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martes, 28 de mayo de 2019
5:09:58 p.m.  

Por el Dr. C. Esteban Morales Domínguez*

El conflicto entre Cuba y Estados Unidos no comenzó en 1959, como particularmente muchos ideólogos de ese país pretenden hacernos creer.
Ese conflicto comenzó desde el siglo XIX (1805-1823), cuando las administraciones norteamericanas comenzaron a formular políticas para poner en cautiverio preventivo a la nación que un día emergería de la entonces colonia de España. [1]

Es de sobra conocido que desde esa época Estados Unidos ya había diseñado la política a seguir con Cuba. Esta última tenía como núcleo esencial apoderarse de la Isla, conjuntamente con la Isla de Pinos y demás cayos e islas adyacentes, haciendo de ellas una extensión del territorio continental de la emergente nación norteamericana. Cuba, según la concepción geográfica de las elites de poder norteamericanas de la época, era el resultado de la sedimentación de las arenas del Mississippi.

  

Tales ideas estuvieron siempre presentes, con muy limitadas excepciones, formaron parte del pensamiento de los Padres Fundadores de la nación norteamericana, por lo cual la lucha que Cuba ha tenido que librar por más de 200 años para llegar a ser una nación independiente, no ha sido entonces solo contra una clase política o un conjunto de administraciones, sino más que ello, contra una cultura política dominante, dentro de la cual, el archipiélago cubano, siempre aparece como parte del territorio continental de la nación norteamericana .Por lo cual, resulta entonces aparecer como legitimo todo lo que se haga por recuperarla. 

Mientras Estados Unidos no lograra cumplir con las aspiraciones expresadas en la llamada “Doctrina de la Fruta Madura”, como corolario complementario de tal teoría, Cuba debía permanecer en las manos de España y ese principio primó en lo adelante en el comportamiento de ese país respecto a La Isla, guiando la actitud de los políticos norteamericanos, dentro de los acontecimientos que tuvieron lugar en Cuba durante todo el período colonial.

A organizar esta política se dedicaron casi todas las administraciones norteamericanas, desde Thomas Jefferson (1801- 1809), hasta William Mc Kinley (1897-1901) y Teodoro Roosevelt (1901-1909), que fueron los que finalmente lograron coronarla, con el tirunfo de apoderarse de la Isla.[2] Mientras ello no tuvo lugar. ¿Qué hicieron entonces las administraciones norteamericanas durante el periodo colonial? 

 

a) Trataron de comprar la Isla de Cuba a España en no menos de seis ocasiones. 

 b) Desarrollaron una política hacia Cuba, dirigida a sustituir a España en las relaciones económicas con la Isla, de modo que ésta pasó a tener una relación neocolonial con Estados Unidos, antes de dejar de ser colonia de España. 

 c) Se opusieron denodadamente a que Cuba quedara enrolada en los procesos independentistas de América Latina. Recordemos los frustrados esfuerzos de Simón Bolívar en 1826. [3] 

 d) Después de formular la política de la “fruta madura, con su corolario correspondiente, diseñaron la “Doctrina Monroe”: “América para los americanos”. A modo de afianzar su posición frente a las intenciones de Inglaterra especialmente. 

 e) Colaboraron abiertamente con España para evitar los intentos de los independentistas cubanos desde el territorio de los Estados Unidos, denunciando las actividades de los patriotas y frustrando expediciones, entre otros. 

 f) Presionaron sobre España para que ésta concediera la autonomía a Cuba. Como un modo de crear las condiciones internas en la Isla, para su posterior anexión. 

 g) Una vez iniciada la Guerra de Independencia en Cuba, desconocieron sistemáticamente a las instituciones independentistas en Cuba; el Ejército libertador, la Asamblea, etc. A tal punto llego ese desconocimiento, que prefirieron donar el dinero para el licenciamiento del Ejército Libertador, antes que reconocer a la Isla concediéndole un empréstito. 

 h) Inventaron el incidente de la voladura del acorazado Maine para intervenir en la Guerra Cubano-Española. Pues todo parece indicar que se trato de un autogolpe, o al menos obra de un descuido irresponsable y programado. 

