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11:24:08 p.m.

Alexandre Arrechea y Celia&Yunior son los artistas del año, según la Fundación Farber, institución con base en Estados Unidos que promueve el arte cubano desde hace aproximadamente una década.

Los premios, que se convocan por primera vez, fueron entregados este 20 de mayo en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, cuando está a punto de comenzar la 12 Bienal de La Habana, el evento de las artes visuales más importante dentro de Cuba y uno de los principales de su tipo en América Latina.

El reconocimiento a artistas de la Isla por parte de instituciones estadounidenses es cada vez más frecuente gracias a los sólidos sedimentos sobre los que transita el intercambio cultural entre los dos países, pero el hecho de que este tipo de premio sea otorgado dentro de Cuba por sus propios promotores es sin duda una acción fundacional.

Además del prestigio que supone un nombramiento como este, los artistas se beneficiarán de un premio en metálico, cuya transferencia -como el resto de las acciones de la Fundación- seguramente se hará mucho más expedita gracias al nuevo acercamiento de los gobiernos de Cuba y Estados Unidos después de más de 50 años de interrupción de sus relaciones diplomáticas.

¿Quiénes son?

Un jurado compuesto por curadores, investigadores, críticos y coleccionistas, entre quienes estuvieron Rachel Weiss, Caridad Blanco, Corina Matamoros, Alejandro de la Fuente y Elvia Rosa Castro, tuvo a su cargo la selección de los premiados, quienes ostentan firmas de prestigio dentro del contexto cubano.

Sobre todo la de Alexandre Arrechea, quien se dio a conocer primero como miembro del grupo de creación Los Carpinteros, pero que desde inicios de los 2000 produce sus propios proyectos trabajando entre su país, España y Norteamérica.

La versatilidad y posibilidades de expresión a través de diferentes disciplinas dentro de las artes plásticas con frecuencia llaman la atención de la obra de este creador, pero la vertiente que sin duda ha desarrollado con más éxito es la de la instalación y la escultura, pilares de sus llamativas intervenciones en espacios públicos.

Ya sea a través del arte público, de videos o de acuarelas, Arrechea se ha propuesto indagar en el lado existencial de la condición humana, activando como botones primarios temas como las relaciones de poder, la memoria, el fracaso, la identidad.

Arrechea ha logrado posicionarse entre los artistas cubanos que reciben invitaciones frecuentes para participar en exhibiciones y eventos de primer nivel en el mundo del arte. Sus trabajos se han expuesto en escenarios como Arco, Venecia y el MoMA de Nueva York, y algunas de sus piezas forman parte de colecciones como la de CIFO, el Museo del Barrio neoyorkino y el Museo de Arte de Miami.

Uno de los proyectos de mayor impacto a los que se dedicó Arrechea recientemente fue la intervención No Limits (2013), que fue colocada en la Gran Manzana y constituye una de las mayores demostraciones de la importancia que le concede el artista al componente lúdico dentro de su producción. Para aquella ocasión el creador, apoyado por un grupo de alrededor de 50 personas, reprodujo en pequeña escala (las esculturas medían unos cinco metros) edificios míticos de la ciudad norteamericana, entre ellos el Empire State, el Chrysler y el Palacio de Justicia.

Nacido en la central provincia de Sancti Spíritus y graduado del Instituto Superior de Arte en 1994, Arrechea forma parte de una pujante generación de artistas que supuso para la creación plástica cubana la aparición de nuevos discursos relacionados con la diversidad, las estructuras de control en la sociedad, la emigración, la cultura massmediática y la multiculturalidad, y que ha utilizado el arte conceptual como una de sus principales apuestas.

Por su parte, Celia&Yunior forman un dúo creativo perteneciente a la joven generación de artistas de la plástica en Cuba, que ha comenzado a ocupar espacios expositivos de distinto tipo con mucha fuerza en los últimos cinco años.

Su trabajo no solo ha llamado la atención del matrimonio de coleccionistas Howard y Patricia Farber, sino que ya ha sido incluido en la colección del Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba.

El proceso de investigación que sustenta cada uno de los proyectos de esta pareja de creadores es una de las razones fundamentales que les ha hecho ganar prestigio entre sus coetáneos en general dentro del circuito de las artes plásticas en el país.

Su proyección artística parte de inquietudes que se plantean como ciudadanos en Cuba, con énfasis en las relaciones de los individuos con las diferentes estructuras de poder y de administración de la vida pública.

Esta dupla utiliza el video, la instalación o la performance, como puntos de partida o apoyo para la documentación de sus obras procesuales. Su premisa es la de usar el arte como herramienta de observación más que como lenguaje en sí mismo.

A partir de 2004, cuando ingresaron en la Universidad de las Artes (ISA), Celia&Yunior decidieron unirse como pareja artística, pero ese compromiso ha sido cuestionado también a partir de obras puntuales como Estado civil (2004-2006), que consistió en discutir el funcionamiento de la ley luego de contraer matrimonio y separarse varias veces.

Uno de los últimos proyectos de estos creadores que se ha exhibido con éxito en La Habana es Colonias epífitas (2012-13), una investigación documentada a través de la fotografía que tuvo como objetivo localizar inmuebles en la capital que pertenecieron antes del triunfo de la Revolución a familias de clase alta y que luego fueron ocupadas por instituciones estatales.

La elección Farber

Entre los finalistas de la categoría Artista Joven del Año en los premios Farber quedaron, además, el pintor Alejandro Campins, el abstraccionista Rafael Domench, el artista del performance Carlos Martiel y la instalacionista, dibujante y pintora Elizabeth Cerviño.

Al jurado le interesó en particular la manera en que cada uno de ellos se refiere en sus obras a asuntos de gran peso social, pero Celia&Yunior destacaron por crear trabajos de alto nivel conceptual que funcionan como comentarios de carácter social y político.

De Arrechea, los seleccionadores resaltaron el modo en que demuestra a escala urbana la obra cultural implícita en su trabajo de estudio. “Su nivel de creatividad y proyectos recientemente ambiciosos son meritorios, logrando una ubicación particular en la escena internacional del arte contemporáneo”, señaló el jurado entre sus valoraciones.

Entre quienes fueron considerados como finalistas para Artista del Año quedaron el Premio Nacional de Artes Plásticas Lázaro Saavedra, Glexis Novoa, Teresita Fernández y Luis Cruz Azaceta.

Durante la entrega de los premios, Howard y Patricia Farber expresaron su gratitud hacia los creadores cubanos por su producción inspiradora: “Nuestros corazones nos trajeron aquí y ustedes continúan deslumbrándonos”. 

(Fuente: CC / Mabel Machado)