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11:04:42 p.m. 

El manager cubano ofrece sus consideraciones acerca de lo ocurrido en el encuentro frente a los taipeianos. 

La pelota cobra muy caro, pero que muy caro cuando no se le juega bien. Este es un deporte de mucha riqueza táctica, de disimiles variables y en consecuencia de un sinfín de probabilidades. Esas son las razones por la cuales requiere de exactitud milimétrica, de saber anticiparse al resultado de determinada acción. 

No tener en cuenta ese abanico de situaciones conduce al fracaso y eso le ocurrió al equipo cubano ante Taipei de China en su cuarta salida del calendario de este Premier 12. La derrota ante el elenco local si bien no debe comprometer la clasificación a cuartos de final, lo cierto es que sube la parada en cuanto a la exigencia del rival en esa fase que se juega a un solo partido, donde solo sirve ganar para mantenerse. 

Veamos el desempeño a la ofensiva y las oportunidades malogradas. En el tercer capítulo, Lourdes Gurriel pega doble al izquierdo y sale disparado hacia la antesala en intento de robo, que se convirtió en el último out de la entrada. Séptima. Alarcón conecta jit al izquierdo y llega a la intermedia por sacrificio de Stayler. También se lanza a estafar la antesala y muere en el propósito y con él la posible carrera de la ventaja. 

Tras los dos intentos de apoderarse de la tercera almohadilla, los siguientes bateadores pegaron de jit, aunque es cierto que en el primer caso fue en el siguiente episodio. El menor de los Gurriel es un jugador fogoso, intrépido, pero los impulsos hay que controlarlos, es una mala jugada, porque es un error de cálculo. Si es uno de los mejores corredores de la plantilla, ha de saber que anota con jit desde donde estaba. Y la segunda es todavía peor, cómo salir si ha llegado a segunda por sacrificio, es decir, se ha entregado un hombre al bate para consumir dos turnos en posición anotadora. 

Vimos contrariado al director cuando ocurrieron ambas circunstancias y al finalizar el juego le preguntamos por las dos. “Fueron momentos decisivos, ni una ni la otra fueron mandadas. Gurriel pensó que llegaba allí y Alarcón salió porque entre el coach de tercera y el que da las señas en el banco hubo confusiones. Pero yo no voy a decir que ellos son los responsables, no me caracterizo por eso, soy yo quien tiene la máxima responsabilidad, aunque no haya ordenado hacerlo, para eso estoy aquí”. 

A la defensa, las dos conexiones al jardín central en el segundo capítulo, debieron ser out por el patrullero de ese bosque, uno de los mejores de nuestro país, como lo demostró en el mismo choque, cuando en el sexto atacó una línea, batazo mucho más complicado que los anteriores, y la atrapo con elegancia. La indecisión hizo que el inning dos cerrara con una anotación. 

Por la cuenta, fueron dos que no hicimos y una que nos registraron por una deficiente defensa. 

También abordamos a Víctor Mesa, sobre la decisión de pasar al segundo hombre de la tanda rival para trabajar al tercero, el líder de cuadrangulares de la liga taipeiana. 

“No lo pensé dos veces, nos quitábamos al zurdo de arriba, y teníamos out en todas las bases. José Ángel García (Chicha) ponchó a Lin Chih-Sheng. Luego se dio la misma situación, ya no estaba José Ángel, pero le dije a Dany que abriera la zona, de manera tal que Chih-Sheng no se sintiera cómodo, se le escapó un lanzamiento y la jugada no salió”. 

Preguntado si no creía apresurada la salida de García, contestó: “Es posible sí, pero yo quería probar a mi pitcheo, por eso hablé con Betancourt y le dije cómo lanzarle a ese hombre, que si iba para primera sí teníamos claro cómo proceder con el cuarto bate, que es un hombre lento. Si el de ayer fuera un partido decisivo no sacó a José Ángel”. 

Chih-Sheng, que en la misma situación de hombres en primera y segunda en el sexto se había ponchado, enderezó un intento de cambio lanzado por Dany Betancourt y la pelota se metió en las gradas para dictar sentencia sobre el marcador: Taipei 4-Cuba 1. 

Nos parecía menos arriesgado traer a un zurdo para medirse a Kuo Yen-Wen, el segundo del orden al bate y luego si fuera necesario transferir a Chih-Sheng. 

También al concluir el encuentro vimos a un Dany Betancourt, en el club house, metido dentro de la taquilla como si quisiera dejar allí toda la vergüenza por no haber cumplido. Realmente era difícil acercársele en aquella suerte de recogimiento, que solo los grandes son capaces de encarar. No lo vimos después en la comida, realmente él quería que se lo tragara la tierra. 

Hoy Cuba cierra el calendario preliminar frente a Italia, a las seis y treinta de la tarde, hora local de este domingo, cinco y treinta de la mañana del mismo día en toda la Mayor de las Antillas. Los europeos no deben ser un escollo para los cubanos, de tal manera es de esperar una victoria que dejaría a los dirigidos por Mesa con balance de 3-2, el mismo que pudiera alcanzar Taipei si derrota Puerto Rico y sería idéntico al de Holanda, si esta cae con la invicta Canadá. Esa posibilidad dejaría un triple empate y habría que ir a la fórmula para despejar el abrazo. 

Si Puerto Rico venciera a Taipei y Canadá a Holanda, siempre dando por sentado el revés de Italia, Cuba sería segunda, los tulipanes terceros y los boricuas cuartos, eliminado a los de casa. Si los holandeses son los ganadores, entonces serían la cabeza de grupo, con los canadienses de segundo y Cuba sería tercera o cuarta en dependencia del resultado entre los anfitriones y los del borinque. Si vencen los taipeianos, serían ellos los dueños del tercer piso, pero si no es así, lo sería Cuba, con los boricuas en la cuarta planta como ya dijimos. 

Si Cuba quedará tercera es muy probable que este enfrenándose mañana con Sudcorea y si es cuarta, Japón sería el oponente. 

No manejo la posibilidad de un desliz cubano en su última presentación en el grupo A, porque aun cuando no lo elimina de cuajo, sería muy engorroso asimilarla. Para que eso no ocurra, el director maneja el nombre de Yosvani Torres como abridor ante los bambinos. 

(Fuente: Granma)