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11:02:40 p.m.

Por José Rubiera*

Los huracanes que se forman en octubre en el Caribe occidental surgen de áreas de nublados. A veces no ocurre nada más que lluvias fuertes en zonas de América Central, como Costa Rica, Nicaragua y Honduras.

Pero otras veces, esas áreas de chubascos y lluvias, que muchas veces inundan a Centroamérica, se mueven al norte, lento primero, ganan paulatinamente en fuerza, y ya convertidos en tormentas tropicales o huracanes, a veces intensos, siguen al norte o nortenordeste, usualmente impulsados por los vientos en altura del sector delanteros de una vaguada frontal proveniente del continente o de la porción suroeste de un anticiclón atlántico. 

    

Algo como lo descrito, fue precisamente la génesis del tristemente célebre “ciclón del 26” —1926, el 20 de octubre se cumplirán 90 años—, que irrumpió en la capital cubana con grandes destrozos y la pérdida de 600 vidas el 20 de octubre de ese año. Y también lo que ocurrió, aunque no exactamente igual, con el otro grande del siglo XX, y el huracán más intenso de ese siglo en Cuba.

Me refiero al huracán del 18 de octubre de 1944. Sobre este cabe decir que le precedió un frente frío que llegó a La Habana el día 11 de ese mes, hizo frío y se cuenta que los habaneros sacaron los abrigos…. Y unos días después… llegó con sus estragos y muertes el intensísimo huracán del día 18.

Precisamente por lo que aconteció en La Habana en este huracán de 1944, me opongo al nombre de “Tormenta del Siglo” que le dieron los medios norteamericanos (y repitieron los cubanos) a la Tormenta Invernal (por una baja extratropical y una vaguada frontal; siendo la vaguada la que afectó a Cuba), que en la madrugada del 13 de marzo de 1993 hizo que el cielo se tornara blanco por los frecuentes relámpagos, lloviera intensamente, aunque sólo por unos 15 a 20 minutos, y los vientos alcanzaran rachas de hasta 160 km/h.

Todo eso pasó muy rápido, pues la vaguada se movió sobre Cuba de oeste a este, casi a unos 100 km/h. Llegó a la medianoche al Cabo de San Antonio y a las 8 am del día 14 estaba , ya muy debilitada, sobre Ciego de Ávila. Precisamente ese día 14 se produjo una tremenda inundación costera en La Habana y las zonas bajas del litoral norte occidental, ocasionadas por la mar de leva producida por la baja extratropical, a la cual se asociaba la vaguada y que fue lo que se llamó Tormenta del Siglo en los medios norteamericanos. Y fue así, porque esa baja produjo vientos fuertes en toda la costa oriental de los EE.UU. y también grandes nevadas, me parece recordar que hasta 15 pulgadas de nieve fueron reportadas en Nueva York. Para los EE.UU., por tanto sí pudiera llamársele ¨Tormenta del Siglo¨ (pero más propiamente “Tormenta Invernal del Siglo”, pues también tuvieron grandes huracanes en el siglo XX.

Pero para mostrar mi punto de vista, hagamos la comparación con el huracán que azotó a La Habana harán 71 años. El huracán del 18 de octubre de 1944 produjo en la capital cubana vientos con fuerza de huracán durante 14 horas, y de ellas 7 horas fueron con rachas superiores a 200 km/h.

La racha máxima fue registrada en el antiguo Observatorio Nacional, con un instrumento que aún se conserva funcionando en el mismo sitio, ahora Instituto de Meteorología, un anemómetro ¨Dines¨, de gran precisión para las rachas de huracán. Cabe destacar que la moderna tecnología no ha podido desplazar a este preciado instrumento. La racha medida fue de 262 km/h y fue un record sólo superado por la racha de 340 km/h del huracán Gustav en Paso Real de San Diego en el 2008 registrada con un instrumento igual. En el de 1944 en La Habana hubo que lamentar una gran destrucción y 300 muertes relacionadas con este huracán, que sin embargo fue relativamente seco. Solo 200 mm en 24 horas, y digo seco comparado con los 510 mm en 12 horas dejados caer por el ciclón de 1926 en La Habana. Creo que para Cuba, el de 1944 fue la verdadera “Tormenta del Siglo (XX)”.

Pero volvamos a octubre y por qué se le llama el mes de los ciclones, aunque afortunadamente lo hayamos olvidado un tanto debido a que no hemos tenido los monstruosos huracanes que en ese mes azotaron a Cuba en siglos anteriores. Aunque cabe recordar que, aunque atípico, porque ocurrió no en el occidente, sino en el oriente del País, el huracán “Sandy” tuvo lugar precisamente en octubre.