 i) Manipularon la llamada Resolución Conjunta, aprobada por el Congreso norteamericano, convirtiéndola en un simple instrumento de intervención. [4] 

  j) Se inventaron una guerra que les permitió tratar a sus colaboradores, el Ejército Libertador, como enemigos y a los españoles, autonomistas y burócratas de la administración colonial, como aliados. A las tropas cubanas que colaboraron no les seria permitido entrar en Santiago de Cuba, que después se enterarían de esa infamia. 

k) El Tratado de Paris, por medio del cual España abandonaba a Cuba, se firmo sin la presencia de los Patriotas Cubanos.

l) Engañaron, manipularon, extorsionaron y se aprovecharon de las debilidades, sobre todo, filo anexionista de gente como Tomás Estrada Palma, Gonzalo de Quesada y otros, para finalmente licenciar al Ejército Libertador y disolver el Partido Revolucionario Cubano. Estrada palma, cobro el favor, accediendo a la presidencia de la Isla, a pesar de ser ciudadano norteamericano. 

m) Finalmente, implantarían la funesta Enmienda Platt, imponiendo el tipo de relaciones que debían existir con la Isla.

Los Estados Unidos sin embargo, no lograron anexarse a Cuba; la tozudez de España de no venderles la Isla todas las veces que se lo propusieron y las consecuencias que dejaron tres guerras de independencia en la conciencia y el cuerpo de la nación, le impidieron lograr que Cuba pasara a ocupar un lugar similar al de Puerto Rico.

Comienza a modificarse el escenario

Resultó algo diferente, cuando Estados Unidos formulaba su política para arrebatarle La Isla a España, a cuando a partir de 1898 tomó el control de Cuba, diseñando una república conveniente a sus intereses, a lo que tuvo lugar a partir de 1959, cuando una revolución nacional liberadora, agraria y antiimperialista tomó el poder en Cuba, comenzando a variar el modelo de república y de relaciones, que Estados Unidos había diseñado y aplicado por más de 60 años. 


Ahora se trataba de que la república comenzaba a remodelarse así misma a partir de una voluntad popular interna, en la que por demás, Estados Unidos no sólo perdía su capacidad de influir en los destinos políticos de la Isla, sino que perdía claramente la capacidad de facturar en Washington los asuntos importantes, e incluso, no importantes de la vida nacional cubana. Tratándose entonces de algo mucho más allá de lo que las elites políticas de ese país estaban en condiciones de entender y sobre todo de aceptar.

Estados Unidos frente a la Revolución Triunfante

Comenzaba un período nuevo para Cuba en sus relaciones con Estados Unidos. La revolución cubana triunfó en 1959,  al final del segundo mandato de la administración de Dwight E. Einsenhower (1953-1961). Todos los instrumentos de la Guerra Fría, inaugurada por el famoso memorando NSC-68 de George F. Kennan, las reminiscencias de la llamada “Doctrina Truman” y otros legados recibidos por la administración Eisenhower, matizaron el panorama político de la época.[5]

Einsenhower había apoyado al régimen del dictador Fulgencio Batista, desde que asumió la jefatura de Estados Unidos en 1953; por lo cual, no estaba en condiciones de entenderse con la Cuba que emergía a partir de enero de 1959.

Es por ello, que el advenimiento del triunfo revolucionario no conllevó un nuevo diseño de la política norteamericana hacia Cuba, sino su total continuidad; dado que el equipo presidencial que había fracasado tratando de hallar una alternativa para frustrar la toma del poder por las fuerzas revolucionarias, era el mismo que tenía entonces que entenderse con la Cuba de Fidel Castro.

Eso explica que la política agresiva desplegada en 1958, para sustituir al Dictador Fulgencio Batista, por un “candidato plausible”, ahora se empleaba con la pretensión de eliminar al máximo líder de la revolución Cubana; y que el núcleo rector de tal política fuera entonces, “si no pudimos evitar que tomaran el poder, al menos podemos evitar que lo consoliden”.[6]

Luego, la actividad contrarrevolucionaria de Estados Unidos contra Cuba había comenzado antes del triunfo de la revolución cubana y entre 1959-1961, se caracterizó por el diseño y puesta en práctica de un conjunto concepciones y acciones, entonces dirigidas a evitar a toda costa la consolidación de la toma del poder político por parte de las fuerzas revolucionarias en Cuba.

