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No sorprende a los expertos que el republicano Trump, un electrón libre de la política que nunca había votado en unas elecciones primarias del Partido Republicano, se reivindique como figura central del proceso de sucesión de Obama; mientras Bernie Sanders, quien se sienta como independiente en el Senado de Estados Unidos, demuestra su capacidad para encarar a la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, favorita como propuesta del Partido Demócrata.

En criterio de los analistas, que el magnate Donald Trump y el senador socialista Bernie Sanders ganaran las primarias en New Hampshire, el primero con el 35,1% de los votos, casi 20 puntos de ventaja con respecto al segundo, John Kasich (15,9%); mientras por el bando demócrata Sanders se impusiera con el 60%, seguido de Clinton (38,4%), es la reacción de los electores frente a un escenario en el que las poses de los políticos tradicionales no ha resuelto el estado de contradicciones que afronta ese sistema.

Tras las votaciones del martes 9 de febrero, la batalla electoral demócrata y republicana se encamina a momentos más decisivos.

El bando demócrata

Lo sucedido en New Hampshire, para el analista Ernesto Domínguez no es razón de asombro. “Bernie, según las encuestas, gozaba de una ventaja amplia, por su discurso de campaña. Y se cumplió lo que se venía prediciendo, porque los sondeos fueron exactos en el diseño de los escenarios. Este fue el primer paso, luego va a venir una oleada de discusión sobrevalorando lo que pasó, cuando lo sucedido estaba predeterminado”.

El periodista Reinaldo Taladrid partió de la frase de que “dicen que en Iowa producen maíz y en New Hampshire presidentes. Bernie es del estado contiguo, Vermont, y es muy conocido allí. Además, por qué la gente votó por él: por la economía y la economía, a pesar de que muchas personas pensaban que las motivaciones eran el terrorismo y la seguridad nacional. Y dentro de la economía, la preocupación número uno es la mala distribución de la riqueza. Eso quedó demostrado en las entrevistas de los votantes, quienes reafirmaron que les preocupaba eso, y ahí está la fortaleza de Bernie, y no la debilidad de Hillary.

“Los estrategas de la campaña de Hillary pensaron retirarla de la competencia y presentarla en otro estado, porque sabrían que los votos quedarían en su contra. Eso se valoró, pero se decidió no hacerlo para no dar una mala imagen. Pero en cuanto perdieron publicaron un documento hablando de sus fortalezas. En Carolina del Sur posiblemente veremos un comportamiento inverso, y Hillary le sacará una ventaja a Sanders con más de 20 puntos.

“Bernie Sanders, en tanto, a partir de ahora estará acosado sobre cómo va a pagar lo que está diciendo. Se le traba el dominó y con la palabrita socialismo ya le cayeron arriba. Tiene que decir que es un socialismo democrático, y repetir tres veces este apellido. Pero nadie va a analizar si son serias esas acusaciones, y lo tendrán políticamente a la defensiva. Lo que llama la atención, además, es que quienes lo atacan son los liberales, y no Donald Trump u otro republicano”.

Para el Doctor Jorge Hernández, desde un punto de vista comparado, el Partido Demócrata manifiesta más unidad, mientras el Republicano evidencia muchísimos grados de divisiones y confrontaciones internas. “Anteriormente habíamos hablado de estas cosas, y algunos nos inclinábamos por la idea de que Hillary tendría posibilidades. Lo que uno no puede pasar de observaciones de carácter general, porque cuando nos asomamos a procesos generales y presidenciales en esta etapa, todavía es muy temprano para hacer vaticinios y lo que está ocurriendo lo corrobora”.

No obstante, añadió, los analistas y la tradición de pensamiento norteamericana considera al caucus de Iowa y a las primarias de New Hampshire como definitorias para que los que ganan las denominaciones tengan grandes posibilidades de llegar victoriosos a la Convención de sus partidos, y este mito es un elemento a retener.

En su mirada sobre este proceso, recordó la visión de su colega Jorge Gómez, quien decía que los procesos electorales en Estados Unidos no están diseñados para cambiar el sistema, sino para reproducirlo y fortalecerlo. “Se trata de una maquinaria con cálculos muy interesantes. Sanders está sufriendo los epítetos y los calificativos de socialista, pero él no es ingenuo y sabe que en Estados Unidos está demonizada la imagen del socialismo, pero apostó por asumir ese costo. De hecho, un analista soviético al observar las posiciones de los liberales y los conservadores, consideró que estos últimos se caracterizan por un odio al socialismo y los liberales por el temor al socialismo y al comunismo. Lo que pasa es que el miedo los puede llevar a acciones más fanáticas. Y eso es lo que está pasando cuando están crucificando a Bernie por esta postura, que no es la del radicalismo de la izquierda tradicional, ni tiene una orientación troskista, la idea que ha tratado de vender es la causa social en el centro de su agenda. Esto lo ha hecho de forma muy inteligente y ha logrado capitalizar todo ese descontento y resentimiento con lo que pasa”.

