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12:11:25 a.m.

Por Mercedes Rodríguez García
(Escrito 26/11/2016, en La Habana)

¿Cómo es el tránsito a la Gloria? ¿Acaso tiene hora, día, fecha fija? ¿Fue el viernes 25 en la noche habanera, o el sábado en toda Cuba llena de silencios?

Sería. De todos modos sería. Ocurriría, sobrevendría, acaecería. ¿Cualquier día después de los 90? Inevitable, inesperado. Cierto. Difícil de admitir. Real. Se ha ido. Camina, lleva la ruta misma de su estrella en la gorra, en los hombros. Va sin prisa, tranquilo. Sube al jeep, al jeep de los ciclones, los temporales, las visitas, los desfiles y concentraciones. Inimaginable para él la paz del descanso en tiempos tan convulsos. Partió de noche el Guerrillero del Tiempo. No hay paradas momentáneas, ni escalas, ni escoltas que lo impidan. Es una racha en el viento. Enérgico y viril salió dispuesto, con la prisa de siempre y la sonrisa pícara. Lo veo, lleva la adarga, va sin escudo y sin yelmo… ¡Mi caballero guerrero! ¿Hasta dónde? No hay sitio para el descanso. Va enérgico y viril. No polvo, no cenizas. Le quedan muchos caminos y destinos. Va con la alforja llena. Lleva a su Isla y al Mundo. Deja ideas vivas. No hay tiempo para llorarlo.