Tales pretensiones políticas y acciones agresivas, abarcaron un espectro tan amplio que, casi 50 años después, prácticamente no hay nada nuevo que diseñar o poner en práctica para agredir a Cuba, que ya no haya sido puesto en práctica por la administración de Einsenhower en esos años [7].

Es decir, la esencia de la matriz política que las administraciones norteamericanas, han continuado aplicando contra Cuba hasta hoy (excepto en la administración deJames Carter) surgió con la administración de Dwight E. Einsenhower [8].

La política de Kennedy

Hacia el comienzo de la administración de J.F. Kennedy, ya se puso de manifiesto que con Cuba nada cambiaría. Durante la campaña, el nuevo presidente, había calificado a los contrarrevolucionarios como “luchadores por la libertad”, pidiendo apoyo para ellos y asumiendo los planes de invasión heredados de Einsenhower.

La CIA entonces asumió un astuto juego para liderar los planes de invasión y enrolar a Kennedy lo más posible en ellos, tratando de que el presidente se viese finalmente obligado a lanzar los Marines contra Cuba. A su vez, el 3 de enero de 1961, el gobierno norteamericano rompía relaciones con la Isla, lo cual era una aspiración también heredada de la administración anterior.

Kennedy, no solo siguió las acciones diseñadas por su antecesor, sino que también aporto el llamado “libro blanco”, donde se situaba a Cuba como un “satélite de la URSS”, como “revolución traicionada” y “peligro presente en el hemisferio”, continuando junto a ello la política de sabotajes, ataques piratas y planes de asesinatos de los líderes de la revolución. [9]

La invasión de Girón, a pesar del factor sorpresa, finalmente fue un rotundo fracaso para la administración de Kennedy; acontecimiento que le permitió al presidente comprobar que sus preocupaciones respecto a las instituciones de su gobierno no eran infundadas, y hasta que punto había sido mal asesorado, e incluso engañado, por sus colaboradores más cercanos.

Girón fue una derrota de Estados Unidos en su confrontación con la revolución cubana, un descalabro para el aparato institucional, en particular el de defensa, agravado esto por la visión idílica que Kennedy tenía de la CIA. La estructura de poder vertical no funcionó, como tampoco funciono la intención del presidente de que el Pentágono fiscalizara la preparación de la invasión, por haber sido esto siempre obstruido por la CIA.

Entonces, si el plan de la invasión de Girón había sido asumido por el presidente como una herencia, la derrota se convertía en una fuerte humillación personal, de la cual Kennedy sentía que debía desquitarse. [10]

La dirección cubana, como resultado del descalabro sufrido por Kennedy, estuvo siempre consciente de que algo muy serio y en gran escala se preparaba contra Cuba; que los preparativos avanzaban y que las fechas de una posible invasión armada, apoyándose en el ejército norteamericano, coincidían con los días finales del mes de octubre de 1962.En esta ocasión, la sorpresa de Girón no funciono, Cuba se preparaba para lo que sabia se avecinaba. [11]

La llamada entonces “Operación Mangosta”, el plan subversivo más grande puesto en marcha contra Cuba, después de Girón, funcionaba como un instrumento de ablandamiento, que debía preparar las condiciones para la operación en gran escala. [12]

Por tanto, consideramos, que no haber estado precedidos de esos peligros mortales que se cernían sobre la Isla, los cohetes nucleares de alcance medio, nunca habrían emergido como una alternativa para la defensa para Cuba. Ni aún con la aspiración de buscar el equilibrio estratégico; pues el precio a pagar por el peligro de los cohetes en Cuba, solo era asimilable sobre la base de que ellos sirvieran para equilibrar el poderío nuclear estratégico del campo Socialista con el de Estados Unidos, pero al mismo tiempo, para desempeñar un fuerte papel disuasivo – defensivo, frente a las entonces claras y comprobadas intenciones de Estados Unidos de invadir a Cuba en gran escala. [13]

Lo que comúnmente se le llama Crisis de los Misiles, entonces, no comenzó ni duró el tiempo que los cohetes permanecieron en Cuba, al decir de Robert Kennedy 13 dias, sino que se prolongo mas allá, y fue la consecuencia de la acumulación de todos los actos de agresión que Estados Unidos había desplegado contra Cuba.

