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LA TECLA CON CAFÉ

Honores al eterno Comandante Jefe de la Revolución Cubana

Honores al eterno Comandante Jefe de la Revolución Cubana

 

7:33:34 a.m. 

En el salón Granma del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, los máximos dirigentes de la Revolución realizaron una guardia de honor al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz. 

Justo a las 8 de la mañana de este lunes, en el salón Granma del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, los máximos dirigentes de la Revolución realizaron una guardia de honor al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz. En este íntimo espacio, donde hoy se alza la imagen de un Fidel inmenso, se encuentran sus cenizas hasta que sean trasladadas al cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba. 

Tras la voz de ¡Firmes! del General de Ejército Raúl Castro Ruz dio inicio un minuto de silencio en homenaje al líder histórico de la Revolución Cubana. 

Raúl fue el primero en caminar al frente y depositar su flor blanca ante la urna; instantes después firmó el libro que contiene el juramento de ser fieles al concepto de Revolución expresado por el Comandante en Jefe, el 1ro de mayo del 2000. 

A continuación rindieron honores los comandantes de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez y Guillermo García Frías; luego lo hicieron uno tras otro los restantes miembros del Buró Político del Comité Central del Partido como reafirmación revolucionaria de dar continuidad a las ideas de nuestro Comandante. 

(Fuente: Granma) 

Siga en Granma: Homenaje a Fidel: Minuto a minuto (+Fotos) 

Informaciones relacionadas 

Elián González: Debemos continuar las enseñanzas de Fidel

 

11:22:43 p.m. 

El joven revolucionario recordó que Fidel estuvo con él y su familia en los momentos difíciles. Afirmó que ser su amigo fue un honor. 

En una emotiva entrevista a la televisión cubana, el joven Elián González, el niño que fue protagonista de una batalla internacional por su custodia entre Cuba y Estados Unidos, afirmó este domingo que para honrar el legado de Fidel Castro los jóvenes deben continuar fieles a sus enseñanzas. 

  

González aseveró que el legado de Fidel está "en cada doctor, en cada instituto de arte".  También está "en cada persona afectada por sus programas, en cada vida salvada del ébola, en cada haitiano salvado con nuestras misiones, en cada latinoamericano que ha tenido cirugía ocular, que aprendió un deporte o cómo escribir a través de nuestras misiones", expresó. 


Fidel "nos enseñó a volar, a soñar, y ahora nos toca a nosotros solos abrirnos el camino, nos toca llevar a cabo su concepto de Revolución, a cada joven ser de verdad revolucionario, eso implica ser rebelde, tener sentido de momento histórico y cambiar todo lo que debe ser cambiado como hizo él en su momento", aseveró. 

Elián expresó que no es correcto hablar de Fidel en pasado, "sino Fidel estará, será. Es presente y futuro”.  

El joven, que se graduó este año de Ingeniero Industrial en Cuba, aseguró que "Fidel era el amigo de todos" y que "tenía esa cualidad de ser el amigo que se preocupa por el más débil, por el desamparado, por el que tiene menos posibilidades". 

En referencia a la disputa internacional por su custodia, dijo que Fidel fue su amigo en los momentos difíciles "estuvo junto a mi familia, junto a mi padre y hizo posible que yo volviera junto a mi padre y volviera a Cuba". 


Hace 16 años, Elián González regresó a Cuba luego de que su madre muriera en el mar tratando de llegar a Estados Unidos en una balsa. El joven, que tenía 7 años, fue rescatado y llevado a Florida, donde fue entregado a sus familiares.Elián se convirtió en el centro de una disputa internacional por su custodia. Su padre, desde Cuba, pedía su regreso, mientras que su familia materna en Miami quería que se quedara. La batalla involucró a los Gobiernos de Estados Unidos y Cuba. 

Fidel Castro inició una campaña por la devolución de Elián y, finalmente, la Justicia estadounidense ordenó en el 2000 que el niño regresara a la isla y fuera entregado a su padre. 

El líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, falleció este viernes a los 90 años de edad. Gracias a sus políticas sociales, hoy Cuba es el único país latinoamericano sin desnutrición infantil, sin problemas por drogas, con la esperanza de vida más alta de América Latina, con una escolarización del cien por ciento y ningún niño viviendo en la calle. 

