20150325190658-gervasio-sanchez.jpg


1:53:24 p.m.

Gervasio Sánchez: “La prensa española está tan domesticada que ya no hay nada que se parezca al periodismo de investigación. Nos enteramos de la corrupción política y del desfalco bancario con años de retraso“. 

El pasado miércoles 19 de marzo, el periodista Gervasio Sánchez recibió el Premio Internacional Jaime Brunet a la Promoción de los Derechos Humanos, de la Universidad Pública de Navarra. 

En su discurso de agradecimiento Sánchez tuvo un emocionado recuerdo para quienes habían recibido este premio en sus ediciones anteriores; tras lo cual señaló que “Es doloroso recordarlos cuando ves cómo el oficio más bello del mundo vive su etapa más confusa y oscura en un estado de mercantilismo permanente que destruye como un virus letal los principios sagrados por los que muchos quisimos ser periodistas desde la infancia.”

Seguidamente el periodista laureado dedicó gran parte de ese discurso a realizar una durísima crítica al ejercicio de la profesión en España y a la responsabilidad de muchos de sus periodistas en esa situación. No tiene pérdida:

“La prensa española está tan domesticada que ya no hay nada que se parezca al periodismo de investigación. Nos enteramos de la corrupción política y del desfalco bancario con años de retraso. 

¿Dónde estaban los periodistas especializados cuando personas sin escrúpulos se estaban enriqueciendo o asaltando las arcas del estado? 

Yo les aseguro que estaban y sabían, pero callaban. Las entrevistas menos exigentes a empresarios, políticos, banqueros, se han hecho en este país cuando más saneadas estaban las arcas de los medios de comunicación. Los periodistas comenzaron a autocensurarse mucho antes de que políticos y banqueros los presionasen. 

La crisis de identidad, un estoque de muerte para nuestro oficio, empezó cuando directivos de medios reían las gracias a quienes inflaban la tarta publicitaria. Muchos rehúyen hoy de tipejos como Miguel Blesa como de la peste, pero ahí están las miles de fotografías de este personaje que representa la corrupción institucionalizada con la flor y nata de la política, el empresariado y el periodismo cuando se mostraba en todo tipo de actos públicos como el virrey bancario de Madrid. 

Vivimos una época curiosa, extremadamente cínica en mi profesión. Periodistas que mantuvieron estrechas relaciones con los poderes fácticos y que se encargaron de promocionar los intereses de sus amigos políticos y económicos se disfrazan ahora de paladines de la independencia. 

La vida de un periodista empieza en la cuna y acaba cuando agoniza en la cama. Lo que vale es toda la vida. Cuenta lo que hizo cuando era un responsable de un diario con intereses políticos y económicos. Cuenta las veces que no fue capaz de enfrentarse a la maquinaria infernal y prefirió no publicar historias que colisionaban con intereses ajenos al periodismo.

Las biografías periodísticas son una secuencia de etapas y vivencias, a veces labradas al calor de traiciones. Me molestan aquellas biografías sesgadas que sólo muestran la parte edulcorada. 

Hay periodistas que han estado años en puestos claves de los medios de comunicación, han callado todo lo que ocurría y han mandado temas importantes a la basura. Cuando se han ido del medio (por un ERE o un despido improcedente) se han llevado una sabrosa indemnización (todavía ocurre) y, es, entonces, cuando empiezan a despotricar. Acusan al medio de haber censurado informaciones cinco o diez años antes, con un retraso inaceptable, y empiezan su etapa independiente. 

Con un buen pellizco en el bolsillo hablan de otras formas de periodismo. Han sido capaces de callar cuando han echado a otros compañeros en el pasado, han sido insolidarios con los colaboradores, siempre maltratados económicamente salvo si perteneces a la espina dorsal del medio y cuentas con el favoritismo de la empresa. Y ahora se ponen a dar lecciones de moralidad y ética periodísticas. 

Con todos mis respetos esta forma de actuar, más común de lo que pensamos, no tiene nada que ver con la independencia, la valentía o la solidaridad. 

Yo les digo: por favor, hagan lo que quieran, pero no manoseen conceptos sagrados que refuerzan la integridad moral de un periodista.” 

Gervasio Sánchez continuó su intervención con críticas de no menor tenor a los gobiernos europeos —con mención especial de los españoles— asegurando “que los europeos seguimos patrocinando guerras en lugares alejados de nuestras vidas, que somos los principales exportadores de armas ligeras y que corrompemos, sin un ápice de duda, a cualquier gobernante sea elegido democráticamente o reconvertido en un vulgar tirano o dictador, si está en juego nuestros intereses mercantilistas”. 

Y señaló que “nuestro país, desprestigiado económicamente y sumido en la desolación política, ocupa la séptima posición mundial en la venta de armas, un inmejorable puesto en la champions league del mercadeo de la muerte. 

Contarles que todos nuestros presidentes, desde la muerte del anterior dictador hace casi 40 años, han ido multiplicando la venta de armas hasta convertir a nuestro país en una de las grandes potencias, violando sistemáticamente nuestras propias leyes de control de armas”.( Discurso completo de Gervasio Sánchez ) 

(Fuente: FESP)