta regla nos da un parámetro de acción bien preciso: tratemos a los demás con la misma pasión y compasión con la que queremos ser tratados. Busquemos para los demás las mismas posibilidades que deseamos para nosotros. Acompañemos el crecimiento de los otros como queremos ser acompañados. En definitiva: queremos seguridad, demos seguridad; queremos vida, demos vida; queremos oportunidades, brindemos oportunidades. El parámetro que usemos para los demás será el parámetro que el tiempo usará con nosotros. La regla de oro nos recuerda la responsabilidad que tenemos de custodiar y defender la vida humana en todas las etapas de su desarrollo.

Esta certeza es la que me ha llevado, desde el principio de mi ministerio, a trabajar en diferentes niveles para solicitar la abolición mundial de la pena de muerte. Estoy convencido que este es el mejor camino, porque cada vida es sagrada, cada persona humana está dotada de una dignidad inalienable y la sociedad sólo puede beneficiarse en la rehabilitación de aquellos que han cometido algún delito. Recientemente, mis hermanos Obispos aquí, en los Estados Unidos, han renovado el llamamiento para la abolición de la pena capital. No sólo me uno con mi apoyo, sino que animo y aliento a cuantos están convencidos de que una pena justa y necesaria nunca debe excluir la dimensión de la esperanza y el objetivo de la rehabilitación.

En estos tiempos en que las cuestiones sociales son tan importantes, no puedo dejar de nombrar a la Sierva de Dios Dorothy Day, fundadora del Movimiento del trabajador católico. Su activismo social, su pasión por la justicia y la causa de los oprimidos estaban inspirados en el Evangelio, en su fe y en el ejemplo de los santos.

¡Cuánto se ha progresado, en este sentido, en tantas partes del mundo! ¡Cuánto se viene trabajando en estos primeros años del tercer milenio para sacar a las personas de la extrema pobreza! Sé que comparten mi convicción de que todavía se debe hacer mucho más y que, en momentos de crisis y de dificultad económica, no se puede perder el espíritu de solidaridad internacional. Al mismo tiempo, quiero alentarlos a recordar cuán cercanos a nosotros son hoy los prisioneros de la trampa de la pobreza. También a estas personas debemos ofrecerles esperanza. La lucha contra la pobreza y el hambre ha de ser combatida constantemente, en sus muchos frentes, especialmente en las causas que las provocan. Sé que gran parte del pueblo norteamericano hoy, como ha sucedido en el pasado, está haciéndole frente a este problema.

No es necesario repetir que parte de este gran trabajo está constituido por la creación y distribución de la riqueza. El justo uso de los recursos naturales, la aplicación de soluciones tecnológicas y la guía del espíritu emprendedor son parte indispensable de una economía que busca ser moderna pero especialmente solidaria y sustentable. «La actividad empresarial, que es una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos, puede ser una manera muy fecunda de promover la región donde instala sus emprendimientos, sobre todo si entiende que la creación de puestos de trabajo es parte ineludible de su servicio al bien común» (Laudato si’, 129). Y este bien común incluye también la tierra, tema central de la Encíclica que he escrito recientemente para «entrar en diálogo con todos acerca de nuestra casa común» (ibíd., 3). «Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos» (ibíd., 14).

En Laudato si’, aliento el esfuerzo valiente y responsable para «reorientar el rumbo» (N. 61) y para evitar las más grandes consecuencias que surgen del degrado ambiental provocado por la actividad humana. Estoy convencido de que podemos marcar la diferencia y no tengo alguna duda de que los Estados Unidos –y este Congreso– están llamados a tener un papel importante. Ahora es el tiempo de acciones valientes y de estrategias para implementar una «cultura del cuidado» (ibíd., 231) y una «aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza» (ibíd., 139). La libertad humana es capaz de limitar la técnica (cf. ibíd., 112); de interpelar «nuestra inteligencia para reconocer cómo deberíamos orientar, cultivar y limitar nuestro poder» (ibíd., 78); de poner la técnica al «servicio de otro tipo de progreso más sano, más humano, más social, más integral» (ibíd., 112). Sé y confío que sus excelentes instituciones académicas y de investigación pueden hacer una contribución vital en los próximos años.

