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11:27:58 p.m. 

La artista lojana Gabriela Punín ha desarrollado, a través del bioarte, piel sintética que recubrirá la mano robótica (Hand of Hope) desarrollada por estudiantes y docentes de la Universidad Técnica Particular de Loja. La prótesis fue desarrollada en 2014 y en esta ocasión, con la utilización del bioarte, tendrá detalles estéticos semejantes a una mano real. 

Estudiantes de la escuela de electrónica y telecomunicaciones, bajo la tutela de docentes de la misma institución, han plasmado en realidad una idea surgida a inicios del 2014, y que sería de mucha ayuda en un futuro cercano para las personas que carecen de manos. 

“Todo es desde cero, creado por 16 personas entre docentes y estudiantes de electrónica, telecomunicaciones, psicología y artistas que nos ayudarían en la estética de este prototipo”, dice Carlos Calderón, docente de la UTPL. 

La prótesis (prototipo) tiene la función de reemplazar una mano humana, pues se ha desarrollado la tecnología para que tenga 6 tipos de agarre, que son cilíndricos verticales, horizontales, resaltando posiciones para apretar botones, y posturas típicas, indica Calderón. 

El prototipo ha sido desarrollado para que funcione en armonía con el cuerpo humano, por medio de bioseñales. “Hay un electrodo, muy similar a los que los médicos usan para leer un electrocardiograma, que iría en el remanente del brazo, leyendo los impulsos musculares por medio de una tarjeta que va dentro del prototipo, llegando a hacer los movimientos de una mano”, dice Calderón. 

Los materiales que se han usado para la creación de esta mano robótica, son una combinación entre polímeros y plásticos, ya que no se desea que los costos se eleven, pero tampoco se espera que los materiales tan débiles que dificulten las operaciones que deba hacer el usuario. 

Para que esta mano no parezca estéticamente una parte de robot, se ha requerido los servicios de Gabriela Punín, quien se está encargando de crear un recubrimiento lo más parecido a la piel humana. 

“Es una simbiosis de microorganismos, (consorcio de bacterias, microbios, hongos, levaduras), que nació en 2011, pues se había realizado investigaciones de fibra natural y biopolímeros; por ello hemos trabajado en hongos para la biodegradación de esto, y es ahí cuando se encontró esta simbiosis de microorganismos. Es biodegradable, flexible, resistente y sin olor”, aclara la artista. 

Para el próximo año se espera una valoración científica del prototipo, que implicarían pruebas en usuarios a los cuales se les evaluaría antes y después de su uso, incluso en temas psicológicos, para luego de ello, se pueda ofrecer a las personas con discapacidad. 

La aspiración de sus creadores es solicitar la creación de una planta piloto para la fabricación de estos dispositivos; sin embargo, el financiamiento para ello dependerá de la evaluación de las instituciones de productividad. “Nuestra frontera es no superar los costos de una prótesis mecánica que actualmente el estado les dan a personas con discapacidad motriz, (algo no superior de los US$ 2.500). 

(Fuente: CS.AE)