(Fuente: TeleSURtv/TVYumuri)

Carilda la del Canto a Fidel


10:34:47 p.m.

Transcurría marzo de 1957 y se acercaba el equinoccio de primavera. En Tirry 81 —quizá si escondida en el gabinete de dentista del padre— una muchacha escribía un poema prohibido, casi secreto. Le cantaba a un hombre.

Y sin pensar en la trascendencia de aquellos versos, la muchacha corrió a cantarlos. Desde entonces han caído 50 años sobre la impasible Matanzas y Carilda, que aún sigue siendo aquella muchacha rubia, cuyos ojos invocan al mar, habla hoy del Canto a Fidel y sus secretos.

Despojada de toda vanidad dice que «el Canto... fue escrito sin pensarlo. Fue como un golpe de sangre, una diana adolescente, una convocatoria poética».

Febrero se despide y la poetisa sufre uno de esos estados gripales, casi comunes en esta época del año. Pero ello no le impide hacer derroche de memoria. Con exactitud recuerda lugares, nombres, fechas...

—¿Qué sucedió exactamente?

—Hay misterios en torno al Canto, algunos de los cuales he ayudado a conservar. No sé si cometí un error y hoy deba ser más franca.

«Exactamente no sabemos qué día de marzo fue escrito. Fidel me preguntó mucho después: “¿Qué día lo escribiste?”. Y conté lo que siempre he dicho: que lo escribí el mismo día en que a Matanzas llegó una revista norteamericana, con la entrevista de Herbert Matthews al Comandante, entre el 3 y el 5 de marzo.

«Batista decía que el Comandante no estaba en la Sierra, que allí no había nadie. Realmente no se sabía nada, cuando apareció aquella publicación, en la que estaba una fotografía de Matthews y Fidel, los dos fumando tabaco.

«Recuerdo que era por la tarde y me quedé pasmada cuando vi aquello. Naturalmente, ¿qué es lo que le pasa a un poeta cuando ocurren esas cosas? Pues enseguida coge la pluma. Así escribí el poema».

El Canto a Fidel estuvo oculto poco más de un mes, quizá dos. Es en esa etapa cuando lo conoce Julián Alemán, quien lo grabó con la voz de la poetisa; luego lo leen otros amigos de Carilda, como Manolo García —quien lo sacó del país—, Herácleo Lazco, Armando Huao, Julio Font, Mario Argenter, Ricardo Vázquez, Juan Esnard, Néstor Ulloa, Romualdo Suárez, Hugo Ania y Juan Luis Hernández.

«Como verán, no tuve demasiado cuidado ni reservas. Eran secretos que volaban. Todo el mundo me decía lo mismo: “¿Y no lo vas a mandar a la Sierra?” Yo pensaba: “Eso me va a costar la vida”. Pero, al final, me atreví».

—¿Cómo lo envió?

—El 26 de Julio en Matanzas me llevó con una persona, que era de la región oriental. Ese hombre vivía clandestino, su vida corría peligro; pero se ofreció a llevarlo.

—¿Supo algún dato de esa persona; su nombre, por ejemplo?

—Solo lo que ella me dijo. Se presentó como viajante de la firma Revlin y dijo que se llamaba Rolando, aunque presumo que ese no era su nombre verdadero.

 


 Canto a Fidel

No voy a nombrar a Oriente,
no voy a nombrar la Sierra,
no voy a nombrar la guerra
–penosa luz diferente–,
no voy a nombrar la frente,
la frente sin un cordel,
la frente para el laurel,
la frente de plomo y uva:                            
voy a nombrar toda Cuba:
voy a nombrar a Fidel.

Ése que para en la tierra
aunque la luna lo hinca,
ese de sangre que brinca
y esperanza que se aferra;
ese clavel en la guerra,
ese que en valor se baña,
ese que allá en la montaña
es un tigre repetido
y dondequiera ha crecido
como si fuese de caña.

Ese Fidel insurrecto
respetado por las piñas,
novio de todas las niñas
que tienen el sueño recto.
Ese Fidel –sol directo
sobre el café y las palmeras–;
ese Fidel con ojeras
vigilante en el Turquino
como un ciclón repentino,
como un montón de banderas.

