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7:02:48 p.m.

Por Michel Contreras

Como en los Panamericanos, Canadá volvió a ser piedra en el camino. Ahora, en el Premier, incluso con un score más holgado. Ganó 5×1, sacó a la luz todas las carencias de la ofensiva nacional  —tan desbordada en el magro certamen doméstico-, y en la noche cubana de hoy habrá que esperar por una salvadora salida del diestro Frank Monthiet versus Holanda, ‘bestia negra’ de los años más recientes. 

Highlights

  • Por mucho el pitcher más confiable del momento, Yosvani Torres no pudo esta vez. Un error de Rudy Reyes y el posterior jonrón del veterano Pete Orr le dieron una horrible bienvenida, y aun le fabricaron otra anotación con imparable a la derecha donde Stayler Hernández debió haber castigado el corring temerario de Jordan Lennerton. A decir verdad, los norteños lucieron muy cómodos frente al gigantón de Minas, dejando pasar uno y otro tenedor para atacar luego la recta a 85-86 millas por hora. 
  • En la loma adversaria, Chris Leroux –de efímeras y patéticas actuaciones en Ligas Mayores- empezó tambaleante con la localización de sus envíos, pero en algún momento halló el antídoto y caminó cinco y dos tercios a ritmo de tres hits (uno de ellos por dentro del cuadro). Dueño de una sinker que empleó frecuentemente contra zurdos, dependió en general de constantes variaciones de velocidad y trayectorias, así como de un exquisito comando con la mira en las rodillas del contrario. Su cambio y su slurve -lanzamiento sin la variación de la curva ni la rapidez de la slider- hicieron estragos en la tanda rojiblanca. 
  • Nuevamente falló la ofensiva. El espejismo de que el line up nacional andaba en una forma impresionante (bateaba para .347 en la campaña, con 411 hits en 1183 turnos oficiales), se esfumó ante el pitcheo combinado de Leroux, Andrew Albers y Scott Richmond. Las estadísticas de Yirsandy Rodríguez agregan un dato para el desconsuelo: en Toronto, Cuba bateó de 5-0 versus Canadá con corredores en las almohadillas; ahora lo hizo de 12-1. 
  • En medio del revés, un rafagazo: el fildeo de Julio Pablo Martínez evitó en el sexto inning que el marcador se abriera a esas alturas. El muchacho siguió todo el tiempo la pelota y no se arrugó ante la posibilidad del choque con Lourdes Gourriel, quien se mostró impreciso en par de lances por la parte izquierda del outfield.

Positivo: Una vez más, el relevo de Liván Moinelo. Mis amigos del barrio no me dejarán mentir: suelo decir que el pinareño es el mejor zurdo del país, por perspectivas y por personalidad. Mírele el rostro cuando las cosas no le salen bien: es una esfinge. 

Negativo: Todavía estoy esperando que algún manager se decida a ubicar a Alfredo Despaigne como tercero en el line up. El ícono más grande de la historia, Babe Ruth, siempre lo fue, porque ese –y no el cuarto- es el turno de los mejores bateadores. Que es el caso del granmense, cuyos números de por vida (AVE .349-OBP .452-SLU .650) superan en toda la línea los de Yuliesky Gourriel (AVE .332-OBP .416-SLU -.585). Tenerlo como quinto no hace otra cosa que restarle oportunidades de hacer su trabajo. 

Preocupante: El estado del pitcheo abridor. Esta mañana, Torres apenas fue un ave de paso en el montículo.

Incomprensible: La envergadura física de Moinelo, aparejada a su habitual desempeño como relevista, difícilmente le permitiría salir indemne después de cien envíos. Le habían conectado fuerte en el sexto episodio (hit, larga conexión por el left-center y línea al central), pero le encomendaron el séptimo y Canadá marcó dos veces para sentenciar un juego donde aún había opciones.

Recomendable: Osvaldo Vázquez, bateador de raza, tiene que asentarse más a la hora de consumir turnos al bate.