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lunes, 17 de diciembre de 2018
9:13:50 a.m. 

El Santo Padre, de cumpleaños hoy 17 de diciembre, compartió de forma adelantada, durante una hora, ayer domingo, con los 150 niños de distintas partes del mundo que son atendidos gratuita y cotidianamente por el Dispensario Pediátrico Santa Marta, sus padres, las familias, los médicos y los voluntarios que sirven en el lugar.

El pastel con velas estaba colocado sobre una mesa que tenía escrita la siguiente frase: “No podemos acostumbrarnos a las situaciones de degradación y miseria que nos rodean. Un cristiano debe reaccionar”.

Francisco llegó al Aula Pablo VI, en el Vaticano, a las 10:30 a.m. y escuchó el testimonio de los voluntarios y las familias. El Papa no quiso sentarse en la sede que suele usar en el lugar, sino que lo hizo en las gradas, junto a la hermana Hijas de la Caridad. Antonietta Colacchi, rectora de la institución.

Dos madres, una peruana y una musulmana, fueron quienes compartieron con el Papa su experiencia de ver atendidos a sus hijos en el dispensario que acoge a gente de todo el mundo sin distinción de religión ni de ningún otro tipo.

En representación de sus compañeros uno de los niños, el pequeño Giacomo, fue quien deseó un feliz cumpleaños al Papa.

El Pontífice obsequió a los niños unas bolsas de Navidad llenas de dulces. Los asistentes también pudieron compartir un almuerzo en el que se obsequió diversos regalos a los niños y en donde cada familia recibió un panetón, el clásico pan navideño italiano.

  

En sus palabras improvisadas reconoció que trabajar con los niños no es fácil, pero enseña mucho. “A mí me enseña una cosa: que para entender la realidad de la vida, es necesario abajarse como nos abajamos para besar a un niño. Ellos nos enseñan esto. Los orgullosos, los soberbios no pueden entender la vida porque no son capaces de abajarse”, dijo el Santo Padre.

Explicó que “todos nosotros, los profesionales, los organizadores, las religiosas, todos, damos muchas cosas a los niños pero ellos nos dan este anuncio, esta enseñanza: abájense. Sean humildes y así aprenderán a comprender la vida, a comprender a la gente”.

Tras expresar su alegría, el Papa dijo que “en este tiempo de Navidad he pensado que si el Niño Jesús hubiera tenido gripe o algún resfrío, ¿qué cosa hubiera hecho la mamá? No estoy seguro que en Nazaret o en Egipto hubiera un dispensario, pero sé que seguramente si la Virgen hubiese vivido en Roma lo habría traído a este dispensario, seguramente”.

“Les agradezco a todos ustedes que son la estructura y la vida del dispensario, los médicos, los colaboradores, los enfermeros, y también la colaboración de los jóvenes, de los papás, las mamás y los niños. Es un cuerpo y en el cuerpo hay vida. Se ve en la espontaneidad de los niños”, continuó.

El Papa les deseó luego una “buena y santa Navidad a todos. Les agradezco de corazón por lo que hacen, realmente. Y espero también que no les dé indigestión con este pastel tan grande. Gracias”.

 (Fuente: ACI/ Stampa)