Por su insomnio y sus pesares
por su puño que no veis,
por su amor al veintiséis,
por todos sus malestares,
por su paso entre espinares
de tarde y de madrugada,
por la sangre del Moncada
y por la lágrima aquella
que habrá dejado una estrella
en su pupila guardada. 

Por el botón sin coser
que le falta sobre el pecho,
por su barba, por su lecho
sin sábana ni mujer
y hasta por su amanecer
con gallos tibios de horror
yo empuño también mi honor
y le sigo a la batalla
en este verso que estalla
como granada de amor. 

Gracias por ser de verdad,
gracias por hacernos hombres,
gracias por cuidar los nombres
que tiene la libertad.
Gracias por tu dignidad,
gracias por tu rifle fiel,
por tu pluma y tu papel,
por tu ingle de varón.
Gracias por tu corazón.
Gracias por todo, Fidel.

—¿Cómo lo enviaron?

—Yo era dibujante y tenía un papel que no se transparentaba del todo, pero era resistente. Me acuerdo que le quité cuatro estrofas al poema cuando lo fui a enviar, porque era muy largo y en la forma que se iba a enviar, no podía ser tan extenso.

«En una parte copié la mitad del Canto y en la otra, la segunda mitad, porque Rolando lo iba a llevar en las botas, específicamente entre las suelas y las plantillas.

«Lo reescribí tres veces, porque no sabía calcular e iba reduciendo la letra. Años después supe que a ese hombre lo mataron antes de llegar a la Sierra, pero logró enviarlo».

Pasaron los meses y no se sabía nada del Canto a Fidel. Carilda continuó escribiendo. Así aparecieron los poemas dedicados a Frank País, a José Antonio Echeverría y a Julián Alemán. Antes, ya de su pluma habían salido los versos para los luchadores Reynold García, Abel Santamaría, Miguel Sandarán y Franklin Gómez, quien iba casi todos los días a su casa y que colgaron en El Pocito. Hasta que una noticia la sorprendió.

«Un día entro a una óptica y me dice el administrador, un señor alto, cuyo nombre no recuerdo: “Carilda, ¿usted se volvió loca? Por la Sierra he oído un poema que tiene que ser de usted. Fíjese, que son décimas y tiene el corte del Canto a Matanzas”.

«Sin embargo, la primera persona que me confirma que el poema se había leído en la Sierra fue el entonces capitán René Pacheco Silva, quien era ayudante del hoy general Calixto García.

«Después del triunfo de la Revolución, Pacheco se apareció un día en mi casa sin conocerme. Por él supe que el Canto a Fidel se estrenó el 3 de septiembre de 1958, al abrirse el Tercer Frente Oriental Mario Muñoz».

—¿Dónde se publicó por primera vez?

—En el periódico El Imparcial, de Matanzas, cuando Fidel llegó a la ciudad con la Caravana de la Victoria.

Cincuenta años pueden ser una vida; y los ojos de Carilda continúan invocando al mar, aunque ella ha dejado de esconderse en el gabinete del padre para escribir. Una nítida pregunta juguetea entre nosotros:

—¿Le cantaría otra vez a Fidel?

No responde de inmediato. No deja de mirarnos, hasta que al fin, en tono de excusa, responde:

—El Canto que Fidel merece ahora yo no lo puedo escribir. Ahora ya él no es un hombre que lucha por la libertad de un país. Es un hombre trascendente que ha pasado los límites.

«Hoy hay que hacerle un poema abierto, en verso libre, que hable del afán de él, la lucha contra el imperialismo. Eso es muy difícil de decir. ¿Y qué pluma tengo yo para hacerlo? Es que quisiera que me dijeran, ¿quién puede hacerlo?».

(Fuente: JR/TV YumuríFB)

 

 

 



Pintando a Fidel

Pintando a Fidel


6:38:23 a.m.

Por Mercedes Rodríguez García

A Fidel le han rimado los poetas; biografiado, los cronistas; referenciado, los articulistas; entrevistado, los periodistas; captado, los fotorreporteros, dibujado, los caricaturistas; pincelado, los pintores; cantado, los trovadores. Pero quien lo ha lo ha pintado mejor ha sido su pueblo, la vida misma.

