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10:37:05 p.m.

Investigaciones desarrolladas por especialistas del Instituto de Oceanología del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente en colaboración con varias instituciones, como parte del Macroproyecto sobre Peligros y Vulnerabilidad Costera para los años 2050 y 2100, han confirmado que la erosión en las playas cubanas tiene un carácter generalizado, con un ritmo estimado de retroceso de la línea de costa de 1,2 metros por año.

Según manifestó el doctor en Ciencias Geográficas José Luis Juanes, jefe del departamento de Procesos Costeros de la entidad, en algunos puntos del país existen reportes superiores a 2,5 m/año, intensidad similar a la registrada para la región del Caribe.

La causa, indicó, es en buena medida el aumento del nivel del mar que tiene lugar en nuestro entorno (de 1996 a 2009 ascendió a una velocidad promedio de 1,43 milímetros por año en todo el archipiélago), en combinación con eventos erosivos extremos provocados por el embate de fenómenos meteorológicos de notable magnitud y el déficit en los aportes de fuentes productoras de arenas.

A lo anterior se suma la ejecución en etapas pasadas de acciones perjudiciales llevadas a cabo por el hombre, fundamentalmente las construcciones sobre las dunas naturales, la extracción de arena y el incorrecto diseño y ubicación de espigones de entrada de canales y dársenas.

El doctor Juanes explicó que las investigaciones permitieron actualizar el inventario nacional de playas, cuya cifra total asciende hasta ahora a 424. Entre 257 evaluadas técnicamente,  el 86% mostró indicios de erosión. 

Los casos más significativos fueron observados en las playas Guanímar, Majana, Cajío, Mayabeque, Caimito, La Pepilla, Tasajera y Rosario, ubicadas en las actuales provincias de Artemisa y Mayabeque, las cuales, además de sufrir una severa actividad antrópica durante muchos años, fueron castigadas por el severo oleaje que generaron los huracanes Gustav e Ike en 2008, quedando prácticamente desprovistas de arena y descapitalizadas desde el punto de vista de su explotación comercial.

Dentro de las evidencias asociadas a ese proceso figura la existencia de numerosos  árboles caídos y dañados alrededor del área costera y dentro del mar.

Pudo constatarse cómo al paso de ciclones tropicales intensos la inundación costera comienza a sobrepasar las dunas en diferentes localidades del archipiélago cubano. Esto propicia el traspaso de arena hacia las lagunas interiores, provocando transformaciones estructurales apreciables en el perfil de la costa.

Todo el caudal de conocimientos acumulados condujo al diseño de modelos de pronósticos dirigidos a evaluar la respuesta de las costas arenosas a la subida del nivel medio del mar, y a la puesta en práctica de medidas destinadas a garantizar una mejor protección de nuestras playas y controlar la erosión.

Así, por ejemplo, la mundialmente famosa playa de Varadero comenzó a recibir suministros artificiales de arena en 1987, con la finalidad de reconstruir el perfil físico y asegurar  los niveles de calidad ambiental exigidos en la franja donde se asientan los bañistas.

Igualmente se llevó a cabo la demolición de las obras civiles construidas sobre las dunas naturales, cuya restauración ha sido objeto de máxima prioridad dada su importancia en la salvaguarda del ecosistema.

El proyecto de recuperación de Varadero clasifica entre los más exitosos implementados en Cuba, al lograr mantener la playa en buenas condiciones generales para el disfrute de los turistas. La cifra total de arena vertida asciende hasta hoy a más de  tres millones 395 mil metros cúbicos.

También sobresale el plan para la rehabilitación funcional de las dunas en un sector de las playas del este de La Habana, específicamente en una franja de alrededor de 300 metros frente al hotel Tropicoco, en Santa María del Mar.

Dentro de las acciones emprendidas fueron removidos y colocados en su lugar original más de diez mil metros cúbicos de arena, además de sembrar gramíneas y boniato de playa, con la finalidad de estabilizar y evitar las pérdidas de los volúmenes depositados.

Al mismo tiempo, se construyeron pasarelas elevadas de madera en forma de puente, para que las personas en camino hacia el mar no pisen la vegetación plantada en la duna.

El trabajo,según el doctor José Luis Juanes, continúa extendiéndose en la actualidad hasta la desembocadura del río Itabo, en el límite con la playa de Boca Ciega, otra de las más visitadas por quienes residen o están de paso por la capital cubana.

En el mundo

El nivel del mar aumentó a una tasa promedio de 3,1 milímetros desde 1993 hasta el 2003 a escala mundial, y las proyecciones apuntan a que debe subir de 22 a 85 centímetros hacia el 2100, se señala en uno de los capítulos del libro Impactos del Cambio Climático y Medidas de Adaptación en Cuba, presentado recientemente en La Habana y en cuya elaboración intervinieron especialistas de 30 instituciones y organismos nacionales, 

El fenómeno es atribuido a la expansión térmica de los océanos y a la pérdida de las capas de hielo en los glaciares y casquetes polares. Vale aclarar que tal proceso no ocurrirá de manera uniforme en las diferentes áreas geográficas del orbe, pues en ello inciden también los movimientos verticales de ascenso y descenso del terreno, entre otros factores.

Más allá de incrementar los riesgos de desastres en los pequeños estados insulares, la elevación del nivel medio del mar figura entre las principales causas de la erosión en buena parte de las zonas costeras del planeta.

Ello perjudica la calidad ambiental de muchas playas de la costa oeste y sur de los Estados Unidos, Jamaica, México, República Dominicana, España, Sudamérica y la zona del mar Negro, por citar algunos ejemplos, donde el deterioro de las condiciones naturales ha sido favorecido, además, por la acción inadecuada del hombre.

(Fuente: CC)