domingo, 09 de julio de 2017
10:55:49 a.m. 

La tecnología forense en 3D de última generación ha permitido a los expertos crear un retrato impresionantemente realista de una mujer noble que vivió y murió en Sudamérica hace unos 1.600 años. 

En 2005, los arqueólogos que trabajaban en el yacimiento de El Brujo en la costa norte de Perú descubrieron un fardo de tela. Había sido enterrado alrededor del año 400 d.C., en un complejo funerario de adobe adornado con pinturas. Dentro se encontraba el cuerpo momificado de una joven aristócrata de la cultura Moche, que floreció en esa región unos mil años antes que la inca.

Los expertos han conseguido recrear los rasgos de la mujer utilizando técnicas que normalmente emplearían para resolver asesinatos.

Bautizada como Señora de Cao —en honor a la localidad cercana de Magdalena de Cao— la momia se en un museo de El Brujo, pero resulta difícil verla. Para preservarla, la mantienen en una sala de ambiente controlado. Los visitantes pueden mirar a través de una ventana, pero no pueden ver a la momia directamente, sino que está reflejada en un espejo inclinado en un ángulo preciso.

Los conservadores del museo querían que los visitantes pudieran contemplarla mejor; también, establecer un registro permanente de sus restos, que inevitablemente se descompondrán con el paso del tiempo. ¿La solución? Crear una reproducción fiel de su cara, tanto como permitiese la tecnología, así como una réplica exacta de su cuerpo en su estado actual.

   

Luego de desenvolver las 20 capas de tela que contenían el cadáver de la Señora, así como una serie de objetos —muchos de ellos de oro, plata y cobre—se fue revelando más acerca de la señora momia, que tendría en torno a 25 años cuando murió.

Sin embargo, continúa siendo un misterio el porqué del enterramiento con todas esas galas, así como su papel en la comunidad. No hay registros escritos.

 

Claramente se trataba de una persona importante. Medía menos de 1,50 y tenía una complexión menuda, por lo que no era una guerrera preparada para la batalla. Pero tal vez sí la de una gobernante o mandataria.


Resolviendo el misterio

Para resolver el misterio de su aspecto los investigadores determinaron producir imágenes digitales de la momia. En los casos de Tutankamón, o el de Ötzi, el Hombre de Hielo, los cuerpos habían sido escaneados mediante una máquina de TAC. Sin embargo, la Señora peruana fue retratada mediante escáneres láseres portátiles de última generación. Los dispositivos habían sido creados originalmente para aplicaciones industriales, pero ahora han probado ser útiles en la investigación forense y en proyectos de patrimonio cultural como es el caso.

Tras introducir los datos escaneados en un ordenador, los expertos forenses comenzaron a reconstruir la cara. Empleando un software especializado, primero retiraron la piel facial para dejar expuestos los huesos del cráneo.

A partir de ahí, procedieron del mismo modo que con una víctima de homicidio. Colocaron marcadores de profundidad del tejido basándose en medidas medias recogidas de cadáveres y a continuación añadieron músculos faciales.

“Exactamente el mismo proceso por el que pasarías en la práctica del método tradicional, añadiendo características a un modelo de arcilla, pero ahora lo hemos trasladado a un entorno digital”, explica Joe Mullins, artista forense del Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados de Estados Unidos, que ha sido asesor en este proyecto.

El cráneo de la momia presenta mejillas altas y proporciones faciales típicas de los Moche. Sin embargo, una persona viva también tiene rasgos delicados que no suelen sobrevivir después de la muerte, por lo que el resto del trabajo reconstructivo incluyó interpretaciones basadas en conjeturas fundadas.

De hecho, la Señora no está en buena forma. Sus labios se han retraído, su nariz ha desaparecido y sus ojos y párpados yacen hundidos y secos. Los expertos dependían de otras fuentes de pruebas sobre su posible aspecto: la gente pintada en la cerámica y esqueletos moches hallados en excavaciones, fotografías de peruanos del norte sacadas hace un siglo, y los rostros de descendientes de esa etnia que viven en la zona actualmente.


Una vez diseñaron su rostro en el ordenador, se imprimió la cabeza entera en 3D. Después, se creó un modelo para su exhibición en el museo a partir de fibra de vidrio. Sin embargo, ese modelo era tan inexpresivo como un maniquí, lo que hizo aparecer otras preguntas.

¿Qué aspecto tenía la Señora peruana? ¿De qué color eran los ojos? ¿Cómo tenía las cejas y las pestañas? ¿Cuál era el tono de su piel? Además, para revivirla totalmente, también necesitaban vestimentas y joyas acordes con su estatus elevado. Tales detalles fueron recreados y “resucitados” por los especialistas.

Una galería especial en El Brujo

El museo en El Brujo creará una galería especial para exhibir la reconstrucción del rostro. Su apertura está programada para finales de agosto e incluirá también exposiciones sobre la tecnología empleada en el proyecto, los recursos visuales consultados y varias presentaciones interactivas.

«Queremos que la gente de todas las edades viva una experiencia única y memorable que les conecte con la Señora de Cao», explica Fernández López.

Los habitantes locales ya han recibido a la Señora como una de los suyos, y suelen representarla en eventos cívicos y actividades escolares. «La gente está muy orgullosa de ella. Aparece en debates sobre la identidad cultural de la comunidad indígena y se ha convertido en un icono peruano de la femineidad.

Ahora, los pueblos del norte de Perú tienen una prueba irrefutable de que esta mujer distinguida y poderosa que vivió hace años, tenía una apariencia muy similar a la de ellos. Al mirarla a los ojos, podrán ver tanto a sus propios parientes de la ciudad como a sus propios ancestros. Algo que un rostro momificado no puede mostrar nunca.

(Fuente: NG/A. R. Williams)