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Papa Francisco: todos los responsables de pederastia pagarán

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12:12:03 a.m. 

Francisco en el seminario de Filadelfia se reúne en el seminario San Carlos Borromeo con algunas víctimas de violencia social por parte de religiosos. El rictus del Papa, jovial y alegre en casi todos los actos, se tornó severo tras su encuentro con las víctimas de abusos. 

El encuentro duró media hora, explicó el padre Federico Lombardi, director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, y estuvieron presentes cinco adultos (tres mujeres y dos hombres) que sufrieron abusos sexuales cuando eran menores de edad; cada uno de ellos iba en compañía de un familiar o una persona que los apoya. 

Acompañaban al grupo el cardenal Séan Patrick O’Malley, arzobispo de Boston y presidente de la Comisión instituida por Papa Francisco para la tutela de los menores, el arzobispo de Filadelfia, mons. Charles Chaput, y el obispo Fitzgerald, responsable de la oficina de la diócesis de Filadelfia que se encarga de la protección de los menores. 

El Papa escuchó sus testimonios. Les dirigió algunas palabras y después los saludó personalmente. 

Francisco les dijo a todos juntos: "Palabras no pueden expresar plenamente mi dolor por el abuso que han sufrido. Ustedes son preciosos hijos do Dios, que siempre deberían esperar nuestra protección, nuestra atención y nuestro amor. 

Estoy profundamente dolido porque su inocencia fue violada por aquellos en quien confiaban. En algunos casos, la confianza fue traicionada por miembros de su propia familia, en otros casos por miembros de la Iglesia, sacerdotes que tienen una responsabilidad sagrada para el cuidado de las almas. En todas las circunstancias, la traición fue una terrible violación de la dignidad humana. Para aquellos que fueron abusados por un miembro del clero, lamento profundamente las veces en que ustedes o sus familias denunciaron abusos pero no fueron escuchados o creídos. Sepan que el Santo Padre les escucha y les cree. 

Lamento profundamente que algunos obispos no cumplieran con su responsabilidad de proteger a los menores. Es muy inquietante saber que en algunos casos incluso los obispos eran ellos mismos los abusadores. Me comprometo a seguir el camino de la verdad, dondequiera que nos pueda llevar. 

El clero y los obispos tendrán que rendir cuentas de sus acciones cuando abusen o no protejan a los menores. Estamos reunidos aquí en Filadelfia para celebrar el Don de Dios de la vida familiar. Dentro de nuestra familia de fe y de nuestras familias humanas, los pecados y crímenes de abuso sexual de menores ya no deben mantenerse en secreto y con vergüenza. 

Esperando la llegada del Año Jubilar de la Misericordia, su presencia aquí hoy, tan generosamente ofrecida a pesar de la ira y del dolor que han experimentado, revela el corazón misericordioso de Cristo. Sus historias de supervivencia, cada una única y convincente, son señales potentes de la esperanza que nos llega por la promesa de que el Señor estará con nosotros siempre. Es bueno saber que han traído con ustedes familiares y amigos a este encuentro. 

Estoy muy agradecido por su apoyo compasivo y rezo para que muchas personas de la Iglesia respondan a la llamada de acompañar a los que han sufrido abusos. Que la puerta de la misericordia se abra por completo en nuestras diócesis, nuestras parroquias, nuestros hogares y nuestros corazones, para recibir a los que fueron abusados y buscar el camino del perdón confiando en el Señor. 

Les prometemos apoyarles en su proceso de sanación y en siempre estar vigilantes para proteger a los menores de hoy y de mañana. Cuando los discípulos que caminaron con Jesús en el camino a Emaús reconocieron que Él era el mismo Señor Resucitado, le pidieron a Jesús que se quedara con ellos. Al igual que esos discípulos, humildemente les pido a ustedes y a todos los sobrevivientes de abusos que se queden con nosotros, con la Iglesia, y que juntos como peregrinos en el camino de fe, podarnos encontrar nuestro camino hacia el Padre". Después todos rezaron juntos. 

Dios llora. Los crímenes y pecados de abusos sexuales a menores … no pueden ser mantenidos en secreto por más tiempo. Me comprometo a la celosa vigilancia de la Iglesia para proteger a los menores y prometo que todos los responsables rendirán cuentas. Ustedes, ellos, los supervivientes de abusos se han convertido en verdaderos heraldos de esperanza y ministros de misericordia. Humildemente les debemos a cada uno de ellos y sus familias nuestra gratitud para hacer brilla la luz de Cristo sobre el mal: el abuso sexual de menores». 

Después dice que se acaba de reunir aquí, en el seminario San Carlos Borromeo, con un grupo de «personas que fueron abusadas cuando eran niños, que son ayudadas y acompañadas aquí en Filadelfia». 

(Fuente: VILS)

 

 


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