Un siglo atrás, al inicio de la Gran Guerra, «masacre inútil», en palabras del Papa Benedicto XV, nace otro gran norteamericano, el monje cisterciense Thomas Merton. Él sigue siendo fuente de inspiración espiritual y guía para muchos. En su autobiografía escribió: «Aunque libre por naturaleza y a imagen de Dios, con todo, y a imagen del mundo al cual había venido, también fui prisionero de mi propia violencia y egoísmo. El mundo era trasunto del infierno, abarrotado de hombres como yo, que le amaban y también le aborrecían. Habían nacido para amarle y, sin embargo, vivían con temor y ansias desesperadas y enfrentadas».

Merton fue sobre todo un hombre de oración, un pensador que desafió las certezas de su tiempo y abrió horizontes nuevos para las almas y para la Iglesia; fue también un hombre de diálogo, un promotor de la paz entre pueblos y religiones.

En tal perspectiva de diálogo, deseo reconocer los esfuerzos que se han realizado en los últimos meses y que ayudan a superar las históricas diferencias ligadas a dolorosos episodios del pasado. Es mi deber construir puentes y ayudar lo más posible a que todos los hombres y mujeres puedan hacerlo. Cuando países que han estado en conflicto retoman el camino del diálogo, que podría haber estado interrumpido por motivos legítimos, se abren nuevos horizontes para todos. Esto ha requerido y requiere coraje, audacia, lo cual no significa falta de responsabilidad. Un buen político es aquel que, teniendo en mente los intereses de todos, toma el momento con un espíritu abierto y pragmático. Un buen político opta siempre por generar procesos más que por ocupar espacios (cf. Evangelii gaudium, 222-223).

Igualmente, ser un agente de diálogo y de paz significa estar verdaderamente determinado a atenuar y, en último término, a acabar con los muchos conflictos armados que afligen nuestro mundo. Y sobre esto hemos de ponernos un interrogante: ¿por qué las armas letales son vendidas a aquellos que pretenden infligir un sufrimiento indecible sobre los individuos y la sociedad? Tristemente, la respuesta, que todos conocemos, es simplemente por dinero; un dinero impregnado de sangre, y muchas veces de sangre inocente. Frente al silencio vergonzoso y cómplice, es nuestro deber afrontar el problema y acabar con el tráfico de armas.

Tres hijos y una hija de esta tierra, cuatro personas, cuatro sueños: Abraham Lincoln, la libertad; Martin Luther King, una libertad que se vive en la pluralidad y la no exclusión; Dorothy Day, la justicia social y los derechos de las personas; y Thomas Merton, la capacidad de diálogo y la apertura a Dios. Cuatro representantes del pueblo norteamericano.

Terminaré mi visita a su País en Filadelfia, donde participaré en el Encuentro Mundial de las Familias. He querido que en todo este Viaje Apostólico la familia fuese un tema recurrente. Cuán fundamental ha sido la familia en la construcción de este País. Y cuán digna sigue siendo de nuestro apoyo y aliento. No puedo esconder mi preocupación por la familia, que está amenazada, quizás como nunca, desde el interior y desde el exterior. Las relaciones fundamentales son puestas en duda, como el mismo fundamento del matrimonio y de la familia. No puedo más que confirmar no sólo la importancia, sino por sobre todo, la riqueza y la belleza de vivir en familia.

