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Las cenizas del líder histórico de la Revolución Cubana fueron inhumadas este domingo luego de multitudinarios actos de homenaje.

El líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, fue inhumado este domingo en el cementerio de Santa Ifigenia en la ciudad de Santiago de Cuba.

Las cenizas  fueron trasladados desde La Habana en un cortejo que partió el pasado martes con dirección hacia la oriental Santiago de Cuba, en una reedición en sentido inverso del itinerario de la Caravana de la Libertad realizada en enero de 1959 tras derrocar la dictadura de Fulgencio Batista.

Desde el mediodía de este domingo, miles hicieron cola para entrar al cementerio. 

  

En la necrópolis, Monumento Nacional, las cenizas del líder reposan junto al Héroe Nacional, José Martí, el iniciador de las gestas independentistas; el Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes; y una pléyade de héroes y mártires en casi siglo y medio de luchas por la libertad y la dignidad. 

El ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, General de Cuerpo de Ejército Leopoldo Cintra Frías y los viceministros, generales de Cuerpo de Ejército Ramón Espinosa Martín y Joaquín Quinta Solás, acompañaron la caravana.

Estuvieron sus familiares, Dalia Soto del Valle, esposa de Fidel; y más de 40 invitados internacionales, quienes depositaron rosas blancas en la base del panteón.

A su llegada a la ciudad cuna de la Revolución, las cenizas de Fidel Castro recorrieron sitios emblemáticos y posteriormente fueron llevadas a la  Plaza Mayor General Antonio Maceo, donde se realizó una multitudinaria vigilia en su honor. 

Finalmente este domingo, en horas de la mañana, las cenizas del padre de la Revolución Cubana fueron llevados al cementerio de Santa Ifigenia, Monumento Nacional por el valor histórico, arquitectónico y cultural que atesora.

Cuba será su monumento

 

Mientras duró su peregrinar por cada sitio que antes bautizara de li­bertad la caravana, se fue haciendo mayor el mito de la inmortalidad, de la presencia eterna de Fidel, sin encumbramientos o idealizaciones que olviden el material con que se hacen los héroes: carne y hueso. 

Ni plazas ni calles con tu nombre. Ni efigie donde ponerle flores. Alejado de la frialdad de las estatuas. Distante de mármoles y bronces que, inertes, ha de erosionar el tiempo. Sus ideas multiplicadas en los hombres, serán su monumento.

(Fuente: TeleSURtv)

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