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El Presidente cubano Raúl Castro dio la bienvenida a la voluntad expresada por las autoridades galas de acompañar a Cuba y participar de forma activa en sus planes de desarrollo económico y social. 

Justo a las cinco de la tar­de de este lunes, el Presidente cubano Raúl Castro Ruz arribó al Palacio del Elíseo, sede de la presidencia francesa, para sostener conversaciones oficiales con su homólogo François Hollande.

Una amplia batería de periodistas siguió allí sus pasos por la alfombra roja dispuesta para el recibimiento hasta la escalera de entrada al Palacio, donde el mandatario europeo volvió a abrazar y estrechar la mano de Raúl, nueve meses después de su visita a La Habana.

Como indica el protocolo, posaron durante unos segundos para las fotos que después darían la vuelta al mundo, saludaron a las respectivas delegaciones y entraron más tarde al Salón de los Embajadores, donde tuvieron lugar las conversaciones oficiales.

Al concluir este diálogo en privado, presenciaron la firma de varios acuerdos referidos al tratamiento de la deuda, la agenda económica comercial, las negociaciones para el establecimiento en la Isla de la Agencia Fran­cesa para el Desarrollo, la cooperación bilateral y el desarrollo de un comercio justo entre ambos países.

La jornada en el Palacio del Elíseo, majestuoso edificio situado en el mismísimo corazón de París, continuó luego con las declaraciones de los presidentes a la prensa, en las que revelaron detalles de la visita, de las conversaciones oficiales y de las perspectivas de una relación bilateral que este lunes quedó aún más fortalecida.

François Hollande, dijo que para él era un placer recibir a Raúl en París, en lo que ha devenido la primera visita de Estado de un presidente cubano a esta nación europea, y devolverle así la acogida recibida durante su estancia en La Habana.

Entre sus primeras ideas estuvo el rechazo al cerco económico y financiero que Estados Unidos mantiene al país caribeño. Consideró que el bloqueo debe borrarse definitivamente para que Cuba ocupe el lugar que debe ocupar.

Enfatizó el mandatario en el deseo de acompañar a Cuba en el camino de apertura por el cual ha optado. Queremos ir un paso más allá, dijo Hollande, y los documentos que acabamos de firmar son una hoja de ruta. Mencionó, de manera particular, el acuerdo con el Club de París que permitió acabar con la lacra de la deuda.

Recordó su visita a la nueva sede de la Alianza Francesa, ubicada en unos de los edificios más espléndidos de La Habana, y mencionó al Che, artífice de la entrega de dicho inmueble a la organización que promueve el idioma y la cultura francesa en todo el mundo.

Destacó la cooperación en el área de la investigación médica y resaltó la solidaridad cubana en esta área. “Cuba es una voz singular en el mundo”, declaró, al tiempo que exaltó su papel en los diálogos por la paz de Colombia y la participación de la delegación cubana en la reciente Cumbre sobre Cambio Climático.

Acerca de las conversaciones oficiales co­mentó que trataron asuntos de diversa índole, incluido el de los derechos humanos, un tema muy importante para Francia, apuntó, que reiteramos en cualquier circunstancia y con to­dos los países.

El General de Ejército, luego de escuchar a su anfitrión, recordó los vínculos históricos y cul­turales que durante siglos han unido a ambos pueblos. Agradeció la calurosa acogida dispensada a su delegación y señaló que las conversaciones recién concluidas se habían desarrollado en un clima cordial y de respeto mutuo.

Ratificó la voluntad de ampliar las relaciones bilaterales en todas sus dimensiones: política, económica-comercial, financiera y de cooperación académica y cultural.

En sus palabras a las decenas de medios que han estado cubriendo su visita, destacó la firma del acuerdo bilateral sobre la deuda y reiteró el agradecimiento al gobierno francés por su papel significativo en el logro del histórico acuerdo con el Club de París.

El Presidente cubano dio la bienvenida a la voluntad expresada por las autoridades galas de acompañar a Cuba y participar de forma activa en sus planes de desarrollo económico y social.

Más adelante, reiteró al gobierno francés el compromiso de continuar esta sólida relación, pues Francia ha sido, es y será un importante socio para Cuba, sentenció.

Al caer la noche en esta ciudad que ha dispuesto hasta el más mínimo detalle para atender a la delegación cubana, el presidente galo ofreció una cena a su homólogo en el vistoso Salón de las Fiestas del Palacio Presidencial, donde ambos volvieron a calificar de histórica esta visita que impulsa, como nunca antes, los vínculos entre Cuba y Francia.

Así terminó una jornada que comenzó en el imponente Arco de Triunfo y se convirtió en perfecta antesala de todo lo que ocurrirá este martes en París, cuando Raúl emprenda otra apretada agenda.

(Fuente: Granma) 

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