«[...] pues la edad de los héroes y los genios no se mide por días ni por años,
sino por largos siglos y milenios».
(Del poema El tiempo no devora redentores, Indio Naborí, 1996)

 

Fidel no sabe dibujar, y ni de niño se conoce que lo haya intentado. Sí suele «mientras habla, garabatear las hojas de un bloc», o al menos así lo hizo en algún momento de las 23 horas de conversación con Frei Betto, en 1985. Y aunque el fraile dominico brasileño lo valoró como un recurso que lo ayudaba a sistematizar las ideas, no se trata propiamente de delinear sobre una superficie figura alguna, como sí lo hizo en la camisa de Nelson Domínguez.

 

Según explica el pintor cubano, se trata de una caricatura de él hecha por el propio Fidel, en 2002, de regreso a Cuba, luego de asistir en Ecuador a la inauguración de La Capilla del Hombre, obra de Oswaldo Guayasamín. «El Comandante en Jefe invitó a varios artistas a un encuentro, donde los plásticos le regalamos algunos dibujos. Fidel, en muestra de agra­decimiento, nos firmó algunos mensajes; al no tener yo nada a mano para que me firmase, dibujó sobre mi camisa y en su mensaje expresó el deseo de ser algún día "un pintor más exacto"», explicó Domínguez años después.

Pero no es el caso de un líder al que le gus­te, sepa o pretenda pintar, pues según él mismo ha contado, lo más que ha hecho es leer, leer y leer cuantos libros ha podido en su vida. Disfruta escribir, filosofar, polemizar, hablar, y es capaz de abordar cualquier tema en los más diversos escenarios y circunstancias. Y aunque él no lo quisiera —o no lo quiera—, le ocurre lo que a pocos: es un ser humano «asediado por la gloria», al decir del escritor, periodista, profesor e investigador Luis Toledo Sande.

Y «asediado» es el término exacto para referirnos a lo que le sucede con los perio­distas y artistas. Sin embargo —que se conozca públicamente y contrario a las decenas de entrevistas concedidas, entre las miles solicitadas—, solo ha accedido a posar para un pintor: Oswaldo Guayasamín.

Cuatro «Quijotes» rebeldes

 

No tiene que contármelo nadie para imaginármelo —y debió serle muy difícil— per­manecer varias horas frente al caballete del artista. Fue el sábado 6 de mayo de 1961, bien entrada la noche, en la casona del Ins­tituto Cubano de Amistad con los Pueblos. El propio artista lo describió en una oportunidad: «No se está quieto un instante, atiende, llama, sugiere, indica, entra y sale, por lo tanto, hay que tener paciencia y esperar».

Mucho trabajo costó a Celia Sánchez persuadir al entonces joven Primer Ministro del Gobierno Revolucionario para que accediera a la inusual petición hecha por Guayasamín, quien solo argumentó querer pintar «al jefe victorioso de una genuina revolución latinoamericana como testimonio de su solidaridad».

El relato sobre el acontecimiento ha sido narrado por el propio pintor ecuatoriano, y refiere sus esfuerzos por pintar de prisa —y con luces artificiales— «a una figura cuya vitalidad parecía imposible retener inmóvil tanto tiempo», por lo que tuvo que pedirle reiteradamente que no se moviera, y otras, ir a su lado para precisar el ángulo que necesitaba.

No había amanecido aún cuando Guaya­samín anunció que había concluido. A Fidel le gustó. La pincelada es excelente, el trazo firme. Se le ve vigoroso, expresivo, como corresponde a un Quijote rebelde. Está satisfecho y elogia el estoicismo del artista, único para quien volvería a posar en tres ocasiones más: 1981, 1986 y 1996.

Sobre estos tres últimos retratos coincido con la valoración de Aliana Martínez, estudiosa de las artes plásticas:

En el retrato de 1981 se reitera la imagen quijotesca, pero el tratamiento de la barba es más delicado; en el de 1986 —cuando Fidel cumplía 60 años—, el abordaje del color es diferente, con predominio de los tonos ama­rillos. Ya aparece el desgaste físico, el impacto del tiempo.