Taladrid añadió que una parte de los que están votando son los llamados milenios, y él no desconoce esto y trata de manipular los sentimientos sociales. “A estos jóvenes que votan no les preocupa el término socialismo, sino el terrorismo, porque nacieron en un escenario de otros influjos ideológicos. De hecho, ellos están usando el término Revolución, que no tiene nada que ver con nuestro concepto ni con lo que conocemos por socialismo, y lo hacen por su ansiedad de cambio. Lo cual no quiere decir que Sanders no se exponga al bombardeo político ideológico de todos los medios”.

Ernesto Domínguez, en este sentido, precisó que el socialismo del cual habla Bernie es de tradición socialdemócrata. “Y no se puede desconocer que la presencia de Bernie podría movilizar a un sector del electorado que se pensaba podría estar desmovilizado y se pone sobre el tapete determinados temas que se temiera quedaran fuera”.

Ante esta idea Jorge Hernández matizó: “son temas de campaña. Ellos no han levantado la bandera de la política internacional”.

La franja republicana

Por la parte Republicana, Iowa ofreció ventaja a Ted Cruz, quien no es bien visto por el establishment republicano y se considera una persona peligrosa, aunque, según Reinaldo Taladrid, puede ser la única alternativa posible que les quede para parar a Trump, ante la variante de cómo elegir el menor de los dos males.

En su opinión, Jeb Bush, a pesar de tener más de 40 millones de dólares recaudados no levanta cabeza, “y a Marco Rubio le va fatal. En el último encuentro repitió 11 veces la misma frase. En tanto, los números de Trump son fuertes. De hecho, debe ganar Carolina del Sur y si se consolida, ¡ataja!, que empieza a ganar”.

Jorge Hernández hizo referencia a que en las filas republicanas lo que pasa tiene una base en lo que pasa entre los demócratas: el rechazo a las figuras políticas tradicionales, lo que ha creado un terreno fértil para personas que uno pensaba que no tendrían oportunidades. “En condiciones normales, en otros tiempos, ni Trump ni Sanders tendrían mucho que ver con este proceso. Pero hay un telón de fondo distinto: las contradicciones de ese sistema, que han conducido a la crisis de liderazgo que explica que las figuras menos esperadas dentro de una lógica normal sean las que aparezcan a la cabeza”.

Sanders, dijo, pone sobre la mesa el discurso change, por eso cautiva a los jóvenes. “Mientras Trump lo que propone es cambiar con todo, y es escandalosamente contracorriente”.

Ernesto Domínguez se apuró a aclarar que Trump no es un loco, “él ha interpretado a ese público que es su audiencia y ha montando una narrativa de campaña. Cuando miramos su discurso observamos que no es diferente de lo que dice Ted Cruz, lo que pasa es que está envuelto en un papel de regalo”.

En su criterio, hay que ver si con John Kasich se moviliza el electorado. “Este candidato no se debe despreciar, es gobernador de Ohio, un estado importante y pendular, del que se dice que quien lo gana, gana el país. Obvio que no decide, pero tiene un impacto muy grande. Kasich puede hablarle a un público que es difícil. Y si quitamos toda la bruma, hay que pensar en la narrativa”.

Taladrid retomó el punto de quién sigue a los republicanos. “Si vas a lo que dice Trump, lo siguen los blancos, de bajos ingresos, pobres, de edad media o avanzada; y quién apoya a Ted Cruz, los evangélicos. Y uno se pregunta cuántos son evangélicos. Todo esto tiende a confundir. Es una cuestión de imagen. Lo de quién apoya a quién, esto es engañoso. Ninguno de los contendientes se mete en los contenidos, sino que están en una batalla de imagen. Con Obama se habló de gatopardismo y este es un niño chiquito respecto a lo que vamos a ver con el resultado”.

Ted, ahondó, acusa a Trump de no ser un conservador real, pero hay que ir a cuando llegan al poder, a cuando tienen que afrontar la realidad de gestionar el gobierno. “Por ello no estamos más que visualizando imagen y estilo, lo que puede llevar a cualquiera a la confusión. Hay mucha diversidad de estilo y menos de contenido; y con todo esto gana mucho la TV”.

Como resumen final de lo ocurrido, manifestó que se reducen a 5 los precandidatos  reales por el Partido Republicano en lo adelante, lo que habrá que ver cómo se redistribuyen. “Hay que ver si se quedan con Trump o no, y si eso trae consecuencias nefastas”.

Por la parte demócrata, cree que Hillary va a ganar poco a poco, y que Bernie no va a poder con los estados sureños, salvo que haya un escándalo o algo que distorsione el rumbo.

Sobre el Congreso, agregó que no considera que la Cámara de Representantes cambie a Demócrata, lo que sí las fuerzas se pueden reducir. “No obstante, seguro los demócratas apostarán más por el Senado”.

Los expertos coincidieron en que esto apenas está empezando. Quedan 48 estados más y vamos a presenciar una lucha intensa, donde va a tener mucho peso la manera de llegar.

(Fuente: Mesa Redonda)