domingo, 15 de enero de 2017
8:15:53 a.m.
 

Los médicos, en representación del Ministerio de Salud Pública de Cuba, llegaron el lunes pasado. Esta fue su primera visita a Estados Unidos, como parte de un programa bilateral hecho realidad luego del restablecimiento de las relaciones de EE.UU. con la isleña caribeña.  (Lea al final texto del artículo en inglés publicado en Chicago Sun Times)

El doctor Robert Winn, director del Centro de Cáncer de la Universidad de Illinois en Chicago, está entusiasmado por ser el anfitrión esta semana de tres médicos cubanos que se han asociado a sus colegas de esa institución para intercambiar experiencias. 

La asociación es financiada por un fondo concedido por la Fundación W.K. Kellogg. Winn, quien dirige el Centro de Cáncer de la universidad y supervisa las 13 escuelas financiadas federalmente y que brindan atención médica a vecindarios pobres, tiene un gran respeto por lo que los médicos en Cuba son capaces de lograr con poco dinero. 

Winn quiere entender exactamente cómo los médicos en Cuba pueden utilizar a estudiantes de escuelas secundarias como trabajadores de primera línea en la atención sanitaria, haciendo que visiten a pacientes enfermos en su vecindario. 

“En lo que nuestros colegas cubanos están un poco más adelantados que nosotros es que reconocen que cuando uno no tiene  mucho dinero lo que uno si tiene son personas”, dijo Winn. 

Winn sueña con muchachos de secundaria que visiten a sus vecinos en barrios como Englewood o Gresham, pero la idea se enfrenta a un gran escollo: la violencia armada. 

“En Cuba, la razón por la que existen esos barrios y se pueden recoger datos y se puede hacer que muchachos de secundaria vayan y visiten a todo el mundo es porque no hay miedo”, dijo Winn. 

“Hay un sentido de seguridad pública… uno de nuestros desafíos más grandes va a ser cómo logramos realmente en un vecindario como Englewood y South Shore, donde hay violencia armada, ese espíritu y ese sentido de lo que se hace en Cuba”, dijo él. 

   

“Pensamos que sabemos  cómo implementar realmente estas cosas dentro de la comunidad, pero para ser capaces de hacerlo, necesitamos un espacio seguro para hacerlo”, dijo Winn. Añadió que la educación y la economía desempeñan un papel enorme en la salud –un factor que los cubanos también tienen en cuenta. 

“Lo que creo es que esperamos que una nueva mirada nos hará identificar los problemas que pensamos que tenemos… y se nos pueden ocurrir ideas diferentes”, dijo. 

“No es  que tengamos realmente mucha experiencia  en nuestro país,” dijo el médico cubano José Armando Arrant Villamarín por medio de un intérprete. “Nuestros niños no usan armas, por lo tanto no tenemos esa experiencia”. 

“Pero contribuiremos humildemente y de cualquier manera posible con nuestra experiencias”, dijo él. “Queremos verlos y hablar con la gente para poder ver el cuadro completo para poder ayudar y aprender”. 

Al comentar respecto a la disposición de los cubanos por participar activamente en la atención médica a sus conciudadanos, Winn dijo: “Habrá gente que dirá, ‘Bueno, esa es una sociedad totalitaria. Ellos solo hacen lo que les dicen que hagan.’ En realidad, he estado allí lo suficiente como para saber que no es así. Sienten orgullo por hacerlo”. 

Winn dijo que él tenía en planes llevar a sus colegas cubanos en un viaje por la ciudad y mostrarles lo bueno y lo malo. “Es la única forma en que esto funcione, si se es totalmente transparente”, dijo. 

Villamarín y sus colegas regresan a Cuba el viernes, paro ya están en planes viajes futuros de médicos de ambos países. 

CUBAN DOCTORS VISITING CHICAGO OFFER A FRESH PERSPECTIVE

Dr. Robert Winn wants to understand exactly how doctors in Cuba are able to utilize high school students as front line health care workers by having them check in on sick patients in their neighborhoods.

So Winn is thrilled to host three Cuban doctors this week who’ve partnered with their counterparts at the University of Illinois at Chicago to exchange best practices.

The doctors —all official representatives of Cuba’s Ministry of Health— arrived Monday. It’s their first time in the United States as part of a bilateral program made possible by warmer relations with the island nation under President Barack Obama.

The partnership is funded by a grant from the W.K. Kellogg Foundation.

Winn, who heads up the university’s Cancer Center and oversees the schools 13 federally funded health centers that provide care in underserved neighborhoods, has a lot of respect for what doctors in Cuba are able to accomplish with little money.

“What our Cuban partners have been a little bit ahead of us is that they recognize that when you don’t have a lot of money, what you do is you have people,” Winn said.

Winn dreams of high school kids checking on their neighbors in neighborhoods like Englewood or Auburn Gresham, but the scenario runs into a stumbling block: gun violence.

“In Cuba, the reason why you have these neighborhoods and you can collect data and you can have high school kids go and check on everybody is because there’s no fear,” Winn said.

“There’s a sense of public safety … one of our biggest challenges is going to be how do we actually get that spirit and that sense of what you do in Cuba in a neighborhood like Englewood and South Shore where there is gun violence,” he said.

“We think we know how to actually implement these things inside the community but to be able to do that, we need a safe space to do it,” Winn said, He added that education and economics play a huge role in health — a factor the Cubans also take into account.

“What I think a fresh pair of eyes will do for us is to hopefully identify the problems we think we have …and we can come up with different ideas,” he said.

“It’s not a thing that we really have that much experience with in our country,” Cuban Dr. Jose Armando Arrant Villamarin said via interpreter. “Our children do not carry guns, therefore we don’t have that experience.”

“But we will contribute humbly our experience in any way possible,” he said. “We want to see them and talk to the people so we can get a better picture so we can help and learn.”

Commenting on the willingness of Cubans to actively participate in the health care of fellow citizens, Winn said: “People will say, ‘Well that’s a totalitarian society. They’re just doing what they’re told.’ Actually, I’ve been there enough now to know that’s not it. They take pride in it.”

Winn said he planned to take his Cuban counterparts on a warts-and-all tour of the city. “That’s the only way this works, if it’s completely transparent,” he said.

Villamarin and his colleagues return to Cuba Friday but future trips by doctors from each country are in the works. 

(Fuente: CI/PS/ChT) 

 

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