20190107023953-francisco-dia-de-reyes3.jpg


domingo, 06 de enero de 2019
8:15:16 p.m. 

En sus palabras previas al rezo del Ángelus, el Papa Francisco invitó a los fieles a seguir el ejemplo de los Reyes Magos que abrieron sus corazones a la novedad del Dios hecho hombre, y no como Herodes se cerró por temor a perder su poder, o los escribas de Jerusalén que no supieron mirar más allá de sus propias certezas.

El Santo Padre presidió el rezo de la oración de mariana desde el balcón del Palacio Apostólico, luego de haber celebrado en la Basílica de San Pedro la Misa por la Solemnidad de la Epifanía del Señor.

Ante los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, Francisco explicó que esta solemnidad “es la fiesta de la manifestación de Jesús, simbolizada por la luz.

Francisco aseguró que “Jesús, nacido en Belén, ciudad de David, vino a traer la salvación a los cercanos y alejados”.

En ese sentido, “el evangelista Mateo muestra diversos modos con los cuales se puede encontrar a Cristo y responder a su presencia. Herodes y los escribas de Jerusalén tienen un corazón duro, que se obstina y rechaza la visita de ese Niño. Es una posibilidad: cerrarse a la luz”.

 “Los Magos eran abiertos a la ‘novedad’, y a ellos se revela la más grande y sorprendente novedad de la historia: Dios hecho hombre. Los Magos se postran delante de Jesús y le ofrecen dones simbólicos: oro, incienso y mirra; porque la búsqueda del Señor no solo implica la perseverancia en el camino, sino también la generosidad del corazón. Y finalmente, retornan ‘a sus países’. Y dice el evangelio que retornaron por otro camino”, señaló Francisco.


En ese sentido, el Papa aseguró que “cada vez que un hombre o una mujer encuentra a Jesús, cambia el camino, regresa a la vida de un modo diferente, regresa renovado, pero en otro camino”.

Los Reyes Magos, continuó el Pontífice, regresaron a sus países “llevando dentro de sí el misterio de aquel Rey humilde y pobre; y podemos imaginar que relataron a todos la experiencia vivida: la salvación ofrecida por Dios en Cristo es para todos los hombres, cercanos y alejados. No es posible ‘apoderarse’ de aquel Niño: Él es un regalo para todos”.

“También nosotros —invitó el Santo Padre—, dejémonos iluminar por la luz de Cristo que proviene de Belén. No permitamos que nuestros temores nos cierren el corazón, sino tengamos el coraje de abrirnos a esta luz suave y discreta”.

El Papa aseguró que “entonces, como los Magos, proveeremos ‘una alegría grandísima’ que no podremos tener para nosotros”. “Nos sostenga en nuestro camino la Virgen María, estrella que nos conduce a Jesús y Madre que hace ver a Cristo a los Magos y todos los que se acercan a ella”, concluyó.

(Fuente: ACI)