De modo particular quisiera llamar su atención sobre aquellos componentes de la familia que parecen ser los más vulnerables, es decir, los jóvenes. Muchos tienen delante un futuro lleno de innumerables posibilidades, muchos otros parecen desorientados y sin sentido, prisioneros en un laberinto de violencia, de abuso y desesperación. Sus problemas son nuestros problemas. No nos es posible eludirlos. Hay que afrontarlos juntos, hablar y buscar soluciones más allá del simple tratamiento nominal de las cuestiones. Aun a riesgo de simplificar, podríamos decir que existe una cultura tal que empuja a muchos jóvenes a no poder formar una familia porque están privados de oportunidades de futuro. Sin embargo, esa misma cultura concede a muchos otros, por el contrario, tantas oportunidades, que también ellos se ven disuadidos de formar una familia.

Una Nación es considerada grande cuando defiende la libertad, como hizo Abraham Lincoln; cuando genera una cultura que permita a sus hombres «soñar» con plenitud de derechos para sus hermanos y hermanas, como intentó hacer Martin Luther King; cuando lucha por la justicia y la causa de los oprimidos, como hizo Dorothy Day en su incesante trabajo; siendo fruto de una fe que se hace diálogo y siembra paz, al estilo contemplativo de Merton.

Me he animado a esbozar algunas de las riquezas de su patrimonio cultural, del alma de su pueblo. Me gustaría que esta alma siga tomando forma y crezca, para que los jóvenes puedan heredar y vivir en una tierra que ha permitido a muchos soñar. Que Dios bendiga a América.

(Fuente: Cubadebate)

 

 

 

Raúl Castro cumple amplio programa en Nueva York

Raúl Castro cumple amplio programa en Nueva York

 

5:12:14 a.m.

El presidente de Cuba, Raúl Castro, cumple hoy un amplio programa de actividades en Nueva York, donde asistirá a sesiones plenarias de la Asamblea General de la ONU y dialogará con personalidades estadounidenses y extranjeras.

La agenda del mandatario incluye su presencia en la reunión del principal órgano deliberativo de Naciones Unidas que escuchará una intervención del papa Francisco, y en la que servirá para instalar la cumbre destinada a adoptar 17 objetivos de desarrollo sostenible de cara al período 2015-2030.

Según fuentes cercanas a la delegación de la isla, Raúl Castro conversará con el presidente de Mozambique, Filipe Nyusi, otro de los alrededor de 150 jefes de Estado o de Gobierno que por estos días se dan cita aquí para diversos foros de alto nivel.

Asimismo, el presidente cubano sostendrá un encuentro con el gobernador neoyorquino, Andrew Cuomo, quien en abril pasado encabezó una misión comercial a la mayor de las Antillas, la primera estadual después del acercamiento entre La Habana y Washington para avanzar hacia la normalización de relaciones.

El programa de este viernes también prevé una reunión con congresistas norteamericanos, entre ellos los representantes demócratas Barbara Lee (por California), James McGovern (Massachusetts) y José Serrano, Charles Rangel, Nidia Velázquez y Gregory Meeks, todos por Nueva York.

Raúl Castro arribó la víspera a la Gran Manzana por el aeropuerto John F. Kennedy, en su primera visita oficial a Estados Unidos.

En los próximos días, el jefe de Estado dialogará con presidentes que viajaron a la ONU, empresarios, miembros de la solidaridad con la isla caribeña y cubanos residentes.

Durante su estancia se espera además el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba e Islas Marshall y Palau.

(Fuente: PL)

 

Llegó Raúl a Nueva York para Asamblea General de la ONU

Llegó Raúl a Nueva York para Asamblea General de la ONU

 

8:24:09 p.m. 

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros llegó en horas del mediodía de hoy jueves a la ciudad de Nueva York, para asistir a la Cumbre sobre la Agenda Post 2015 y participar en el Debate General del 70 periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU. 

Integran la delegación cubana Bruno Rodríguez Parrilla ministro de Relaciones Exteriores; Abelardo Moreno Fernández, viceministro de Relaciones Exteriores y Rodolfo Reyes Rodríguez, Embajador, Representante Permanente de Cuba ante la Organización de las Naciones Unidas. 

(Fuente: Cubadebate)