El último es el único retrato en el que Guayasamín —no solo a Fidel, sino a cualquier otro retratado en ese período— pinta las manos. Por su fuerza, muchos coinciden en que es una obra medular. Fidel ha cum­plido 70 años. Los empastes y colores logran efectos audaces de luces y sombras y con­vincentes texturas de la piel.

En el imaginario popular

La imagen de Fidel ha estado en el imaginario popular desde los años 50 del pasado siglo, y cada forma (fotografía, pinturas, dibujos, carteles, vídeos) ha representado, de uno u otro modo, «un abrazo con una figura histórica», según Axel Li, crítico de arte de Opus Habana, y autor de una polémica tesis sobre el humor gráfico en Cuba.

Dentro de este género figura una sui gé­neriscaricatura tridimensional hecha a Fidel por Tony López (España,1918-EE.UU., 2011), prácticamente desconocida. Evoca al fundador del Movimiento 26 de Julio (M-26-7), «vestido de traje, imberbe, muy apuesto, en evidente postura de quien va a dirigirse apasionadamente al público, con la mano izquierda en el bolsillo del pantalón, el brazo derecho plegado, la mano cerrada y el índice elevado que lo caracteriza», de acuerdo con la descripción que hace el propio Li.

 

El escultor, por entonces radicado en Cu­ba, también realizó tres pequeños bustos del entonces joven abogado: dos en 1958 y el otro, en 1959. La figurilla corresponde aproximadamente a 1955.

Pero, ¿quién no recuerda, ha leído o escuchado hablar del Fidel barbudo de René Nuez, o el de Juan David, maestro de la caricatura personal? Lo mismo se me ocurre preguntar sobre el Fidel de Conrado Massaguer, o el de «¿Voy bien, Camilo?», que recoge un instante místico, de fuerte simbolismo, cuando una paloma blanca se posa sobre el recién triun­fante líder mientras hablaba en público.

Fue la época en que posiblemente más se le dibujó, como parte de una noticia, en relación con un hecho u otra intencionalidad periodística. Fidel aparecía dibujado en todas partes, incluso, «desdibujado» en paredes, tapias, pancartas, puertas, ventanas, vasos, platos, libretas y cuadernos escolares.

Con el tiempo, —Li es categórico— «la imagen del jefe revolucionario, reflejada desde la perspectiva del humor editorial y la caricatura personal, fue perdiendo vigor en la prensa nacional», lo cual —sin quedar relegada absolutamente— hizo pensar en una especie de desaprobación oficial que, en última instancia, pudo seguir al deseo manifiesto del propio Fidel de evitar el culto a su personalidad, y ¿por qué no? la voluntad política de cortar la retirada a una burguesía «chistosa e inconforme» que —den­tro y fuera de la Isla— recurría a comentarios gráficos mal intencionados con el fin de provocar desequilibrio y disturbios, como bien apuntara en 1960 el colega Jaime Sarusky.

 

En definitiva, la caricatura es más que la de la prensa plana, y en la actualidad originales retocados de la época se exhiben en galerías y exposiciones itinerantes. Sobresalen —además de los ya citados— las caricaturas de Fidel realizadas por Fornés, Chago, Delga, Raval, Adán, Boligán, Laz, Amílkar, Tomy, Ñico, Piedra, Roland, Pedro, Nordelo, Virgilio... Todas tienen su mérito, pues señalan aquellas maneras o soluciones gráficas aparecidas con los años y conforme con voluntades propias y/o ajenas.

El mejor retrato

Al César lo que es del César, a Dios lo que es de Dios, al Diablo lo que es del Diablo, y a Fidel, ¡lo que es de Fidel!, que no es ni una cosa ni la otra, pero sí —indiscutiblemente— un líder de «talla extra», un político excepcional, un eterno rebelde, un luchador incansable, aun cuando ya se acerca a su 89 cumpleaños.

Hace poco leí un comentario del colega Iroel Sánchez en el cual —en boca de Sidney Pollack— hace referencia a cierto listado en que Fidel aparece junto a figuras como Cristóbal Colón, Einstein, Jesucristo, Mahoma y Galileo. Y cita de memoria lo dicho al respecto por el cineasta a Estela Bravo: «El mundo ya no será igual después de él».

