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8:18:56 a.m.

Hizo bastante calor, pero la sonrisa contagiaba. Detrás quedó la valla con la imagen del guerrillero en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas. Hace ya 55 años de la entrega del título de Doctor Honoris Causa en Pedagogía al Che. Ni siquiera habían nacido sus padres cuando el revolucionario cubano habló de una casa de altos estudios para y por el pueblo.

Sin darse cuenta ya estaba en el puente elevado. Ahí empezó a correr y aprovechó el impulso de la bajada. Entonces llegó el instante del silencio y las flores en el Monumento a los Primeros Mártires.

Su pulóver con la imagen del Che destilaba sudor. Por momentos parecía transparente y el rostro del guerrillero lucía como un tatuaje inmenso en su pecho. En la circunvalación se unieron los muchachos del Pedagógico y, más adelante, los de la Escuela de Medicina.

Frente al Partido Provincial otro tiempo para el homenaje. La estatua de Ernesto recibía a los jóvenes. Algunos dejaban sus flores, el resto dedicaba un minuto a su recuerdo.

La conga de los estudiantes extranjeros tomó la delantera. Faltaba poco para el parque. Llegó entre los primeros y sin sentir el cansancio de los 6 kilómetros

La gente aplaudía. David Blanco subió al escenario. Con cada acorde se multiplicaba el bullicio. La noche le abría los brazos a Santa Clara. La ciudad del Che se niega a olvidar la impronta de sus héroes.

Esta es su primera caminata. Nunca la olvidará. Regresa a casa con su bandera sobre los hombros. Se va orgulloso de saberse y sentirse cubano. El próximo año volverá a marchar.

 (Fuente: Vanguardia / Leslie Díaz Monserrat)