20151209160922-dolor-cronico-.jpg

 

10:04:23 a.m. 

Un equipo inglés determinó la existencia de un elemento clave en la mutación genética observada en personas que no tienen la capacidad de percibir esta sensación. 

Una extraña mutación genética que afecta a algunas personas es la responsable de que éstas no tengan la capacidad de sentir el dolor; sin embargo, los intentos por recrear este efecto utilizando fármacos no habían tenido éxito. 

Un equipo de investigadores de la University College London asegura que han logrado determinar un elemento clave en la receta que hace posible esta condición, a través del uso de ratones modificados para replicar esa misma mutación. 

El estudio fue publicado en la revista Nature Communications y revela nuevas áreas de desarrollo de soluciones farmacológicas que puedan replicar los efectos de la mutación genética y terminar con el dolor. Hasta ahora, las investigaciones se habían basado en el hecho de que el canal de sodio conocido como Nav1.7 es particularmente importante para la transmisión del dolor; el bloqueo de dicho mecanismo a través de fármacos había tenido poco efecto. 

Los investigadores notaron que las personas con bajos niveles de Nav1.7 también producen concentraciones de péptidos opioides naturales. Al bloquear dichos compuestos —administrando naxolona— en ratones con poco Nav1.7, los investigadores notaron que los animales comenzaban a sentir el dolor. Tras ello, se dio naxolona a una mujer de 39 años con la mutación genética, con lo cual ella sintió dolor por primera vez en su vida. 

“Tras una década de decepciones en las pruebas de los fármacos, ahora tenemos confirmación de que el Nav1.7 es un elemento central en el dolor humano”, dijo el autor senior del estudio, el profesor John Wood. 

“El ingrediente secreto resultó ser el péptido opioide y ahora tenemos una patente para combinar bajas dosis de éstos con bloqueadores de Nav1.7. Esto debería replicar la experiencia de falta de dolor que tienen las personas con mutaciones genéticas”. 

Los analgésicos opioides como la morfina son efectivos en la reducción del dolor, pero su uso en el largo plazo puede llevar a la dependencia y la resistencia, cuando el cuerpo se acostumbra a la droga. En tanto, los bloqueadores del canal de sodio se usan en anestesias locales, pero su uso puede generar efectos secundarios serios con el tiempo. 

“En combinación con bloqueadores de Nav1.7, la dosis de opioides necesaria para evitar el dolor es muy baja”, dijo Wood. “Esperamos que nuestra idea se pruebe en humanos en 2017 y podamos comenzar a encontrar combinaciones de drogas para ayudar a los pacientes con dolor crónico en todo el mundo”.

(Fuente: CSAE)