Mas, a juzgar por sus concepciones acerca de la historia, la eternidad y la gloria, no creo que Fidel haya perdido alguna vez el sueño —más allá de sus hábitos nocturnales— por tal o más cual imagen sobre su persona. De ser así, su vigilia no tendría fin. A él le han rimado los poetas; biografiado, los cronistas; referenciado, los articulistas; entrevistado, los periodistas; captado, los fotorreporteros, dibujado, los caricaturistas; pincelado, los pintores; cantado, los trovadores.

Durante la entrevista concedida en 1992 a Tomás Borges, reveló que su sentido estricto de la justicia le prohibía «juguetear con la idea de ocupar sitios prominentes, sitios destacados», por lo que prefería «mil veces» pensar en el lugar que les corresponde a las causas que defiende, a las ideas justas, a los derechos del hombre, «a la felicidad del hombre en el mundo del futuro».

  

Y aunque a fuerza de los años ha debido aceptar homenajes, condecoraciones, celebraciones y cumpleaños públicos, nunca ha aceptado un retrato oficial. Y entre cientos, los hay muy buenos, por reflejar, además, su pensamiento y su alma. Hechos por artistas cubanos y extranjeros, ahí están los «Fidel», de Servando Cabrera (1980), Oscar Niemeyer (1999), José Luis Fariñas (2006), Dausell Valdés (2008), Franco Azzinari (2012), Kamyl Bullaudy (2013), por solo citar algunos.

Lo mismo pudiera decirse de las fotografías. Ellas constituyen las muestras más reales de su intensa mirada, de su sonrisa, del emblemático uniforme verde olivo, de su estatura de líder universal. Verdaderas joyas de consagrados del lente: Alberto y Luis Korda, Jorge Oller, Rogelio Moré, Osvaldo Salas, Liborio Noval, entre otros que, en el mundo del audio­visual, alcanza supremacía en Roberto Chile, cuyas imágenes perpetúan el sentimiento y la épica de la historia cubana más reciente.

Nadie ha descrito a Fidel Castro Ruz mejor que su amigo Gabriel García Márquez: «Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de transmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver...»


 ¿Quién lo ha pintado mejor? Su pueblo, la vida misma.

Al arribar este 13 de agosto a los 89 años, Fidel continúa siendo como en los versos del canto romántico que escribió Carilda Oliver, en marzo de 1957, cuando leyó la confirmación en la revista Life de que el jefe rebelde estaba vivo: «como un ciclón repentino /como un montón de banderas».

Martí en Fidel, más que un símbolo

Martí en Fidel, más que un símbolo


6:18:51 a.m. 

Por Marta Rojas

“Póngase allí”,  fue una orden, no una casualidad que Fidel fuera fotografiado ante un afiche de José Martí en el Vivac de Santiago de Cuba. 

Ya entre la soldadesca del Moncada el 26 de julio, cuando recorríamos lo que el coronel Chaviano había anunciado como «el teatro de los hechos», algunos de los oficiales y clases comentaban que Fidel había “acabado” con los festejos por el Centenario de Martí en Santiago. 

Casi fue un escarnio para los elementos del Vivac ordenarle que posara allí para lo que podríamos llamar “la foto oficial”, donde el asaltante tuviera detrás al Martí que había ofendido, cuando en verdad estaban exaltando algo más que un símbolo para él. Se trataba de la razón de ser de sus postulados patrióticos y el contenido mismo del programa que defendía Fidel y por el que cayeron, en su inmensa mayoría asesinados, sus compañeros de lucha. 

Precisamente un pensamiento de Martí a quien honraban decía: “Ningún mártir muere en vano, ninguna idea se pierde en el ondular y en el revolverse de los vientos. La alejan o la acercan, pero siempre queda la memoria de haberla visto pasar”. De modo que para los que murieron por ella la llevaron en su me­moria. 

