20170616042512-la-magia-del-ballet-nacional-de-cuba-en-el-tivoli-.jpg

 

jueves, 15 de junio de 2017
10:11:54 p.m.
 

La magia de la danza, espectáculo que el Ballet Nacional de Cuba ofrece estos días en el Tívoli, fue recibido con una gran ovación en la noche del estreno en Barcelona. (Foto: Una escena de Giselle, ballet que abre el espectáculo La magia de la danza.  

Los amantes del ballet disfrutaron con el cóctel de piezas seleccionadas, que incluye algunas de las mejores escenas de grandes obras del repertorio clásico como Giselle, Cascanueces, La bella durmiente del bosque, Coppelia, Don Quijote y El lago de los cisnes, y, como colofón, Sinfonía de Gottschalk, una coreografía de Alicia Alonso, directora de la compañía, inspirada en la música de inspiración latina de Louis Moreau Gottschalk. 

Son muchas las ocasiones en que el Ballet Nacional de Cuba ha visitado Barcelona, haciendo del Tívoli su casa, pero nunca hasta ahora había acogido un espectáculo de estas características. 

Si el aclamado conjunto que dirige la exigente Alonso siempre había ofrecido ballets de repertorio, La magia de la danza es otra cosa. El espectáculo ofrece la posibilidad de disfrutar de la escuela cubana de danza y de la calidad de increíbles bailarines, tanto de los nuevos valores como de los nombres consagrados como Viengsay Valdés, que entusiasmó con su increíble técnica y su arte en el rol de Kitri en el pas à deux de Don Quijote. Un pasaje de gran dificultad que permitió al público apreciar su enorme control y su increíble capacidad para transmitir belleza. 

Intercambio de roles 

En cada función los intérpretes se a intercambian los diferentes roles. En la primera jornada abrió la noche una Giselle encarnada con gran exquisitez por Grettel Morejón, impresionante joven primera bailarina, junto a Rafael Quenedit, como el noble Albrecht. 

Cada espectador sale del teatro con un u otro intérprete preferido, o con varios, porque cuando el nivel es tan alto que cuesta quedarse solo con uno. Imposible elegir entre la delicadeza extrema de Sadaise Arencibia en el romántico rol de Odette en El lago de los cines, haciendo pareja con un apuesto Raúl Abreu como Príncipe Siegfried, y la gracia y seguridad de Mercedes Piedra, Chanell Cabrera y Daniel Barba en Coppelia, pues son roles muy distintos aunque de similar exigencia. 

     

Cuanto más experimentados son los bailarines, más traspasa su estilo y personalidad; lo demostró Anette Delgado, capaz de aparecer tan liviana como una pluma cuando bordó su rol de princesa Aurora en La bella durmiente del bosque junto a Dani Hernández, un aliado perfecto que desplegó tanta elegancia como fuerza. 

Generosos aplausos 


El delicado estado de salud de Alicia Alonso le impedido por primera vez acompañar a sus discípulos en esta gira. Puede estar tranquila. Sus bailarines lo dieron todo en escena, algo que el público agradeció con generosos aplausos. Aunque ni los sencillos decorados pintados ni la música grabada estaban en consonancia con la belleza de la danza, el Ballet Nacional de Cuba logró que el público se olvidara de todo ante su rotunda exhibición. 

La sonora ovación que premió las dos horas de función dejó constancia de su magia. 

(Fuente: EP/Marta Cervera)