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El bajista Flavio Oscar Cianciarulo conversa sobre sus experiencias junto a la célebre banda argentina y revela algunas de las claves de sus proyectos en solitario.

Los Fabulosos Cadillacs (LFC) son todo un emblema del rock iberoamericano. La banda argentina, fundada en 1985, expandió el rock latino a nivel internacional y se colocó en la primera línea de la invasión de este género en Estados Unidos a  inicios de los años noventa, demostrando la fortaleza y la buena salud de la música al­ternativa de este continente, un movimiento que hasta ese momento era prácticamente desconocido en la escena sonora del país norteño.

Desde entonces los “Cadillacs”, reclamaron su trono en el podio del rock latino llenando estadios y poniendo a vibrar a la hinchada con te­mas que hicieron época como Matador, Manuel Santillán, El León y Mal Bicho, definidos por el cruce de ritmos, el compromiso y una conciencia social muy acendrada que retoma el concepto de lo que significa ser latinoamericano y lo asume con un palpable sentido de re­surrección. Detrás de una buena parte de los temas de esta banda que se convirtió en un fenómeno de masas, aparece la firma del bajista Flavio Oscar Cianciarulo, quien ha sido uno de los puntales sobre los que descansa la personalidad de esta célebre escudería argentina, ganadora en 1998 de un premio Grammy por el disco Fabulosos Calavera.

“La verdad es que cuando escribí esas canciones no podía pensar en eso, en el éxito, si no salen. Es increíble la dimensión que han tomado posteriormente; las canciones, se me han ido, en el buen sentido, de las manos… qué bueno”, confiesa Flavio, cuyos temas, por otro lado, han servido de bandas sonoras de filmes como Grosse Pointe Blank, con John Cusack y Curtless, de Quentin Tarantino.

Tras conquistar todo lo conquistable en la escena del rock latino, los pioneros del New Wave en el continente se despidieron de los escenarios en el 2002, pe­ro volvieron a juntarse como banda en el 2009 para efectuar una gira mundial que batió un buen número de récords. “Regresamos a los escenarios primeramente porque somos buenos amigos. Por otro lado entendíamos que algo más nos faltaba por decir,  jamás dijimos que nos separábamos para siempre, sostuvimos que era por un tiempo y que regresaríamos… y así fue. Ahora nos movemos de otra manera, tocando de vez en cuando, pero con muchas ganas, respetando los proyectos solistas y bandas de cada uno, que a su vez son parte de la gran familia Cadillacs”, afirma. 

Nacido en Buenos Aires, el bajista se toma su tiempo para alternar el trabajo en los Cadillacs con su proyecto en solitario como Señor Flavio con el que ha grabado discos como  Flavio, solo, viejo y pe­ludo, El marplatense y Nada Especial (Próxima Ola). “Estas son dos cosas muy distintas, pero una se desprende de la otra: mi banda solista, es parte del gran proyecto de vida Cadillac, el que me dio todo como artista, ser humano, y músico. Mi banda solista, tiene que ver más con mi actualidad, hoy me gusta tocar punk rock”.

Flavio, adscrito al catálogo de la disquera Nacional Records, también armó la banda Misterio junto a su hijo y formó otros proyectos como De la tierra, un grupo integrado nada más y nada menos que por el guitarrista de Sepultura Andreas Kisser y otros músicos de calibre como Andrés Jiménez y Alex González. “Tocar con mi hijo es una bendición de luz, también ando en skate, y  hago surfing con mis hijos. Por otra parte lo que hago con Kisser es metal, para mí es una gran experiencia poder tocar heavy junto a él”, señala.

Admirador inquebrantable de la revolución del punk rock, de bandas como The Clash y de la primera ola de la New Wave que sacudió el mundo de la música en los años ochenta, Flavio también ha alternado su profesión de músico con la literatura.

“Bueno, después de mi primera novela The Dead Latinos, se publicó en México Las crónicas del león, que es un anecdotario personal, un diario de la gran gira que hicimos con LFC. Posteriormente, en Argentina, salió mi cuarto libro, Surfer Calavera y otros cuentos de misterio, un cuento largo que se desprende de una canción que escribí para LFC en el disco Fabulosos Calavera, me gusta escribir misterio y terror y soy amante del cine clase “B” de horror, sobre todo, del latinoamericano. Está pronto a publicarse mi quinto libro, otra novela, llamada La  máquina de matar pájaros. Es otra historia de terror, rock ficción y se editará en marzo del 2015.  Hoy me publica una pequeña editorial de Buenos Aires dedicada al punk rock. Se lla­ma Piloto de tor­mentas editorial”.

Ganador de un Grammy, Flavio confiesa que solo espera una invitación para  tocar en Cuba junto a  Los Cadillacs y con su banda como solista. “Me gustaría mucho ir con Señor Flavio  Band y luego con LFC. ¿Cuándo nos vamos? ¡Me invitan y no duden que preparo las valijas ya!, afirma este ícono argentino que quiere abrir un nuevo capítulo de su historia en los escenarios cubanos. Ojalá entonces el público local pueda ver en vivo a una de las bandas que marcaron para siempre la historia del rock latino.

(Fuente: Granma /Michel Hernández)