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Las cenizas del cineasta Julio García Espinosa, fueron depositadas hoy en el Jardín Madre Teresa de Calcuta de la Basílica Menor y Convento de San Francisco de Asís, en una ceremonia con la presencia de Lola Calviño —viuda—, Abel Prieto, Ministro de Cultura; Armando Hart Dávalos, Director de la Oficina del Programa Martiano,  así como otros destacados intelectuales de la Isla, familiares y amigos.

Al referirse al destacado realizador cubano, fallecido el pasado abril, el Doctor Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Habana,  lo calificó como hombre de principios, de carácter fuerte, quien “se encaró a problemas y dificultades que supo vencer”,  formador de una obra que “está implantada, como parte de la historia de Cuba”.


Leal rememoró los instantes en que conoció a la familia García y el nacimiento del Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos (ICAIC), del cual García Espinosa fue fundador.

“Me alegró en el día de hoy —sentenció el Historiador— de que en este pequeño espacio, donde están tantos amigos reunidos, esté Julio. Pero él no está ahí. Hemos asistido solamente a cumplir con esa categoría que de vez en cuando se repite en la prensa, los restos mortales. ¿Qué quiere decir? Ahí solamente está lo que Lola, su viuda, depositó: las cenizas. Pero el inmenso amor que le prodigó en la vida, el acompañamiento a su obra intelectual, la convirtió en su primer admirador, y junto a su familia arroparon a Julio hasta el último día de su vida”.

Como afirmara el Doctor Leal Spengler, “más allá de lo que engendró de su carne y de su sangre, Julio ha engendrado también una obra y compartió ese tiempo maravilloso del cual no nos podemos desprender […]Julio no admitiría flaquezas, ni desconsuelo, ni tristezas. Él fue de la fe inconmovible en que la única forma de perpetuarse era a través de una obra. La obra está; él la hizo; ustedes la hicieron y por eso hoy, encanecida y difícil de reconocer a veces en el uno y en el otro, aparece la gran generación que ha sido protagonista”. 


Como apuntan los especialistas y estudiosos, Julio García Espinosa fue precursor y fundador del nuevo cine nacional (desde el ICAIC), hacedor fundamental del Nuevo Cine Latinoamericano, fundador y luego director de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, impulsor del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Dentro de sus múltiples reconocimientos cuenta con el Premio Nacional de Cine, entre tantos otros.

Pero más allá de galardones —que no dejan de ser importantes—, García Espinosa contribuyó a la solidificación de un arte cinematográfico nacional, en momentos en que la expresión buscaba nuevos caminos, nuevas maneras de hacer que persisten y persistirán a lo largo del tiempo.

Para Eusebio, y para todos los allí presentes se cumplió lo que el gran poeta de la lengua española, Jorge Manrique, señaló como un privilegio de los artistas.

“El poeta consideraba que había tres vidas. La vida humanal es esta; la vida infinita y la vida de la fama. La primera es una realidad, la segunda, una certeza; y la tercera solo le pertenece a los creadores. Dondequiera que esté su obra será inmortal. Gracias, Julio, por haber contribuido a una obra grande y extraordinaria. ¿Cuál es esa obra? Cuba, nuestra madre amantísima; la mayor, la que va delante, la que envuelve con sus alas y los aprieta a todos los que sienten la cubanía que es nacer, crecer y amar a Cuba, estando aquí o estando lejos”, finalizó Leal.

(Fuente: HR)