De nuevo, dos meses después de aquella foto ¿de escarnio?, José Martí volvió a ser el personaje protagónico en el interrogatorio a Fidel en el juicio del Moncada (Causa 37). Un político que nada tuvo que ver con el asalto, ni tenía vínculo alguno con los ideales de aquellos jóvenes que acompañaron a Fidel en la gesta, fue acusado de ser el autor intelectual de la acción. Además, se le imputaba haber sido el portador de un millón de pesos, supuestamente entregado por el expresidente Carlos Prío, para que el joven abogado Fidel Castro comprara las armas y pagara los gastos que requería. Aquel acusado era abogado, se llamaba Arturo Arango Alsina. 

Los cargos en su contra pronosticaban una pena bien alta según el criterio del Tribunal. 

El individuo perjuraba que él no tenía nada que ver con la acción, pero su palabra no valía. Fue entonces cuando este se dirigió al principal encartado —Fidel— y le preguntó si él era el autor intelectual, como constaba en los cargos, y Fidel, que ya había pasado de acusado a abogado de autodefensa, y vestía la toga correspondiente, le respondió desde el estrado: "Nadie tiene que preocuparse porque lo acusen de ser el autor intelectual, porque el autor intelectual de los hechos es José Martí, el Apóstol de nuestra independencia". 

El abogado en cuestión fue exonerado. 

No sabían que el programa del Moncada era fundamentalmente martiano. Además, el Manifiesto del Moncada a la Nación decía, entre muchos signos martianos: “Ante la tragedia de Cuba contemplada con calma por líderes políticos sin honra, se alza en esta hora decisiva arrogante y potente, la juventud del Centenario del Apóstol, que no mantiene otro interés como no sea el decidido anhelo de honrar con sacrificio y triunfo, el sueño irrealizado de Martí”. 

Y subraya: “La Revolución declara su respeto por las naciones libres de América hermana que han sabido conquistar, a costa de cruentos sacrificios, la posición de libertad económica y justicia social que es índice de nuestro siglo. Y hace votos, en esta hora decisiva, porque la clarinada cubana sea una estrella más en la conquista de los ideales latinoamericanos, latentes en la sangre de nuestros pueblos y en el pensamiento de nuestros hombres más ilustres”. 

Los que pretendían ofender a Fidel haciendo que en su condición de acusado posara ante Martí, ignoraban que precisamente él había escrito antes un artículo en la revista Bohemia, donde denunciaba el atroz destrozo del estudio del escultor Fidalgo que había esculpido una serie de estatuillas de José Martí e inscrito en su base: “Para Cuba que sufre”. 

Tampoco que el fotógrafo que tomó las imágenes del destrozo había sido Fer­nando Chenard Piña, uno de los asaltantes que fue torturado y asesinado en las mazmorras del Moncada. 

Luego en el alegato de autodefensa estarían volcados por Fidel los más claros conceptos martianos sobre los más diversos temas, desde la educación a los elevados principios éticos del Apóstol. 

Es que como decía Martí: “Los hombres de alma baja no puede comprender la virtud". Para Fidel, como Martí el hombre «no mira de qué lado se vive mejor. Sino de qué lado está el deber”. 

Ningún símbolo más a propósito para definir la gesta que comenzaba y que victoriosamente hiciera efectivo todos los postulados de Martí, que aquella foto con la que creían amonestar al joven abogado Fidel Castro Ruz, en el Vivac de Santiago de Cuba, o cárcel municipal. 

Fidel en otro camino

Fidel en otro camino

 

12:11:25 a.m.

Por Mercedes Rodríguez García
(Escrito 26/11/2016, en La Habana)

¿Cómo es el tránsito a la Gloria? ¿Acaso tiene hora, día, fecha fija? ¿Fue el viernes 25 en la noche habanera, o el sábado en toda Cuba llena de silencios?

Sería. De todos modos sería. Ocurriría, sobrevendría, acaecería. ¿Cualquier día después de los 90? Inevitable, inesperado. Cierto. Difícil de admitir. Real. Se ha ido. Camina, lleva la ruta misma de su estrella en la gorra, en los hombros. Va sin prisa, tranquilo. Sube al jeep, al jeep de los ciclones, los temporales, las visitas, los desfiles y concentraciones. Inimaginable para él la paz del descanso en tiempos tan convulsos. Partió de noche el Guerrillero del Tiempo. No hay paradas momentáneas, ni escalas, ni escoltas que lo impidan. Es una racha en el viento. Enérgico y viril salió dispuesto, con la prisa de siempre y la sonrisa pícara. Lo veo, lleva la adarga, va sin escudo y sin yelmo… ¡Mi caballero guerrero! ¿Hasta dónde? No hay sitio para el descanso. Va enérgico y viril. No polvo, no cenizas. Le quedan muchos caminos y destinos. Va con la alforja llena. Lleva a su Isla y al Mundo. Deja ideas vivas. No hay tiempo para llorarlo.

