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Comenta Daina Chaviano en su blog, que desde hace algún tiempo, en algunas ciudades del mundo, se ha desarrollado una iniciativa denominada book-crossing, en la que diversas entidades culturales dejan libros falsamente “abandonados” en lugares públicos para que algún afortunado lector los encuentre, se los lleve a casa, los lea y, a su vez, los suelte luego en otro lugar para otro lector que, a su vez, haría lo mismo, estableciéndose así una interminable cadena de lectura que funcionaría como una especie de biblioteca itinerante llena de sorpresas.

Esta iniciativa —dice— ha llegado ahora a Miami de manos de la Fundación Cuatrogatos que desarrolla proyectos culturales y educativos), que ha empezado a colocar decenas de libros en diferentes sitios de la ciudad: hospitales, parques, centros comerciales, teatros, lavanderías, ópticas, condominios, gimnasios, paradas de autobuses, y otros.

Los lectores podrán encontrarlos en cualquier sitio de la ciudad floridana, excepto en librerías, bibliotecas y sitios donde ya existen o se comercializan libros.

Este programa, que sus organizadores han denominado Soy un libro viajero, se llevará a cabo durante todo este mes de agosto. Y según pude comprobar por mí misma, gracias a las fotos que me enviaron los activistas que se ocupan de estas entregas anónimas, hay para todos los gustos: thrillers, biografías, ciencia ficción, literatura para niños y jóvenes, poesía, ensayos, autoayuda, novelas históricas…

Soy un libro viajero forma parte de los innovadores proyectos que la Fundación Cuatrogatos, con sede en Miami, ha estado realizando con el objetivo de difundir y estimular la lectura en español, especialmente en el sur de la Florida, aunque el alcance de sus diversas actividades se extiende a toda Hispanomérica, como demuestran sus diversas publicaciones y colaboraciones en eventos y simposios del mundo hispanoahablante.