Constituyó un error moral, ético y político estratégico de la Dirección Soviética, dejar a Cuba al margen de la negociación con Estados Unidos, para la retirada de los cohetes. De no haberlo hecho así, ello hubiera servido a la URSS para fortalecer su posición frente a Estados Unidos.

Además de lograr quedar bien con su aliado estratégico, aunque fuera un País pequeño, tal y como correspondía a las relaciones entre Cuba y la URSS, y a la confianza que la dirección cubana había depositado en ellos. Como si fuera poco, habría sido posible vencer a Estados Unidos en la confrontación política producida por la crisis. [14] Dado que tanto políticamente, como moralmente, cuba tenía el pleno derecho a contar con las armas necesarias para su defensa, aunque se tratara de cohetes nucleares, y estuviesen a noventa millas del territorio de estados unidos.

De haber prevalecido la concepción cubana, esgrimida desde el principio, por Fidel castro, tanto respecto a la instalación de los cohetes, de no hacerlo en secreto, como sobre los términos y el momento en que debió negociarse su retirada, la conclusión de la crisis de octubre hubiese servido de base para resultados de fondo en el desenvolvimiento ulterior de la confrontación Cuba-Estados Unidos. [15] Evitando así que Kennedy sacara el mayor provecho de esa confrontación.

Los indicios de que percepciones se tenían sobre la conclusión y los acontecimientos políticos que llevaron a la crisis de octubre, no podemos definirlos en su totalidad. Sin embargo, todo parece indicar que J.F Kennedy era lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que él no había sido el triunfador en esa crisis, sino que Kruschov era el que la había perdido.

Pensamos que J.F. Kennedy fue lo suficientemente agudo como para percatarse, poco tiempo antes de ser asesinado, que las experiencias de la confrontación con Cuba, habían sido lo suficientemente aleccionadoras como para tratar de buscar un nuevo modo de entenderse con La Isla.

Habían transcurrido casi cinco años de ardua, agresiva y peligrosa confrontación entre ambos países. Los ingentes esfuerzos de Einsenhower por derrocar a la revolución desde la cuna; las bandas contra revolucionarias operando dentro de Cuba, la invasión de Girón, la feroz campaña internacional por desacreditar a Cuba y excluirla del hemisferio, el feroz bloqueo económico, la Operación Mangosta y la crisis de octubre, no habían sido suficientes. Casi todo había sido probado para destruir a la revolución cubana. ¿Qué más se podía hacer, sino tratar de explorar la posibilidad de convivir con un país socialista a noventa millas de las costas de Estados Unidos?

Al parecer, eso pensaba J.F. Kennedy cuando envió al periodista Jean Daniel a conversar con Fidel Castro. Entrevista que se estaba celebrando en La Habana, precisamente, el fatídico momento del 22 de noviembre de 1963, en que como resultado de una conspiración, J.F. Kennedy era asesinado en Dallas.


¿Buscaba entonces Kennedy, realmente, un nuevo modo de entenderse con Cuba, aceptando la existencia de la revolución cubana, o exploraba entonces sobre el modo de fraguar una nueva estrategia política contra Cuba, sin dejar de lado el objetivo esencial de derrocar a la Revolución? Sobre ese particular, no tenemos una reflexión por parte de Fidel Castro, y ya el presidente Kennedy no nos lo podrá esclarecer.Tal vez la desclasificación de los documentos de su asesinato nos aporten algo en el futuro. [16]

No obstante, lo cierto es que el gesto de Kennedy quedó como un antecedente, de lo que otra administración demócrata, la de James Carter (1977-1981), retomaría más tarde.

Sin dudas, los años 1959-1963, dejaron un conjunto de acontecimientos que marcaron pautas insoslayables para el análisis de la confrontación entre Cuba y Estados Unidos. Pareciendo, como si la muerte de Kennedy hubiese truncado la posibilidad de comenzar una etapa nueva, que finalmente, por razones obvias, no sabemos lo que pudo haber producido. [17]

Sintetizar lo que ocurrió después, no puede entrar en el breve espacio de que disponemos para este ensayo. Sin embargo, cinco parámetros básicos o constantes históricas, nos ayudaran a comprender, al menos de modo general, que fue lo que tuvo lugar. Estas constantes, a mi entender, son las siguientes:

1) La agresividad, ha sido siempre la constante fundamental del conflicto entre ambos países.