 

 

 

 

 

 

 

Plácido Domingo quiere volver a Cuba para cantar en una plaza abierta

 

8:10:27 a.m. 

El tenor español Plácido Domingo reveló sus intenciones de volver a cantar en una plaza abierta, pues con tantos admiradores está consciente de que un teatro resulta exiguo. (Vídeo: Omara Portuondo y Plácido Domingo improvisaron "Quiéreme mucho" de Gonzalo Roig). 

Mañana el afamado cantante brindará un concierto único en el Gran Teatro Alicia Alonso. Si el público queda satisfecho con el concierto del sábado "quiero volver, porque yo quiero cantar para toda La Habana", declaró Domingo. 

Ante las ambiguas condiciones climáticas en estos momentos le recomendaron actuar en un espacio cerrado y bajo techo, así que vino de todos modos para cumplir con una ilusión postergada demasiado tiempo, y porque ya era indispensable venir, según dijo. 

La vamos a pasar muy bien, prometió el tenor considerado una leyenda viva de la ópera y uno de los más altos exponentes del arte lírico universal. 

    

Hijo de dos cantantes de zarzuela, Plácido Domingo y Josefa Pepita Embil, el artista recuerda que días antes de cumplir ocho años de edad, en uno de los viajes de familia, estuvo en La Habana unas 48 horas, durante una escala del "Marqués de Comillas", un barco destinado al servicio de transporte entre España y América. 

Además, aclaró que ya cantó aquí, con la diva del Buena Vista Social Club, Omara Portuondo, quien lo visitó en el Hotel San Felipe . Allí entonaron juntos Quiéreme mucho, uno delas canciones icónicas de de Gonzalo Roig, quien junto a Ernesto Lecuona fue de los autores cubanos elegidos por Domingo para su concierto.

En un encuentro con la prensa nacional y extranjera, Domingo presentó a la soprano puertorriqueña Ana María Martínez, de padre cubano, y dijo que de ser necesario hubiera esperado por ella para venir aquí a compartir este concierto junto a la Orquesta Sinfónica Nacional del país caribeño.

Antes de marcharse a un ensayo abierto al cual permitiría la entrada de estudiantes de las escuelas de arte e integrantes del Teatro Lírico de Cuba, Domingo recalcó su deseo de un segundo viaje a este país y prometió darle al público todo lo que pueda.

(Fuente: Cubadebate /PL)

Trump no hará grandes cambios con América Latina


8:16:46 p.m.

El presidente saliente de Estados Unidos Barack Obama dijo este sábado durante la 28 cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que no espera que su sucesor Donald Trump haga grandes cambios en la política de Washington hacia América Latina.

"Respecto a América Latina, no anticipo grandes cambios en la política de la nueva administración porque la forma como haces campaña, no siempre es igual a cómo gobiernas", señaló durante su participación en la cumbre de los países de la región Asia Pacífico.

En su encuentro con jóvenes en Lima, Obama recibió muchas preguntas sobre el magnate Donald Trump, que asumirá la presidencia en enero de 2017. "Será muy importante que la gente de todo el mundo no haga juicios inmediatos sino que le den una oportunidad al presidente electo", dijo.

Trump prometió durante su campaña poner fin al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) integrado por EE.UU., México y Canadá, y también ha calificado de "desastre" el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), del que forman parte dos países latinoamericanos, Chile y Perú.

Perú acoge este 19 y 20 de noviembre la 28 cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), en la cual se darán cita los presidentes o representantes de los 21 países miembros.

APEC es una organización que promueve el libre comercio y que fue creada con la intención de abordar y debatir desde diferentes puntos de vistas los temas referentes al intercambio comercial, la cooperación y la planificación económica entre sus integrantes.

(Fuente: TeleSURtv)