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martes, 08 de mayo de 2018
9:50:57 p.m.
 

El valioso tiempo de los maduros, un sabio texto de Mário de Andarde (Sao Paulo 1893-1945), uno de los fundadores del modernismo brasileño. Ya antes lo había visto “colgado” en FB una colega periodista, y publicado La tecla del duende, de Juventud Rebelde. Pero ahora me lo mandó una amiga de toda la vida, a la que quiero y estimo mucho, con la recomendación de que lo compartiera. Aquí les deja esta hermosa apreciación de la vida, que de seguro les ayudará concederle mucho más valor a cada segundo. Me adhiero plenamente, línea por línea, dada su actualidad y vigencia. Aquí se los dejo. 

«Conté mis años y descubrí que tengo menos tiempo para vivir, de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora. Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces; los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente...Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada. Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido. 

«Mi tiempo es escaso como para discutir títulos. Quiero la esencia, mi alma tiene prisa… Sin muchos “dulces” ya en mi paquete… Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana. Que sepa reír de sus errores. Que no se envanezca con sus triunfos. Que no se considere electa antes de la hora. Que no huya de sus responsabilidades. Que defienda la dignidad humana. Y que desee tan solo andar del lado de la verdad y la honradez. Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena. Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas. Gente a quien los golpes duros de la vida le enseñaron a crecer con toques suaves en el alma. 

 

«Sí, tengo prisa… tengo prisa por vivir con la intensidad que solo los años pueden dar. Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan… Estoy seguro de que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido. 

«Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia. Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta de que solo tienes una… Por eso quiero decirte gracias por formar parte de mi vida (…). Quiero que sepas que eres importante para mí…».