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Orelvis Bormey Torres, además de ingeniero industrial y MSc en su disciplina, es un productor inteligente, carismático y popular que comercializa distintos productos a base de maní, tiene su punto de expendio en la céntrica calle santaclareña de Maceo No. 33-B, entre San Miguel y Nazareno. 

Su negocio se ha hecho notorio entre los santaclareños, mucho más ahora que acaba de recibir uno de los trofeos de la edición 18 del Premio de la Oficina Cubana de la Propiedad Industrial (OCPI) en la categoría de Signos Distintivos. 

Su “Casa del Maní Bormey” oferta 21 tipos de turrones, 5 variedades de panetelas y una decena de snacks (pequeñas bolsas) con mani procesado de diferentes formas. 

Con los años Orelvys se ha convertido en un verdadero especialista, relaciones contractuales con varias empresas estatales, y puede considerársele como un comerciante próspero, con quien trabajan tres vendedoras y cinco elaboradores contratados. 

Al premio, que se inscribe como parte del acápite dedicado a la creatividad y la innovación tecnológica, Bormey,  presentó diez renglones elaborados con el nutritivo alimento —también llamado cacahuete—, y comercializados con una atractiva envoltura o en higiénicos y prácticos envases que hacen más codiciados sus turrones, helados, panetelas y demás productos.

Aunque desde niño siempre estuvo relacionado con el cultivo de este fruto seco, Orelvys no es cosechero, él compra el maní a los campesinos o a vendedores que le garantizan su calidad. No obstante, su ojo sabe aquilatar la excelencia del cacahuete, que luego muele y mezcla con el azúcar. 

Esto último lo hace en casa de otra persona que tiene dos molinos,—uno para el maní y otro para el azúcar—, y una mezcladora que usan otros elaboradores. “este compañero tiene su licencia, garantiza las condiciones higiénicas necesarias, y sus capacidades de procesamiento responden a mis necesidades”, especifica Bormey, quien es el único responsable de la calidad de la mixtura, “pues en la forma de hacerlo radica la distinción del producto”.

La elaboración de los productos continúa en otro lugar, donde almacena las masas y se fabrican las distintas variedades que vende.

Aprovecho los conocimientos  y la experiencia que tengo para darle luz larga y continuar con mis producciones, en Cuba, con un producto de calidad, posicionándolo para que el cliente nos reconozca. Y respetando mucho nuestra marca”.

Para Orelvis el reto mayor consiste en ordenar la cadena de proveedores. Para ello cuenta  con los servicios especializados de la OCPI, dirigidos a investigadores, empresarios, técnicos, ingenieros, a fin de propiciarles los elementos que permitan la protección legal y adecuada de los productos, procesos, servicios e, incluso, de las vías para lograr una comercialización exitosa.