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Cuba terminó el 2014 manteniendo en 4,2 por mil nacidos vivos la tasa de mortalidad infantil, alcanzada al cierre del 2013 y hasta ahora la más baja de su historia, posicionándose entre las primeras naciones del mundo con más bajo indicador. 

Las provincias de Cienfuegos, Pinar del Río, y Villa Clara reportaron las menores tasas con 3,0; 3,1 y 3,2, respectivamente; y además se mantienen por debajo del indicador nacional Santiago de Cuba, Holguín, La Habana, Sancti Spíritus, Guantánamo y el Municipio Especial Isla de la Juventud. Igualmente en 24 municipios del país no ocurrieron defunciones infantiles. 

El 2014 fue un año en el que se trabajó para reducir los efectos de la prematuridad, se generalizó el uso de la progesterona a todas las gestantes con riesgo de parto pretérmino, se hizo un uso más eficiente de las camas de hogares maternos disponibles, y se perfeccionaron los protocolos de manejo perinatológico y se incrementó la supervivencia de los recién nacidos con menos de 1 500 gramos en los servicios de neonatología. 

Entre las principales causas de muerte en menores de un año se encuentran las afecciones originadas en el periodo perinatal, los defectos congénitos y enfermedades genéticas, y las infecciones. 

En el caso de los defectos congénitos y las enfermedades genéticas, representaron el 21 % del total de defunciones y se ratifica el país entre los de más baja mortalidad infantil por esta causa en el mundo. Cuando se compara con los países más desarrollados y con este indicador por debajo de cuatro por mil nacidos vivos, se aprecia una notable diferencia, si se tiene en cuenta que en esas naciones, las malformaciones congénitas representan el 40 % de las causas de muerte en menores de un año. 

Según datos preliminares ofrecidos por la Dirección Nacional de Registros Médicos y Estadísticas del Ministerio de Salud Pública, las defunciones en edad preescolar (niños entre uno y cuatro años de edad) disminuyen en 12 respecto al 2013 y las principales causas son las lesiones no intencionales, los tumores malignos, las infecciones respiratorias agudas y las anomalías congénitas. Su tasa de mortalidad se reduce de 4,1 a 3,8 por cada 10 000 habitantes de esas edades. 

La mortalidad escolar (entre 4 y 15 años) también disminuye el indicador de 1,9 a 1,8 por cada 10 000 habitantes de esas edades y se reducen en 13 las defunciones. 

El país mejora la tasa mortalidad materna, de 38,9 en el 2013 a 35,1 por cada 100 000 nacidos vivos y por tercer año consecutivo no ocurren más de 27 muertes de mujeres directamente relacionadas con el embarazo, el parto y el puerperio como resultado de la sostenibilidad del trabajo en ese programa. En la provincia de Mayabeque y en el Municipio Especial Isla de la Juventud no ocurrieron defunciones maternas. 

La consolidación de los resultados expresan el impacto de las transformaciones realizadas por el sistema de salud, destacando el reordenamiento y rescate de los principios fundacionales de la atención primaria, y han sido factores contribuyentes el desarrollo alcanzado por los servicios de cuidados perinatales y de cuidados intensivos pediátricos y neonatales, la consolidación de la red cardiopediátrica y el perfeccionamiento de la cirugía neonatal. 

Obedecen, además, a integración alcanzada por todas las áreas del Ministerio de Salud Pública, las garantías de aseguramiento material y la mejora paulatina de las condiciones estructurales de las instituciones, favorecidas en los últimos tres años con un amplio proceso inversionista y de mantenimiento. 

(Fuente: Granma)