2) Cada administración norteamericana ha querido siempre imprimir su sello en la política hacia Cuba.

3) El foco de la política (interno o externo) siempre ha sido un factor importante al momento de determinar el tipo de medidas e instrumentos utilizados dentro de la confrontación.

4) Siempre que Estados Unidos ha tenido algo de su interés a negociar con Cuba, se rompe el bloqueo ideológico y ambos van a la mesa de negociaciones.

5) Siempre que la extrema derecha de la llamada Comunidad Cubana, considera o percibe que se está produciendo algún acercamiento entre ambos países, actúa para eliminar toda posibilidad de mejoramiento de las relaciones.

En la segunda parte y final nos referiremos sintéticamente a algunas de estas constantes.

Citas:

[1] Se conoce que desde los años del comienzo de Estados Unidos como nación, cuando aun eran solo 13 colonias en la Costa este, ya se producían incursiones que trataban de ocupar territorio en la Isla.
[2] Tal vez con la excepción de Abraham Lincoln, sobre el cual, se desconoce que personalmente haya sostenido tal actitud respecto a Cuba. 
[3] Se conoce de los esfuerzos del Libertador Simón Bolívar, al calor del Congreso de 1826 por enrolar a Cuba en los procesos de la Independencia Latinoamericana.
[4] El 19 de abril de 1898; pero en ella, mientras se consignaba la entrada de las tropas norteamericanas, sin embargo, no decían cuando se irían. Lo cual la convirtió en un instrumento de manipulación casi perfecto.
[5] Para ampliar sobre este aspecto, ver: Carlos Alzogaray, “Crónica de un Fracaso Imperial “, Editorial Ciencias Sociales, 2000, pp.47-69.
[6] Eisenhowrer se caracterizo siempre por el aquello de “Gatica Maria Ramos, la que tira la piedra y esconde la mano”. Siempre interesado en tener la posibilidad de desmentir si se le acusaba de algo De el se conoce el termino de las llamadas “razones plausibles”.
[7] Para ampliar ver: Esteban Morales, Revista Cuba Socialista No. 25, 2002, pp.4-6.La invasión por Playa Girón, fue diseñada por la administración de Eisenhower; Kennedy la recibió como herencia.
[8] En el breve espacio de que disponemos, solo podremos caracterizar a muy grandes rasgos tal continuidad de política, según las administraciones .Sintetizando los aspectos más relevantes.
[9] Para ampliar, ver Esteban Morales, Cuba Socialista No. 25, pp. 9-10.
[10] Para ampliar, ver Esteban Morales, Cuba Socialista No. 25, pp. 12-13-
[11] Para ampliar sobre esto ver: Esteban Morales “Crisis de los Misiles o Crisis de Octubre” .Revista Contracorriente No. 20, 2004.
[12] Para ampliar, ver Esteban Morales, Cuba Socialista No. 25, pp. 15-20
[13] Para ampliar, ver Esteban Morales, Cuba Socialista No. 25, pp. 24-26
[14] Para ampliar Ver: Esteban Morales: ¿Crisis de los Misiles o crisis de octubre? Revista Contracorriente No. 20, La Habana, Cuba, 2004, pp.20-24
[15] Para ampliar Ver: Esteban Morales, “Crisis de los Misiles o Crisis de Octubre “, Revista Contracorriente No. 20, 2004, La Habana, Cuba, pp.20-22.
[16] Fidel Castro ha hablado sobre este asunto .Incluso tuve la oportunidad de participar junto a Senador George .Macgover, y los profesores Fred Holbord y Richard Wallace en una conversación en 1985, en la que el jefe de la Revolución se refirió a la Crisis de octubre, a una insistencia de sus interlocutores, pero no dijo nada al respecto. Fidel Castro siempre ha tratado con mucho respecto a J.F.Kennedy. Para ampliar ver: Ignacio Ramonet. “Cien Horas con Fidel “. Tercera Edición. Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 2006, pp.307-329.
[17] Cualquier análisis del Conflicto Cuba- Estados Unidos se hace incomprensible sino se va a esos tumultuosos e iniciales años.