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martes, 02 de enero de 2018
7:32:05 a.m. 

Una estatua de la legendaria bailarina cubana, obra de los escultores José Villa Soberón y Gabriel Cisneros, ha sido develada en el interior del Gran Teatro de La Habana que desde 2016 lleva el nombre de la prima ballerina assoluta distinguida con las máximas condecoraciones del país. (Foto: La nonagenaria bailarina cubana luego de develada la escultura que la inmortaliza en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, junto a Miguel Díaz-Canel Bermúdez, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido y Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros).

 

Eusebio Leal recordó el afán incansable de dejar al pueblo la escuela cubana de ballet, que constituye hoy uno de sus más grandes aportes, y hace comprender el más cálido sentido de su obra, el de lo nacional y lo patriótico que ha transmitido a las más nuevas generaciones. Y  agregó que "aun cuando Alicia ha recibido innumerables premios a nivel internacional, llevó siempre con orgullo la Orden José Martí, la más alta condecoración de la nación".

A continuación se efectuó la entrega del Premio Anual del Gran Teatro de La Habana, conferido en esta ocasión a la compañía Danza Contemporánea de Cuba, galardón que fue entregado por Alicia Alonso a Miguel Iglesias, director de la agrupación.

Siento una felicidad grande porque es una forma eterna de reconocer mi arte, confesó la Alonso a Prensa Latina hace unos meses, durante una visita al taller de esculturas del Instituto Superior de Arte (ISA), cuando Villa Soberón y Cisneros comenzaban a moldear su imagen.


Es una escultura un poco atrevida pues la bailarina está soportada en una sola pierna, precisó Villa Soberón, creador de las esculturas de John Lennon en un parque de La Habana, y de Ernest Hemingway en la barra de su bar-restaurante favorito en La Habana, El Floridita, como si aquí vivieran.

Yo trabajo los dos lenguajes de la escultura: el figurativo y el abstracto, con el último me identifico más en lo personal pero su lectura requiere de un espectador un poco más especializado o preparado, mientras el primero conlleva una responsabilidad con el público más amplio, explicó.

Más allá de si se inspira en una obra particular o en varias, la estatua de la bailarina capta algo esencial en ella: el movimiento.

Inevitablemente, un icono levitará en la mente de los conocedores del ballet y será el de Giselle; pues la pose evoca un momento del primer acto de esa obra cumbre del romanticismo danzario en la cual la artista cubana cosechó su primer gran éxito internacional.

   

Pese a representar usualmente a personas en poses de la vida cotidiana, los escultores eligieron recrear a la directora del Ballet Nacional de Cuba (BNC) como si estuviera en el escenario, en una de sus salidas triunfales que tanto el público le aplaudía.

Lo cotidiano en Alicia, en el marco del teatro, era precisamente verla bailando, comentó Villa Soberón, quien se fascinó con ella desde su etapa estudiantil, hace casi medio siglo, cuando la vio por primera vez.

Tras la develación de la estatua, el BNC celebró el aniversario 59 del triunfo de la Revolución Cubana, en el propio teatro, con una función de Don Quijote, uno de los principales clásicos del repertorio universal.

(Fuentes: Cubadebate/PL)