 

 Las personas mayores que yo escuchaba hablar cuando niño, tenían razón en eso del mes de los ciclones. Las estadísticas actuales siguen señalando a octubre como el mes más peligroso para Cuba. Casi todos los huracanes intensos que han azotado a Cuba ocurrieron en este mes; y la mayoría lo hicieron en los primeros 20 días de dicho mes. El listado que les ofrezco más abajo lo demuestra.   También les brindo breves descripciones, aunque muchos de estos huracanes merecerían, por sí solos, un mayor tratamiento en CRÓNICA aparte.

Lo que ha ocurrido en el pasado con huracanes intensos es muy importante recordarlo por lo que contribuye a la educación y la preparación de lo que en algún infortunado momento podría volver a ocurrir. Por ello, acompaño al final una galería con fotografías de AFECTACIONES OCASIONADAS EN Cuba por algunos huracanes de octubre.

Huracanes que han azotado a Cuba en el mes de octubre y una breve descripción de ellos

24 de octubre de 1692. “Tormenta de San Rafael” el primer huracán que se tienen noticias que azotó a La Habana en un mes de octubre.

15 de octubre de 1768. “Tormenta de Santa Teresa” derribó 70 varas de la muralla Sur de la ciudad; llevó a varar a varios buques a la misma Plaza de Atarés y ocasionó daños en siembras y casas.

29 de octubre de 1792. “Tormenta de San Francisco”. Cuando pasó el huracán, un bergantín se encontró varado en la falda de Atarés, a 100 metros de la costa.

26 de octubre de 1810. “Tormenta de la Escarcha Salitrosa”. Fue terrible. Llovió durante 12 días. En mar inundó la calle Obispo en La Habana Vieja, y se cuenta que los botes navegaban por esa calle hasta frente a donde después estuviera la Moderna Poesía. Se perdieron 70 buques. El mar pasó 8 varas sobre las astas de las banderas de las fortalezas de La Habana.

5 de octubre de 1844. “Tormenta de San Francisco de Asís”. Categoría 4. Dejó en la capital: 100 muertos, incontables heridos, 2 mil 546 casas derrumbadas. Además, 13 buques mercantes se fueron a pique.

11 de octubre de 1846. “Tormenta de San Francisco de Borja”. Único Categoría 5 que ha azotado a La Habana y uno de los pocos huracanes Categoría 5 que han azotado a Cuba. Hasta ahora también el más intenso que ha azotado a la Capital. Ocurrido sólo dos años después del fortísimo huracán de 1844, recuerda lo futiles que son las estadísticas. Su radio de vientos fue tan grande que sus vientos huracanados se sintieron hasta las proximidades de los actuales límites de las provincias orientales, cubriendo casi toda Cuba. A su paso por La Habana, se registró un valor mínimo de presión atmosférica de 916 hectopascal, la más baja presión atmosférica registrada en la mayor de las Antillas hasta la fecha. Solo comparable a los posteriores huracanes de 1926 y 1944.

23 de octubre de 1865. Tormenta que causó grandes pérdidas en la ciudad.

7 de octubre de 1870. El huracán de San Marcos produjo grandes inundaciones en Matanzas. Las lluvias hicieron crecer los ríos y los fuertes vientos y las grandes marejadas cerraron la descarga de estos ríos al mar, por lo que el agua se esparció e inundó completamente a la ciudad de Matanzas, lo que ocasionó alrededor de 800 muertos.

19 de octubre de 1876. Ciclón muy fuerte.

7 al 9 de octubre de 1882. El huracán de Pinar del Río.

18 de octubre de 1906. Ciclón muy fuerte.

11 de octubre de 1909. Ciclón muy fuerte.

13 al 17 de octubre de 1910. El llamado “Ciclón de los Cinco días”. Muy intenso, Categoría 3. Se le llamó de los Cinco Días porque realizó un lazo amplio y volvió a cruzar por el mismo lugar cinco días después. Muy polémico, porque el servicio Meteorológico de los EE.UU. decía que eran dos ciclones y Millás en Cuba decía que era sólo uno, lo cual pudo demostrar tomando las observaciones realizadas por varios buques. A este tipo de recurva en lazo se le llamó con justicia, “La Recurva de Millás”, y fue el primer caso demostrado en la ciencia de que los huracanes podían hacer una recurva describiendo un lazo. Después, ese proceder se vería confirmado, a veces de manera lamentable, como con el huracán Flora de 1963. El huracán de los Cinco Días ocasionó cuantiosos daños en el extremo más occidental del país.

