20180630132136-la-nueva-sala-de-maquinas-de-uruguay.jpg

 

sábado, 30 de junio de 2018
7:16:37 a.m. 

La vieja guardia uruguaya sigue plenamente vigente. Los Muslera, Godín, Cavani y Suárez siguen siendo los líderes del equipo tanto en el vestuario como en el césped. 

Pero esta vez están rodeados de una camada de jóvenes que ha irrumpido con fuerza en la selección charrúa. Sobre todo en el centro del campo, que hoy ocupan Bentancur, Vecino, Torreira o Nández. Nunca antes Tabárez había apostado por tanta juventud en el eje de “su” Uruguay.

Los ocho centrocampistas que se ha llevado el Maestro a Rusia tienen una media de edad de 25’6 años. Una cifra inferior a los 26’2 de Brasil 2014 y, sobre todo, a los 28’7 de Sudáfrica. Y eso que entre los seleccionados están dos veteranos como ’Cebolla’ Rodríguez y Carlos Sánchez, de 32 y 33 años respectivamente, que suben considerablemente el número.

Los ocho centrocampistas de Uruguay en Rusia: 8. Nahitan Nández (22 años), 14. Lucas Torreira (22 años), 15. Matías Vecino (26 años), 6. Rodrigo Bentancur (21 años), 5. Carlos Sánchez (33 años), 10. Giorgian De Arrascaeta (24 años), 7. Cebolla Rodríguez (32 años),17. Diego Laxalt (25 años)


Las caras visibles del cambio son Bentancur (21), Torreira (22), Nández (22) y De Arrascaeta (24). Pero también Vecino (26), al que su oportunidad con Uruguay le ha llegado algo más tarde pero que se ha convertido en un fijo en el doble pivote con Bentancur. No tienen tan seguro el puesto los otros tres, aunque ya han tenido y tendrán muchos minutos en esta Copa del Mundo, de inicio o desde el banquillo.

En cualquier caso, lo más importante del cambio en el mediocampo uruguayo quizá no sea la edad. Porque el rejuvenecimiento de la sala de máquinas de Tabárez se ha trasladado también al juego, al perfil de los futbolistas que conforman la medular uruguaya en Rusia 2018. Y es que Bentancur y Vecino, los dueños del doble pivote, tienen poco que ver con los que ocupaban antes esas posiciones. 

Todo el mundo recordará la pareja que formaban Ruso Pérez y Arévalo Ríos en Sudáfrica 2010, cuando Uruguay alcanzó las semifinales y terminó siendo cuarta. Se trataba de dos jugadores de marcado perfil defensivo, que aportaban muchísimo sin balón pero no demasiado con él. Ambos repitieron en la lista de 2014, aunque sólo Arévalo continuó siendo de la partida. Hoy, ocho años después de que Uruguay triunfase con Arévalo y Pérez en el doble pivote, la situación es diferente. Vecino, Bentancur y Torreira se sacrifican en defensa y cuentan con un físico privilegiado que les permite abarcar mucho campo pero, además, su capacidad con la pelota es muy superior a la de sus predecesores. Y Uruguay lo nota, sobre todo Cavani y Suárez, que a sus 31 años necesitan algo más de ayuda del mediocampo para generar ocasiones.

A ello se suma la creatividad de hombres como Nández y De Arrascaeta, dos futbolistas de juego más interior y pausado que el que caracterizaba a Uruguay en otros torneos. Ellos dos explican también por qué La Celeste ha conseguido más puntos y más goles que nunca en la fase de clasificación para el Mundial.

Tabárez sabe que cuenta con recursos de los que carecía otras veces, pero recuerda que la principal fortaleza de su selección es la de siempre: "Estamos apoyados en un trabajo que viene de hace tiempo, al que quizá le hayamos agregado más cosas, pero no por eso tenemos que renegar de lo que hicimos antes, porque es la base de todo esto". Si Uruguay sabe complementar lo que siempre ha tenido con las nuevas posibilidades que le ofrecen sus jóvenes futbolistas, tendrá mucho ganado para seguir soñando en Rusia. 

(Fuente: marca/ Enrique Borda)