domingo, 09 de diciembre de 2018
6:32:21 p.m. 

El pasado martes 27 de noviembre, en ocasión del aniversario 147 años del fusilamiento de los ocho estudiantes de Medicina, se presentó en el Cine Chaplin de La Habana el largometraje de ficción Inocencia, del director Alejandro Gil. 

El filme cubano que narra los sucesos de 1871, contó en esta presentación especial con la presencia de importantes personalidades de la cultura cubana, entre ellas el Historiador de la Ciudad de La Habana, Doctor Eusebio Leal Spengler quien, en bellísimo y emotivo discurso, contextualizó el hecho histórico.

“La legislación española no contemplaba aún para el delito que se les acusa la pena de muerte, que sí es una violación jurídica, es una violación de principios de verdad y es un acto de felonía y de violencia que tiene, además, como objeto la juventud cubana”, acotó.

El Doctor Leal Spengler valoró además el filme al decir que: “La película es el más profundo acercamiento a la verdad que jamás se ha llevado a una obra de arte; en ese sentido el mérito de Alejandro Gil y de sus colaboradores es grande, porque nos presentan la verdad de cómo fue; presentan, además, a los estudiantes que van a enfrentar la muerte en definitiva, pero aterrados como estaría cualquier joven cuando se le saca violentamente del aula de clases y se les lleva a enfrentar esta sinrazón, que en las 48 horas que duran los procesos y termina la ejecución se va a ver como un espectáculo macabro en La Habana.”

 

En sus declaraciones, el Historiador se refirió al homenaje que cada año rinden los cubanos a estos mártires universitarios en los distintos monumentos creados en su honor: “Hay monumentos a los que siempre se llegan con respeto y con flores, y con tributos de honor; pero hay monumentos a los que se llega con lágrimas contenidas y este es uno de ellos”.

También comentó sobre la obra de arte expuesta en la sala de la FEU de la Universidad de La Habana, la cual muestra a todos los estudiantes de pie, esperando la muerte.

Leal Spengler explicó que “en realidad, no fue así porque en La Punta no se ejecutaba. En La Punta había un tablado donde se colocaba el garrote vil, pero en estos momentos, para mayor escándalo, se llevan los estudiantes al paredón del antiguo almacén de los elementos de trabajo de los ingenieros militares y se les coloca de dos en dos frente a los muros. Quiere decir, el muro que está hoy frente a La Punta, cerca de la antigua cárcel donde ellos estuvieron y cerca de la capilla, que es muy poco visitada donde pasaron la última hora y aparece representada en la película muy bien. Ellos fueron colocados de dos en dos y fusilados, fusilados de espalda porque era la humillación, fusilados de rodillas porque era la humillación.”


En sus palabras resaltó las últimas escenas de la película, en las cuales “los estudiantes dejan esas cartas, entre ellas a Lola, la novia infeliz de uno de ellos; que dejan los relojes, los yugos como recuerdo final a sus padres. Y luego, finalmente, la escena muy poética de que en ellos existe ya no el crimen vulgar del que se les acusa, sino un sentimiento cubano que emerge de ellos con tanta claridad, que en el filme aparecen poéticamente interpretando aquella Bayamesa amorosa que se va a convertir más tarde en la Bayamesa militar; quiere decir, en el himno nacional de los cubanos”.

 (Fuente: Habana Radio/Maria Karla Villar y Rachell Cowan)

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