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sábado, 30 de junio de 2018
6:10:34 a.m. 

"Se podrá ganar o perder, pero lo importante es que seamos fieles a los que hemos trabajado todo este tiempo. Hay que creer en lo que hacemos porque lo hacemos bien. Y creo que después de 12 años estamos en el momento ideal", dijo ayer en vísperas del partido ante Portugal. 

A Óscar Washington Tabárez le gustan las cosas claras y sencillas. Maestro de escuela antes que entrenador, el seleccionador de Uruguay siempre es didáctico, tanto a la hora de hablar con sus jugadores como con la prensa. 

Se expresa bien, habla fácil y siempre va a la clave. Quizás, por ello, Uruguay funciona como un reloj, sin perderse en líos o en batallas que, sabe, no le van a llevar a ningún lado. Hasta Luis Suárez, sentado a su lado en la rueda de prensa previa al partido, parece rebajar su nivel de agresividad cuando está a sus órdenes. Y levanta la mano y todo para ponerse de ejemplo como futbolista que ya no protesta. "No me deja el maestro", bromea. 

A Tabárez le llaman el Maestro y es el hombre que ha devuelto al fútbol uruguayo a la élite mundial. Lleva 12 años de intenso trabajo y cree que es en este Mundial de Rusia en el que ha creado su obra cumbre, y eso que en el Mundial de 2010 llevó a los charrúas hasta la cuarta posición. Sólo Holanda le quitó el sueño de otra final, hazaña que no se consigue desde 1950. 

"Se podrá ganar o perder, pero lo importante es que seamos fieles a los que hemos trabajado todo este tiempo. Hay que creer en lo que hacemos porque lo hacemos bien. Y creo que después de 12 años estamos en el momento ideal", dijo ayer en vísperas del partido ante Portugal.


A Tabárez da gusto escucharle hablar de fútbol. Curtido en mil batallas, a sus 71 años relativiza todo lo que rodea a este juego y se quita importancia. Él entrena, pero sobre todo habla con sus jugadores, los convence y luego tira de instinto, el que le ha dado su larga carrera como entrenador:

"Yo no me imagino los partidos, porque no sirve de nada. Nadie se puede imaginar cómo va a ser un partido porque esto es un juego y como me dijo un día Bilardo, los equipos de fútbol son de cristal. Un día el delantero duerme mal porque su niño se ha puesto malo y se puede ir todo abajo. Y tampoco soy un entrenador que mira estadísticas ni antecedentes porque al fútbol no se juega con los números en una mochila, se juega con la mentalidad y la cohesión grupal. Y eso es lo que tenemos que ponerle enfrente a Portugal". 

Máxima tranquilidad 

En una sala de prensa repleta, nadie se muestra más calmado que Tabárez, al que ni Cristiano Ronaldo le quita el sueño. Sonríe cuando le preguntan por él y, aunque no se jugó un café como su colega portugués —que sabía que le preguntarían por la “Cristianodependencia” de Portugal— tenía la respuesta más o menos lista. 

"Cristiano está en la élite, pero a mí ni me preocupa ni me quita el sueño, porque sería un problema si un solo jugador me quita el sueño. A Ronaldo lo vamos a marcar todos, que es como se juega al fútbol y se ganan los partidos. Como un equipo" 

(Fuente: Marca/J. I. García-Ochoa)