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Un homenaje póstumo al Comandante en Jefe Fidel reunió ayer de noche a decenas de miles de cubanos y personalidades extranjeras, que colmaron la Plaza Mayor General Antonio Maceo, en Santiago de Cuba, encabezados por Raúl Castro Ruz, General de Ejército (C), presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba.

"Fidel recibió el testimonio de amor de los cubanos", dijo el presidente Raúl Castro en su discurso en el acto en medio de un silencio total de la multitud, que agitaba banderas nacionales.

Anunció que el sepelio hoy domingo de su hermano y líder "será una sencilla ceremonia" durante la que será sepultado "muy cerca" del prócer cubano José Martí y de "sus compañeros de lucha" que tienen sus tumbas en el cementerio de Santa Ifigenia, de la ciudad, que mencionó como "cuna de la revolución".

Raúl agregó que Fidel Castro siempre rechazó cualquier "culto a la personalidad". Por ello, divulgó que la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) analizará un documento para que "se cumpla su voluntad".

"La autoridad de Fidel y su relación entrañable con el pueblo fueron determinantes para la histórica resistencia del país", expuso, y citó como ejemplo la grave crisis que sufrió la isla al caer la Unión Soviética.

“La permanente enseñanza de Fidel es que sí se puede, que el hombre es capaz de sobreponerse a las más duras condiciones si no desfallece su voluntad de vencer, hace una evaluación correcta de cada situación y no renuncia a sus justos y nobles principios”, dijo.

"Ante los restos de Fidel juramos defender la Patria y el socialismo y juntos", expuso el presidente de Cuba, y terminó su discurso al expresar "Fidel, hasta la victoria".

Los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, de Bolivia, Evo Morales, y Daniel Ortega, de Nicaragua, asistieron al último adiós masivo a quien han descrito los tres su maestro.

Estaban además los expresidentes brasileños Luiz Inacio Da Silva y Dilma Rousseff, y el ex futbolista argentino Diego Maradona, quien llamó a Fidel su "segundo padre".