19 de octubre de 1924. Huracán sin precedentes. Se le llamó así por no tener precedentes en Vuelta Abajo (Pinar del Río). Fue una categoría 5 que arremetió con inusual fuerza sobre la parte más occidental de Pinar del Río. Sin mayor trascendencia, sin embargo, y casi nadie le recuerda, por haber pasado por una zona de poca población, extrema pobreza y haber tenido un diámetro no muy grande.

20 de octubre de 1926. Uno de los más grandes huracanes que han azotado a Cuba, del cual se habla un poco más en el texto de este artículo.

18 de octubre de 1944. Otro de los huracanes más intensos de nuestra historia. También mencionado con un poco más de amplitud en el texto del artículo.

12 de octubre de 1945. Ciclón que afectó una estrecha faja de Camagüey y las Villas.

7 de octubre de 1945. Huracán que afectó a Pinar del Río.

5 de octubre de 1948. Huracán Categoría 3. De pequeño diámetro, se formó y cruzó por el Sur de Pinar del Río. Luego recurvó y salió por La Habana.

16 de octubre de 1950. Huracán que afectó a Camagüey.

24 de octubre de 1952. El Huracán Fox, categoría 5, registró vientos máximos en rachas de 280 kilómetros por hora en la estación meteorológica de Cayo Guano del Este, al sur de Cienfuegos. Pasó por Las Villas y Matanzas, más debilitado, pero ocasionando gran destrucción en casas, ingenios azucareros y cosechas.

4 de octubre de 1963.  El huracán Flora (Categoría 2) se movió por toda la región oriental de Cuba, haciendo un enorme lazo sobre las actuales provincias de Las Tunas, Granma, Holguín y Camagüey. Aunque los vientos no fueron extraordinariamente fuertes, las lluvias asociadas al mismo, con acumulados del orden de los 1800 mm en 72 horas, sí lo fueron, ocasionando inundaciones nunca antes vistas y provocando 1050 muertes.

18 de octubre de 1996. El huracán Lili (categoría dos) cruzó por el Este de la Isla de la Juventud, entre Punta del Este y Cayo Largo del Sur, y azotó a las provincias centrales, ocasionando importantes daños en la economía de Cuba.

14 de octubre de 1999. No obstante ser una tormenta tropical, pero próxima a huracán Categoría 1, ocasionó grandes daños materiales a su paso por la Isla de la Juventud, la antigua provincia de La Habana y la Capital del País, junto a cuatro víctimas fatales. Produjo fuertes lluvias en el país. A su paso, Manaca-Iznaga en Sancti-Spíritus, registró 905 mm de lluvia, mientras que Playa girón, Matanzas, 303 mm. La Habana reportó un total de 122 mm y una racha máxima de 126 km/h. Estando sobre la costa norte occidental de Cuba, Irene se convirtió en Huracán Categoría 1.

1 de octubre 2002: Huracán Lili, Categoría 2 en el occidente de pinar del Río. Provocó un muerto, cinco heridos y cuantiosos daños materiales.

 

24 octubre 2005: Huracán Wilma. Aunque su centro no cruzó por Cuba, merece ser mencionado, porque al moverse con Categoría 3 por el sudeste del Golfo de México, provocó inundaciones costeras históricas en barrios y pueblos de la costa norte del occidente de Cuba, sobre todo en La Habana, donde la inundaciones por agua de mar llegó hasta varias cuadras en el interior de los municipios costeros de la Ciudad. Por la calle Paseo, la inundación llegó hasta Línea. Las fuertes marejadas costeras destrozaron parte del Malecón habanero.

25 de octubre de 2012. Huracán Sandy azota a Santiago de Cuba y a las provincias de Holguín y Guantánamo. Se intensificó rápidamente en unas pocas horas y alcanzó la Categoría 3 justo al penetrar en centro u ojo al este y cerca de Santiago de Cuba. Ocasionó un total de 11 muertes y gran destrucción. Fue el primer huracán de Gran Intensidad que azota a Santiago de Cuba y el primero que lo hace con trayectoria de sur a norte.

* El Doctor en Ciencias Meteorológicas, es Director del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba y vicepresidente del Comité de Huracanes de la Región Cuarta de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), agrupación donde se reúnen Canadá, Estados Unidos, México y toda Centroamérica, también Venezuela, Colombia y el área del Caribe. Además es vicepresidente del Grupo de Expertos de la OMM en Comunicación Meteorológica y Educación.