20140921013441-hilda-oaetes.jpg

 

7:28:38 p.m. 

Hilda Oates, el Sol negro de la escena cubana —como una vez la catalogó el etnólogo Rogelio Martínez Furé— falleció hoy en La Habana, a los 89 años de edad. La emblemática actriz, conocida por sus interpretaciones en el teatro, el cine y la televisión cubanos, había merecido varios reconocimientos por su labor, entre ellos, el Premio Nacional de Teatrodel 2004. 

Natural de Guanabacoa, Hilda es recordada por muchos por su papel en la antológica obra María Antonia, de Eugenio Hernández Espinosa; así como por sus incursiones en las películas cubanas Cecilia (Humberto Solás), Maluala(Sergio Giral), Habanera(Pastor Vega), y Patakín (Manuel Octavio Gómez). 

Simpática, elegante, jovial y de potente voz, según atestiguan quienes la conocieron, la actriz cursó en la Escuela de ArteDramático Florencio de La Colina y Aranguren y, desde los años 60, desplegó un intenso trabajo en las filas del Conjunto Dramático Nacional, el Grupo Ocuje, el Teatro Popular Latinoamericano, el Teatro Político Bertolt Brecht, Teatro Estudio, y la Compañía de Teatro Irrumpe. 

Con motivo de la entrega del Premio Nacional de Teatro, el propio Furé hablaba así de Oates: Toda su vida fue ejemplo perfecto de uno de esos talentos que la Revolución salvó del anonimato al que estaban condenados por una sociedad injusta, y que a partir de 1959 se fueron alzando a la luz del reconocimiento más merecido. 

En sus palabras de elogio, el también folclorista expresó: “A veces las palabras no alcanzan el justo vuelo para expresar los sentimientos y las ideas, y un silencio oportuno suple los vacíos. Callemos pues, y que los aplausos expresen lo que no puede la boca torpe: nuestra admiración y reconocimiento a Hilda Oates, Premio Nacional de Teatro, Sol negro de la escena cubana.” 

Según informó el Consejo Nacional de las Artes Escénicas, sus restos fueron cremados, de acuerdo a su última voluntad. 

(Fuente: Granma)